Córdoba CF

Campanero: "Éste es mi peor momento"

  • El presidente reconoce la agónica situación del equipo · Dice haberse arrepentido de “contratar a Paco y a ciertos jugadores” vistos los resultados

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Tocado. Muy tocado. Nunca había estado tan mal como presidente del Córdoba. Rafael Campanero se pasó el día de ayer explicando a varios medios sus sensaciones. En un tono que, inevitablemente, no invitaba al optimismo. De hecho, recurrió a símiles médicos para explicar el estado por el que atraviesa el Córdoba. “Hay veces en las que el enfermo es el que tiene que luchar por su vida”, aseguró.

Su voz al otro lado del teléfono no engaña: “Estoy sacando fuerzas, hijo”. Así, con ese tono paternal, afrontaba un discurso marcado por la inevitable verdad de los números: “Yo no puedo engañar a nadie. La realidad es que estamos muy mal y la gente no es tonta”. Una coyuntura que, ayer y antes de ayer, hacía pensar en la adopción de una postura drástica, como la destitución de José González. Sin embargo, el veterano mandatario no quiere más sangre: “Ya hemos tomado demasiadas decisiones esta temporada. Además, hay dos cosas muy importantes: la primera es que la  entidad va a seguir adelante, lleva cincuenta y tantos años y ahí está. Sería perder la credibilidad a nivel nacional otra destitución en esta temporada”.

Así que hay que irse olvidando, de momento, de posibles despidos. El presidente entiende más que el problema está en la mente de los futbolistas: “La cuestión es más de tipo anímico. Es cierto que de los cinco partidos que lleva José en el banquillo hemos sumado un punto, pero la reunión del lunes no fue para tratar estrictamente eso”. Ni eso ni ninguna otra medida contra, por ejemplo, aquellos futbolistas que no están a la altura de las exigencias del momento deportivo.

Y es que, en un alarde de realismo, Campanero se sinceró ante los micrófonos de Canal Sur: “Ahora, y a la vista de los resultados, me arrepiento de haber fichado a Paco y a algunos jugadores de la plantilla”. Duro. Matizó luego que “es algo normal todas las temporadas. Siempre hay algún futbolista que no ofrece el rendimiento esperado”. Además, recordaba las encuestas que avalaban  la calidad de los fichajes antes de la temporada. “Todo lo cambian los resultados”, dice.

“Hay que pensar que nos quedan seis partidos”. Ese hilo de esperanza debe mover, en un ejercicio de templanza, a la prudencia y a la moderación a la directiva. Eso dice el presidente: “No es bueno en estos momentos tomar medidas en caliente”.

Así que, haciendo bagaje de todo lo que está pasando y de todo lo que ha vivido en sus muchos años ya en distintas etapas como máximo dirigente cordobesista, Campanero no encuentra parangón: “Yo creo que ésta es la más dura de todas las campañas como presidente, porque se ha llegado de una forma muy complicada. Hemos tenido muchos partidos que deberíamos haber ganado. Empezamos haciendo grandes partidos, llevábamos unos puntos que parecían que sería suficientes... y no pensábamos que todo esto nos pasaría”. Sólo después del partido ante el Alavés empezó a ver el mal que les acechaba a la vuelta de la esquina. “Ahí empecé a darme cuenta de que todo se había complicado muchísimo”, dice el longevo mandatario.

En fin, que de todo lo vivido, el dirigente afirmaba en el canal autonómico que “hay que tener ánimo y aprender de los errores. Está todo casi perdido. Estamos en una situación muy mala, pero  si tenemos un golpe de suerte le podemos  ganar al Xerez y al Albacete. Después podemos pensar en los demás”.

Y en el peor de los casos, el descenso... ¿qué? ¿Hay un plan B previsto? ¿Se planteará rescindir ese vínculo emocional fijado con el Córdoba hasta el 2010? Campanero responde con prólogo: “El año pasado me recomendaron que me apartara del fútbol, pero preferí seguir por el Córdoba y ya sabía lo que me jugaba. Son muchos años de entrega y si bajamos no voy a irme, porque sería una huída. Mi obligación será poner el cargo a disposición del propietario y él  hará lo que mejor vea para el club. De todas formas, cualquier decisión la tomaré con resignación”. Todas menos caer sin luchar. Se supone.

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