Javier Manzano, periodista y creador de la editorial Black and Noir

"Se lee más que nunca, pero a través de los móviles"

"Se lee más que nunca, pero a través de los móviles" "Se lee más que nunca, pero a través de los móviles"

"Se lee más que nunca, pero a través de los móviles"

-Su idea es que el personal lea novela negra en sus smartphones, ¿no?

-Claro. Y llevar a la literatura al siglo XXI de una vez. El CIS dice que el 40% de los españoles no leen nunca un libro, pero en el Mobile World Congress de Barcelona dicen que el 82% de los españoles tienen smartphone. Este dato contradice al CIS. Se lee y se escribe más que nunca, pero a través de los móviles, así que vamos a llevarles la literatura.

-Se supone que para eso ya existen los libros electrónicos.

-La idea no es digitalizar libros, si no incluir todo el escenario del smartphone.

-¿Eso qué significa?

-Con la descarga de los capítulos de las novelas de Black&Noir se podrá acceder a contenido extra audiovisual, como entrevistas y listas con la música que escuchan los autores.

-¿Y cómo funciona?

-Hay que descargarse una aplicación gratuita. Después, cada capítulo, que va acompañado de uno de esos contenidos extras y sí tiene un coste. No son reediciones de cosas antiguas que los escritores tenían por los cajones. Son novelas escritas para este modelo, para leer por entregas. Cada una dura, más o menos, lo que dura un trayecto en transporte público. Y tienen que empezar fuerte y terminar fuerte.

-Y así pretende convencer a potenciales lectores más jóvenes para que entren en la novela negra.

-Exacto. La novela negra está un poco anticuada. Las ferias literarias son siempre iguales. Se va a presentar una novela y es siempre lo mismo. Está el autor en una librería con un amigo suyo, que suele ser periodista. Eso a la gente joven no le pone. No hay ningún atractivo para abrir luego el libro. Y esto es abrirles otras puertas para que vayan a donde queremos. A la lectura. Yo doy por descontado que toda la gente que le gusta la novela negra, por curiosidad, va a ir a por ello. Pero la idea es que otro tipo de lectores entren también.

-Y eso se consigue llevando el libro al móvil.

-Primero hay que convencer del formato. Vas en el autobús o en el metro con el libro y es una incomodidad. Esto es el teléfono. En el transporte público todo el mundo lo está mirando. A los jóvenes les gusta leer en un teléfono y ver vídeos y la idea es llevar la literatura a su territorio.

-Suena arriesgado.

-Lo que no quiero es que, cuando yo ya no pueda leer porque me haya quedado ciego, la gente menuda, mis hijos, mis nietos, mis sobrinos, no encuentren motivos para leer. Les quiero dar un aliciente para engatusarlos en la literatura. Y sé que al final van a acabar comprando un libro de toda la vida.

-Es su primera aventura editorial, pero usted trabajaba en radio. ¿Llega huyendo del periodismo?

-No, no. Yo me moriré siendo periodista. Pero más que periodista soy radiofonista. Y cuentaor. No cantaor, sino cuentaor. Cuento cosas. Siempre me gustó la novela negra y empecé a trabajar en Fiatlux, una revista que ahora sólo es digital, pero que tenía su edición en papel. Yo me encargaba de la novela negra. Se me ocurre la idea de Black&Noir, luego encuentro los desarrolladores que crean la aplicación y convenzo a los escritores.

-¿Los jóvenes le tienen miedo también a la radio?

-La radio nunca se va a morir, pero la gente joven a lo mejor ya no escucha la Cadena Ser, sino que busca el programa en internet. Es igual que la televisión. La gente joven ya no ve Telecinco, buscan sus canales. La radio es el único medio de comunicación que te permite hacer dos cosas al mismo tiempo. No puedes leer el periódico y ducharte al mismo tiempo. Ni puedes ir conduciendo y viendo la televisión, pero sí puedes ir oyendo la radio. Es inmediatez, es compañía. Es el medio más cercano y más caliente. La radio es la imaginación. Estás oyendo un programa de radio y te imaginas como es la persona que te está hablando. La voz tiene esa magia, que te transporta. Es la interacción con el oyente, pero desde la imaginación.

-¿Echa mucho de menos los micrófonos?

-Cada minuto de cada día. Empecé a hacer radio en 1983. Cuando estaba fuera de la radio profesional, me fui con los mineros de la Marcha Negra, en 2012, y fui andando desde León hasta Madrid y en cada parada montaba mi pequeño chiringuito radiofónico. Siempre tengo que estar enredando.

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