Estados unidos El mandatario abandonará la Casa Blanca en enero del próximo año

Bush se despide de sus aliados europeos ¿y nada más?

  • Algunos analistas creen que la gira del presidente norteamericano estaría destinada a lograr el apoyo de los líderes de Europa a un posible ataque preventivo contra Irán

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La gira que George W. Bush emprendió ayer por algunas de las principales capitales europeas a falta de siete meses para abandonar la presidencia de Estados Unidos plantea un enigma de interpretación. ¿Se trata, como especulan medios como USA Today, del tour de despedida conciliatorio de un pato cojo político? ¿O es que Bush, como parecen indicar algunos indicios, pretende bajarse del escenario político mundial a bombo y platillo y su objetivo en Berlín, Roma, París o Londres es preparar un ataque preventivo contra Irán?

"El peligro de una nueva confrontación militar pende sobre Oriente Próximo como una nube negra", escribió recientemente el ministro de Exteriores alemán, Joschka Fischer. El fracaso que hasta ahora ha arrojado la política internacional de sanciones contra el controvertido programa nuclear iraní "aumenta la posibilidad de un enfrentamiento".

Ese oscuro pronóstico parece confirmarse en numerosos artículos, aparecidos sobre todo en la prensa israelí, sobre intensas discusiones entre Washington y Jerusalén en torno a una controvertida cuestión: ¿Ha llegado el momento de una respuesta militar a la amenaza iraní?

El viernes, el vicejefe de gobierno hebreo, Shaul Mofaz, amenazó a Teherán con una agresión: "Si Irán mantiene su programa de construcción de armas atómicas, entonces tendremos que atacar", dijo Mofaz al Yediot Ajronot.

Stephen Hadley, consejero de seguridad estadounidense, confirmó la "creciente preocupación" en torno a Irán y las "conversaciones intensivas" con los israelíes sobre el tema. Estados Unidos, matizó, sigue comprometido con una solución diplomática. Pero "todas las opciones están sobre la mesa" y Bush instará a los europeos a "incrementar la presión sobre Irán".

El presidente norteamericano insiste en su firme decisión de evitar que Irán se convierta en una potencia atómica y considera inaceptable la "política de evasión" persa. Con motivo del 60 aniversario de la fundación de Israel, el mandatario estadounidense condenó la "política de apaciguamiento" hacia los mulás en Teherán, y volvió a comparar con el nazismo el peligro que representa.

La cuestión iraní, por otra parte, tampoco parece formar parte del gran enigma que representa la política exterior del sucesor de Bush: tanto el demócrata Barack Obama como el republicano John McCain no tienen duda en que, de ser necesario, se debe acudir a la vía militar para evitar que Irán se haga con la bomba atómica.

La agenda oficial de la cumbre Estados Unidos-Unión Europea que se celebrará en Liubliana, Eslovenia, cubre los grandes temas internacionales: la política en Oriente o en Afganistán, el cambio climático, el comercio mundial, la amenaza del hambre o la política energética. Además de viajar a varias capitales en el viejo continente, Bush se reunirá con el papa Benedicto XVI en el Vaticano y visitará Belfast, la capital de Irlanda del Norte.

Las reuniones con mandatarios como el francés Nicolas Sarkozy, el italiano Silvio Berlusconi, la alemana Angela Merkel o el británico Gordon Brown también servirán para preparar la cumbre del G-8 que tendrá lugar a principios de julio en Hokkaido, Japón.

La gira no dará lugar a "declaraciones espectaculares", advirtió Hadley, sino más bien al quehacer político cotidiano. La cuestión de Irán, sin embargo, se presenta como de radical actualidad. "Oriente Próximo se está encerrando en una nueva gran confrontación", sentenció Fischer.

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