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Ecos de un banquillazo

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Y ya van nueve jornadas sin caer. El Lucena suma y sigue en la temporada de su estreno en Segunda B. Ya es quinto, a sólo un punto del segundo y a cuatro del líder Betis B, que lo espera el próximo domingo en su Ciudad Deportiva. Ayer tumbó al Portuense en uno de sus peores partidos en el Municipal. Pero lo sacó adelante gracias a la reacción que experimentó su juego con la entrada de Cabello, al que por primera vez Antonio Montero dejó en el banquillo estando a pleno rendimiento. El malagueño revolucionó el choque, encarriló el triunfo con el 1-0 tras un penalti tan claro como infantil de la zaga gaditana y comandó el arreón final de un equipo sin techo que vive en una nube. Todo lo que toca lo hace de oro. Y hasta centros sin aparente peligro los convierte en gol, tal y como sucedió en la sentencia de Velasco.

El Lucena firmó su peor primera parte en el Municipal en todo lo que va de curso. El cuadro local fue incapaz de hilvanar tres pases seguidos, quizás contagiado de la renuncia al fútbol que trató de imponer su rival desde el inicio, con un trivote en la medular en la que destacaba la presencia del central Óscar Rodríguez. Y eso que mimbres había más que suficientes en ambos bandos como para que la pelota pisara más el pasto, como para que los porteros hubieran tenido algo más de protagonismo. Ni siquiera se les vio. Se sabe que estaban porque en el reglamento dice que los equipos han de saltar con once jugadores al campo. Ellos quizás tuvieran tiempo de pensar en otra cosa, de ocupar el caché de su memoria con algo diferente al fútbol. Los que no pudieran, deberían someterse a tratamiento. Tener pasajes de un primer acto tan infame no tiene ni que ser bueno para la salud.

Montero varió el esquema de los compromisos recientes. Y no fueron las bajas las que le obligaron a apostar de nuevo por una referencia fija en ataque. Cristorí se estrenó como titular esta temporada dejando en el banquillo a Cabello, pero por más que peleó no puso ni siquiera en apuros a la defensa gaditana. Las otras novedades sí tenían detrás su porqué. Rafa Berenguer cumplió con creces en el lateral izquierdo supliendo al sancionado Dani Lanza. También rindió según lo esperado Sergio Iglesias, que recuperaba las dotes de mando en el centro del campo ayudado por la sanción de Adriano.

Ninguno de ellos fue capaz de contagiar al animoso público del Municipal que, por cierto, sigue sin entenderse con la directiva. El fútbol volvió por la tarde para que la afluencia de aficionados aumentaseý y ésta lo que hace es decrecer. Que me lo expliquen. Al menos, los que decidieron acudir al campo, tenían ganas de aplaudir cualquier cosa. Tanto que una bronca de Nene a su defensa por dar facilidades al Racing a la salida de un córner por segunda vez consecutiva fue la acción que más animó a la grada que, eso sí, no perdía ocasión alguna para pagar su ira por el pobre espectáculo que estaba viendo con el árbitro. Y eso que Figueroa Vázquez estuvo más que correcto.

La crispación con el colegiado quedó aparcada en el minuto 67. José Jesús Lanza colgó un balón al segundo palo tras recoger el rechace de un saque de esquina botado por él mismo y Rafa Berenguer fue agarrado dentro del área. El colegiado decretó penalti y David Cabello no falló desde los once metros. El malagueño, que rompía así una sequía que duraba ya 322 minutos, fue el encargado de romper la dinámica del encuentro. Montero lo castigó con el banquillo y él salió con ganas de reivindicarse. Tantas ganas tenía que, incluso, estuvo a punto de lesionarse con un tremendo costalazo al tratar de pagar su rabia contra una valla publicitaria en la celebración del gol. Más, con menos, era difícil de obtener.

El gol del Lucena, en el que fue su primer tiro entre los tres palos de todo el choque, abrió el partido y posibilitó que el cuadro lucentino mostrara las cualidades de su letal contragolpe. Primero Luija levantó al público de sus asientos con una espectacular cabalgada de área a área que acabó en las botas de Cabello, que no superó a Eneko por la estirada felina del meta. Luego, Velasco se sacó un latigazo que rozó la escuadra gaditana. Pudo ser la sentencia, si bien es cierto que antes pudo haber llegado el empate de no mediar el buen hacer de Toni García. El cordobés calentó con un paradón a libre directo de Zurdo en el que también fue el primer disparo a portería del Portuense. Queda claro que el encuentro fue de todo menos vistoso.

El Racing dio definitivamente un paso al frente para tratar de buscar la igualada. Lo hizo sin mucha convicción. Más, sin duda, tuvo Velasco cuando en otra rápida salida por la izquierda trató de colgar el balón ante la entrada por el centro de Cabello y Cordero. El envío le salió mal, demasiado interiorý pero superó a Eneko y significó la sentencia. El Municipal sí se divirtió entonces. Y más, cuando luego echó un vistazo a la clasificación y vio a su equipo quinto, a un punto en los puestos de play off. El sueño continúa en Lucena.

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