Zapatero no ve "prioritaria" la reforma de la Constitución y reafirma su vigencia

  • El presidente subraya que no existe "clima de acuerdo" para modificar un texto "útil" mientras Rajoy contempla que "en su momento" se introduzcan cambios · El Rey afirma que es la herramienta del futuro

El debate sobre la reforma de la Constitución que ayer cumplió su 30 aniversario, ocasión para la que el Congreso se vistió de gala, solapó los tradicionales discursos sobre la efeméride del presidente del Congreso, José Bono, y del Rey. Pero la lectura de esas intervenciones fue que tanto el Rey como los principales líderes políticos coincidieron en destacar la plena vigencia de la Carta Magna. El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, reforzó esa tesis frente a la posibilidad futura de una reforma que él mismo planteó al inicio de su primera legislatura, en 2004, opción que por ahora parece descartar ya que, según proclamó, "la Constitución tal como está ahora es útil y, por tanto, no es imprescindible una reforma".

Antes de los actos de celebración, Zapatero dejó claro que no propondrá "ninguna iniciativa" de reforma del texto esta legislatura a no ser que haya un "clima de acuerdo". "Si no hay un clima de acuerdo no vamos a proponer ninguna iniciativa, en este momento no es una tarea prioritaria", dijo. "La Constitución ha sido, es y será útil", remarcó, "podríamos mejorarla, pero no es imprescindible".

Esta defensa de la plena vigencia de la Constitución que hizo Zapatero choca con su apuesta inicial de desarrollar "una reforma limitada" de la Carta Magna que incluyó en el programa con el que concurrió a las generales de 2004, que volvió a anunciar luego en su investidura y motivo por el que encargó un informe al Consejo de Estado, en el que éste se mostró favorable a esa reforma si bien subrayó que no era momento porque no había "necesidad jurídica, ni conveniencia política ni consenso". Dicha reforma, que supondría la disolución de las Cortes y la convocatoria inmediata de elecciones, la redujo Zapatero a cuatro aspectos: la reforma del Senado, la eliminación de la discriminación a la mujer en la sucesión a la Corona, la inclusión de la denominación oficial de las 17 comunidades y la incorporación de una referencia a la Constitución Europea.

El líder del PP, Mariano Rajoy, reafirmó igualmente la vigencia del texto. "Creo que la nación española, la libertad, la igualdad y la cohesión social son los grandes avances de una Constitución con la cual hemos vivido 30 años y con la que espero, sin perjuicio de que haya o no que hacer alguna reforma, que alguna habrá que hacer en su momento, vivamos durante muchos años más", dijo pese a las reticencias que mostró a la propuesta inicial de Zapatero. También destacó el consenso que el texto propició entre las diferentes ideologías.

Posteriormente se celebró el homenaje de cada año a la Carta Magna, esta vez con la sombra del reciente atentado de ETA contra el empresario vasco Ignacio Uría. En un breve discurso, el Rey aseguró que la Constitución es el marco de una España convencida de que, con la unidad de los demócratas y los instrumentos del Estado de Derecho, "podrá derrotar para siempre la inaceptable barbarie terrorista culpable de tantas víctimas y del dolor de tantas familias". Don Juan Carlos mostró su plena confianza en la Constitución como "vértice esencial de nuestro presente y futuro para seguir progresando en armónica convivencia", al tiempo que celebró que los ciudadanos aprobaran hace 30 años "una gran Constitución para una gran nación".

Previamente, en un lenguaje claro pero muy emotivo, Bono también recordó a la última víctima de ETA y remarcó el logro de la unidad en las libertades y contra el terrorismo que ha supuesto la Constitución. "Nunca antes de la Constitución la derecha y la izquierda lloraron juntas por las mismas cosas. Ahora lloramos juntos y, sobre todo, actuamos juntos", remarcó.

Al igual que sucediera el año pasado tras el asesinato de dos guardias civiles en Francia, se suspendió el tradicional cóctel que sigue a los discursos institucionales. Como también es habitual, a la cita en el Congreso faltaron los grupos nacionalistas (PNV, BNG, ERC, ICV) y, por cuestiones de agenda, ni CC ni UPD. No lo hicieron tampoco los ex presidentes Felipe González y José María Aznar.

La nota de color la puso la extensión de un rumor sobre una remodelación inminente en el Ejecutivo, al que la mayoría no dio crédito. Los colaboradores de Zapatero aseguraron que les extrañaría que ese cambio se produjera y Rajoy afirmó que sería "un disparate" sustituir a Solbes en plena crisis.

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