"España sufre la crisis de liderazgo del presidente del Gobierno"

  • Los intensos y duros meses de estreno como portavoz popular le han restado algo de frescura y gusto por las sorpresas, pero Sáenz de Santamaría (Valladolid, 1971) mantiene la mirada limpia de siempre

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-¿La desaceleración suave que pronosticó Zapatero se convertirá en recesión?

-Eso es lo que dice el ministro Sebastián. Pero quizás lo más dramático sea que se ha puesto de manifiesto una crisis de liderazgo del presidente del Gobierno. Malo es que un país se encuentre en una crisis económica, pero peor es que quien está obligado a sacarnos de ella sea un presidente pasivo y sin soluciones. Cuando las cosas van bien, es relativamente fácil gobernar. Pero cuando van mal, como ocurre ahora, es cuando se demuestra si hay un presidente con capacidad de liderazgo. Zapatero no lo tiene. Además, está ocultando que la crisis va a mermar los derechos de los españoles: si cada día se apuntan 2.500 personas al paro, merma el derecho al trabajo; si continúan subiendo los tipos de interés, merma el derecho a la vivienda; si continúan subiendo los precios y la inflación, merma la calidad de vida de los españoles.

-Los 8.800 millones de liquidez que ha inyectado el Gobierno no parecen suficientes, ¿no?

-Están mal repartidos. La medida de 400 euros trata mejor al millonario que al mileurista. Esta medida beneficia a los españoles de rentas más altas.

-¿Qué medidas hubieran tomado ustedes que el Gobierno no ha adoptado para reducir su impacto de la crisis?

-En primer lugar, una bajada clara de impuestos, incrementando las deducciones de los españoles que tenemos una hipoteca para contribuir a pasar mejor el tirón de unos tipos de interés desbordados, y bajando los impuestos a las pequeñas y medianas empresas, que son las que están pasando peor. En segundo lugar, un plan de austeridad en el que el Gobierno gaste menos dinero pero invirtiéndolo en lo realmente importante, y no en crear infinitos altos cargos, como hacen generalmente los gobiernos socialistas. Y, en tercer lugar, en medidas estructurales para que la economía sea más competitiva y podamos controlar mejor los precios. Desde luego, nosotros no plantearíamos como solución para la crisis subir la luz y quitarse la corbata. Es el momento de que el Gobierno se apriete el cinturón, y no sólo el resto de los españoles, y adopte medidas estructurales.

-¿Hablarán de la crisis el próximo miércoles Zapatero y Rajoy en Moncloa?

-Si no lo hicieran, los españoles no lo entenderían. Si el presidente del Gobierno no es capaz de hablar con el líder de la oposición de la crisis, a todo el mundo le va a parecer que es un marciano. En estos momentos de suspensiones de pagos de grandes empresas y de miles de trabajadores que se están quedando en la calle, la situación económica es una prioridad. Queremos trabajar y aportar nuestra experiencia, que es mucha, para sacar a España de la crisis. Hemos demostrado que sabemos hacerlo: lo hicimos cuando en 1996 el Gobierno del PP se hizo cargo de una España con un 23% de paro y con la Seguridad Social en quiebra.

-¿No tienen ustedes parte de responsabilidad en la burbuja inmobiliaria que ha acabado explotando ahora?

-Nosotros llevamos muchísimo tiempo advirtiendo que eran necesarias en España medidas estructurales y Zapatero ha perdido el tiempo.

-El señor Alonso y usted han dejado prácticamente cerrado el pacto sobre Justicia. ¿Se prevé un acuerdo en el encuentro del miércoles en La Moncloa?

-Nosotros seguimos trabajando en un acuerdo en el que el PP pone el acento en que haya unas bases de un pacto para modernizar la Justicia, para que se acabe con las demoras judiciales y con la falta de ejecución de sentencias.

-Ante la crisis, ¿el Gobierno debería haber aplazado la reforma de la financiación autonómica?

-El PP, en su momento, logró aprobar un sistema de financiación por unanimidad que buscaba la solidaridad. En España, los ciudadanos pagamos nuestros impuestos con independencia de donde vivamos. Los que más tienen ayudan a los que menos tienen. El problema es que Zapatero es aún rehén de muchos compromisos de la pasada legislatura, y éste es uno de ellos. Nosotros le reclamamos que el acuerdo sea multilateral, que no genere más impuestos para los ciudadanos, que se garantice la solidaridad y que se permita que las comunidades autónomas más necesitadas la continúen recibiendo. Estamos hablando de bienestar, educación, sanidad, colegios, hospitales… Hablar de solidaridad es defender a Andalucía.

-Es impensable que Madrid y la Comunidad Valenciana se acaben sumando al frente propuesto por Cataluña, ¿no?

-El PP tiene una visión de conjunto sobre la financiación. Esas dos comunidades autónomas han defendido la solidaridad.

-O sea, que no se sumarán…

-El PP ha defendido ese modelo cuando ha gobernado y lo está haciendo ahora en la oposición.

-¿La vicepresidenta se siente tan incómoda como parece cuando hace frente los miércoles a sus interpelaciones?

-Cuando alguien se siente incómodo en la sesión de control es porque se siente pillado en falta en su labor en el Gobierno. Yo estoy muy cómoda en una labor de oposición firme y constructiva.

-¿Siente ahora, tras estos primeros meses como portavoz, que el PP está más fortalecido?

-Tengo al lado un grupo de 153 diputados que ha planteado 25.000 iniciativas en estos últimos tres meses y que ha logrado buenos acuerdos con otros grupos, como el alcanzado a raíz del caso de Mariluz, para que los pederastas fueran condenados a penas más graves. Hemos traído al presidente del Gobierno a hablar de la crisis cuando no quería y hemos construido un acuerdo por unanimidad con los transportistas.

-¿La portavocía le ha cambiado mucho la vida?

-Bastante, pero es uno de los trabajos más apasionantes que se puede hacer en política.

-¿Tiene muchas ganas de irse de vacaciones?

-Algún día en agosto no vendrá mal.

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