Con Marchena por sostén

  • El central del Valencia aguanta con firmeza el paso adelante de la defensa en pos de la victoria · El dinamismo de Cazorla contrasta con la parsimonia de Cesc

La defensa de España va a justificar su camino en la Eurocopa. Sabido que por delante del balón suele haber control y fútbol, la inseguridad que la zaga transmite puede acabar por condenar a un equipo capaz de partirse literalmente en dos. Es fruto de unos zagueros tendentes a dar el paso atrás, aunque quizá también influidos por la escasa agresividad que habita en la zona media. Es la lectura extraída de los únicos momentos en los que Suecia apretó durante la primera mitad y un aviso para un futuro más parecido a esa media hora escasa que a la desvergonzada rendición de los escandinavos en la continuación.

Empero, Luis Aragonés halló la solución demandando un paso adelante de la zaga ante la desconexión de líneas habida y se encontró con un futbolista, Marchena, que certificó su valentía. Sin Puyol al lado, el sevillano ejerció de líder y fue el sostén de España, más segura con el balón y jugando en menos metros.

Defensa

Amén de esa querencia por ceder metros, la zaga española volvió a mostrarse excesivamente dubitativa en el juego aéreo y pasiva en las jugadas de estrategia. Vale que los suecos mandan por su estatura, pero el gol encajado es fruto de la pasividad de Capdevila ante Ljunberg, de un salto mal medido de Albiol y de un resbalón de Sergio Ramos ante Ibrahimovic. Errores en cadena similares a los del tanto encajado frente a Rusia y a otros que se sucedieron tras una falta en el único acercamiento de Suecia en la segunda mitad. La conclusión es que faltan concentración e intensidad en el juego cuando el balón está en poder del rival. Tampoco halla España a ese medio de cierre dinámico que ayude a los centrales.

Ataque

Xavi ganó la apuesta por el balón en los compases iniciales. Aun así, la presión sueca obligó a balones a los costados en busca sobre todo de Torres. Con el primer gol, España se desajustó al desaparecer la movilidad y los apoyos por delante del balón y agrandarse las distancias, no sólo fruto del paso atrás de la zaga.

Fue Cazorla quien dinamizó en la segunda mitad a la selección, huérfana de un Cesc que apenas ofreció agilidad. Aun así, la posesión del esférico no condujo al éxito, sino el enésimo pase largo de Capdevila en pos de la calidad individual de Villa.

virtudes

La fe en la victoria pese a los fallos que suelen mermarla. Y el gol de pizarra tras un saque de esquina.

talón de aquiles

España se llenó de prisas y su juego se resintió. Luis Aragonés las alimentó con dos cambios tempranos que podrían haber resultado fatales en caso de una lesión.

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