El Tour vuelve la esquina

  • La sensación que arroja la carrera, a pesar de los cuatro positivos, es que el deporte ganó la batalla a los tramposos y que la 'generación EPO' está en vías de extinción

Tras años sacudido por el dopaje y por el dominio del poco querido Lance Armstrong, campeón siete años seguidos, el Tour de France ha dado la vuelta a la esquina en 2008 y emprende una nueva etapa.

No es que en la edición acabada el domingo no haya habido dopaje. Cuatro corredores han sido cazados, pero sólo el del emergente italiano Riccardo Ricco ha tomado la consideración de gran escándalo. El resto, los españoles Manuel Beltrán y Moisés Dueñas y el kazako Dimitri Fofonov, tuvo un perfil bajo.

A la vez que se anuncian que los controles seguirán creciendo, la sensación dejada en la carrera -quizás equivocada- es que el deporte le ha ganado a los tramposos y que la generación EPO está poco a poco en vías de extinción pese a las nuevas sustancias, como la EPO de tercera generación detectada a Ricco.

La CERA (Continuos Erythropoietin Receptor Activator), o EPO de tercera generación, que se le encontró en la orina a Ricco era indetectable hasta el momento y la causa de tal éxito fue que el laboratorio Roche, fabricante del producto, trabajó con las autoridades de la lucha contra el dopaje para encontrar el camino de detectar su uso.

Otra de las novedades es que los corredores cazados fueron interrogados por la Policía y se enfrentan a procesos penales tras el endurecimeinto de la legislación francesa contra la posesión de sustancias prohibidas. La línea dura puede resultar disuasoria.

Finalmente, el equipo dominador de la carrera, el CSC, tiene el programa antidopaje más respetado internacionalmente con un laboratorio que realiza controles sin aviso a todos los miembros del conjunto.

No hay mejor publicidad para un ciclismo limpio que el hecho de que el CSC ganara tres de las cinco clasificaciones: el título fue para Carlos Sastre, el equipo ganó por escuadras y el luxemburgués Andy Schleck fue el mejor joven de menos de 25 años.

Sin embargo, mientras los corredores lleguen al Tour con la intención de engañar, una nube estará siempre por encima de la carrera ciclista más importante e impedirá que el entusiasmo sea pleno tras una década de escándalos y sospechas continuas.

"Hay muchas cosas buenas en este Tour. El entusiasmo en las carreteras, la muchedumbre, las caras de los corredores agotados tras las etapas, las bocas abiertas, un diferente ritmo en las ascensiones, las impresiones, los sentimientos", dijo el director del Tour, Christian Prudhomme, tras acabar la carrera.

Prudhomme cree que en la lucha contra el doping los progresos han sido "inmensos" y pidió "seguir en esa vía", satisfecho de que sólo haya habido, de momento, cuatro casos entre casi doscientos corredores.

Desde el punto de vista deportivo, el Tour fue el soñado ya que se decidió en la penúltima etapa con varios corredores en la pugna. Y el ganador, Sastre, tiene un pasado limpio.

Además, la carrera dejó relucir una serie de jóvenes corredores que parecen tener talento y motivación suficientes para dar emoción al Tour durante muchos años. Y en 2009 seguramente regresará Alberto Contador, campeón en 2007 y ausente en 2008 por la exclusión de su equipo, el Astana.

Entre los jóvenes destacó el velocista británico de 23 años Mark Cavendish, que ganó cuatro etapas antes de dejar la carrera para preparar los Juegos Olímpicos, donde competirá en las pruebas de pista. La gran sorpresa fue el austriaco de 26 años Bernahrd Kohl, tercer clasificado y rey de la montaña.

Andy Schleck, de sólo 23 años y duodécimo, podría haber estado más cerca de la cabeza si no se hubiera dedicado a ayudar a su líder, Sastre. Los expertos aseguran con unanimidad que será un futuro campeón del Tour si mejora en contrarreloj. Uno de sus rivales podría ser el checo Roman Kreuziger, que acabó un puesto por detrás de él con apenas 22 años.

Estas jóvenes figuras se verán las caras el año que viene con Contador, de 25 años y que será el gran favorito, por encima incluso de Sastre tras haber ganado en junio el Giro de Italia y apuntar ya a la Vuelta a España, que comienza a finales de agosto.

El Tour de Francia puede estar aún en proceso de recuperación, pero como dice Prudhomme, "no está muerto".

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios