A vueltas con el gigante de Suecia

  • Ibrahimovic, pese a sus problemas en la rodilla, es la gran pesadilla para selección española

"En un jugador que sabe resolver problemas. Hace cosas que sólo unos pocos futbolistas en el mundo pueden hacer". Así lo definió el seleccionador Lars Lagerbaeck y con esas características Zlatan Ibrahimovic hizo su presentación en la Eurocopa 2008: agarró el balón y sacó un balazo impresionante para romper el cerrojo griego al que Suecia no le encontraba solución.

Este gigante, de 1,94, de origen bosnio-croata y dueño de una técnica made in Brasil, es la principal carta de los suecos en su objetivo de repetir en Austria y Suiza, al menos, las semifinales de la Eurocopa 92. Y el próximo obstáculo para ello se llama España.

"Ellos son favoritos, pero queremos ganarles. Nosotros siempre salimos a ganar, no importa lo que pase. Estamos muy concentrados y esperamos repetir lo que hicimos ante Grecia en el debut", señaló Ibrahimovic de cara al segundo rival en el Grupo D.

Ibrahimovic es, sin duda, la principal obsesión de Luis Aragonés y los suyos. Pero para el futbolista, hoy por hoy, su mayor adversario es la propia rodilla izquierda, culpable de que se ausentara de los estadios por un par de meses, lo cual casi le cuesta el Scudetto a su equipo, el Inter, y responsable de que antes de cada encuentro se ponga en duda si es que está en condiciones de ser de la partida o irá a parar al banquillo.

El 25 de marzo visitó al médico Hakan Alfredsson en Suecia por su problema de rodilla, el mismo que operó a la esquiadora Anja Parson. El facultativo le dijo que no sería necesario ser operado -lo que le habría supuesto perderse la Eurocopa-, pero que sí tenía que hacer un intenso programa de rehabilitación, con el que aún está.

Unas semanas atrás, Ibrahimovic volvió ante el Parma para marcar un par de goles y darle el título de la Serie A al Inter. Tres días después no jugó la final de Copa de Italia, y la Roma fue campeona. El martes, abrió el camino para la victoria de Suecia ante Grecia, y enseguida Lagerbaeck lo sacó para preservarlo de cara a lo que sigue: está claro que el muchacho de 26 años es una joya sin precio para sus entrenadores. Seguramente por eso, se le perdona todo o casi todo: hizo un buen papel en la Eurocopa 2004, pasó desapercibido dos años después en el Mundial de Alemania y protagonizó a finales de 2006 un acto de indisciplina -dejó la concentración para ir a una discoteca- por lo que fue separado de la selección. Luego, como represalia, se autoexcluyó seis meses. Pero finalmente se volvieron a encontrar.

"No me interesa en absoluto ser el segundo. Por eso prefiero ser altanero y descarado, así no me pueden doblegar", es una frase que lo describe de cuerpo entero.

Nacido en los suburbios de Malmoe, el gigante de carácter díscolo cotiza alto: hace dos años el Inter desembolsó 24,8 millones de euros a la Juventus por su ficha, y ahora se afirma que el Real Madrid estaría dispuesto a pagar mucho más para que se vista de blanco.

Mientras se devela su futuro, Ibracadabra toma su rol de líder de una selección de Suecia que lo necesita como el agua. Y él, que acaba de romper un ayuno goleador de 14 partidos con la casaca nacional, pretende volver a frotar la lámpara hoy ante los defensas españoles.

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