El fantasma de la prórroga

AYER, mientras el vicepresidente Pedro Solbes comparecía en el Congreso de los Diputados para reconocer la "gravedad de la crisis" -aumento de la inflación, cuentas públicas deficitarias en 2008 y 2009, incremento del paro hasta el 12,5%-, pero, a la vez, pedía optimismo por la fortaleza de la economía española ante la coyuntura, el presidente del Gobierno se reunía con el resto de los portavoces parlamentarios en el Palacio de La Moncloa tras el encuentro que mantuvo con el líder de la oposición la semana pasada, y constataba el escaso entusiasmo que la mayoría mostró por apoyar los Presupuestos Generales del Estado para 2009.

El fantasma de la prórroga presupuestaria, en un año que se prevé que sea peor que el actual en términos económicos, está servido. Los nacionalistas moderados, aliados tradicionales de los gobiernos minoritarios del PSOE y el PP, no están por la labor de una negociación tipo, y Zapatero debió tomar buena nota de ello.

En esta ocasión, Josep Antoni Duran Lleida, portavoz de CiU, dejó claro que, además de un pellizco de aquí y otro de allá, su formación busca un traje de la reforma de la financiación autonómica a medida de los intereses catalanes. Y para ello cuenta con la complicidad del PSC, que está jugando el papel de Judas sin complejos con el Estatut como excusa.

Erkoreka y el PNV continúan inmersos en esta larga precampaña electoral, con la consulta soberanista de Ibarretxe como principal apuesta. Por ello, no pidió a Zapatero que retirara el recurso contra la ley de consulta, pero sí que promoviera el cese de la suspensión para ganar tiempo. La negativa del presidente del Gobierno a darle vidilla a Ibarretxe y a los suyos hacen imposible un apoyo de los diputados del PNV a los presupuestos. Hasta que no se celebren los comicios autonómicos vascos la colaboración entre socialistas y peneuvistas está más bien aparcada.

Del resto de los portavoces sólo el del BNG, Francisco Jorquera, está claramente por la labor de un acuerdo sobre las cuentas públicas. Los demás le dibujaron a Zapatero un futuro de desencuentro presupuestario. Es de prever que Joan Ridao, de ERC, que acudirá mañana a La Moncloa, amplíe la brecha.

Mientras tanto, el PP, que ya ha enterrado la crispación con los acuerdos que Rajoy alcanzó la semana pasada con Zapatero en materia de justicia y política antiterrorista -dejando, eso sí, los asuntos económicos como principal terreno de discrepancia-, esperará su momento. Con un Gobierno sin los apoyos necesarios para aprobar los presupuestos, Rajoy puede plantear una moción de censura en 2009.

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