"Hay que acabar con el CO2 del sector energético de aquí a 2050"

  • El experto apuesta por almacenarlo bajo tierra como única vía eficaz y rápida

-¿Por qué y dónde almacenar dióxido de carbono (CO2)?

-El cambio climático es ya una realidad, y los científicos que saben de clima han definido muy claramente el nivel de reducción de emisiones necesario en las próximas décadas para estabilizarlo en un valor razonable. Hay que descarbonizar casi totalmente nuestro sistema energético en las próximas cuatro décadas. Las políticas de ahorro y eficiencia son claramente la opción más simple y barata pero tienen unos límites cuando se tiene en cuenta nuestra forma de vida. Las renovables es una de las opciones de mitigación más importantes a largo plazo. Pero cuando se calculan sus costes sin prejuicios, es decir, teniendo en cuenta los cambios radicales necesarios en la infraestructura energética actual para acomodar su despliegue a gran escala, se descubre que esta transformación total del sistema no es posible en tan poco tiempo. Ojalá me equivoque en este último punto.

Pero además, lo que también está muy claro, es que grandes países en desarrollo como China (con una cuarta parte de las reservas de carbón en el mundo) van a hacer uso de este combustible para su desarrollo. La captura y almacenamiento geológico de CO2 emerge como un puente que nos permite pasar de la situación insostenible actual hasta el optimista futuro renovable a largo plazo.

-¿Qué salida se le dará en el futuro al CO2 almacenado?

-Los expertos en geología saben que es posible almacenar todo el CO2 que producimos en formaciones porosas profundas. Incluso los que no entendemos de geología podemos intuir que esto es posible y factible, porque hoy estamos haciendo uso de fluidos (el petróleo o gas natural) que provienen de ese tipo de formaciones geológicas. El CO2 permanecería de manera estable en estas formaciones durante miles o millones de años (como se sabe que han permanecido esos fluidos fósiles). Hay muchos ejemplos naturales donde esto ya ocurre (es lo que se llama análogos naturales). El CO2 almacenado en estas formaciones no es recuperable en el futuro .

-¿Qué papel juega España en el desarrollo de esta tecnología de captura de CO2 a escala europea y mundial?

-España ha llegado muy tarde al desarrollo de estas tecnologías. Quizá sea yo el más viejo en todo esto, y solo llevo ocho años trabajando en captura, cuando los primeras ideas surgieron en 1978 y ya hubo grandes proyectos en los años 90 (en Noruega, se inyecta 1 millón de toneladas por año desde 1996 y en EEUU existen miles de kilómetros de ceoductos para transportar CO2 puro e inyectarlo en pozos agotados de petróleo). Pero este retraso es recuperable si las cosas se hacen de forma racional y centrada a partir de ahora en prioridades evidentes para España: encontrar y estudiar en detalle los potenciales grandes almacenes de CO2 en nuestro país. El almacenamiento es algo a resolver en cada país. En lo que se refiere a la captura, yo no soy la persona adecuada para responder porque le tengo un excesivo cariño a unas tecnologías en las que nadie trabajaba hace 10 años y ahora están ganando más y más fuerza en muchos grupos y empresas líder en la I+D en este campo en el todo el mundo.

Estas nuevas tecnologías de captura que estamos desarrollando desde el CSIC (una de sus aplicaciones concretas se desarrolla dentro del proyecto CENIT CO2), se basa en el uso del óxido de calcio (cal viva, que se carbonata en contacto con el CO2 de humos de una chimenea) para absorber el gas en una primera etapa, para posteriormente liberarlo en forma pura en una segunda etapa (calcinación). Como ocurre con todas las demás tecnologías de captura, una vez que tienes el CO2 en forma de alta pureza, debes comprimirlo para pasarlo a un estado muy parecido al de un líquido, que es lo que se destina a almacenamiento geológico profundo.

-España se alejó en 2007 aún más del objetivo de reducción de emisiones de Kioto. ¿Qué evolución prevés para este año que está a punto de acabar?

-No tengo datos suficientes para responder sobre la evolución de las emisiones a corto plazo. Pero a medio y largo plazo, España está ligada a los objetivos de la Unión Europea, y el incumplimiento de objetivos de reducción de emisiones tiene consecuencias económicas negativas para cualquier país de la UE. Ya se ha acabado el tiempo de las palabras; ahora empieza el tiempo de los números. Perdemos demasiado tiempo y se dedica demasiado espacio a hablar de iniciativas y proyectos aparentemente muy atractivos, pero que suponen una aportación microscópica al objetivo de reducción real de las emisiones en España.

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