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¿Obligados a entenderse?

  • Carlos González insiste en que el aval personal de Jesús León es el único camino para dar luz verde a la operación de compra-venta

  • La opción Garrido fue descartada en noviembre

Luis Oliver y Jesús León, durante la rueda de prensa que ofrecieron el pasado miércoles. Luis Oliver y Jesús León, durante la rueda de prensa que ofrecieron el pasado miércoles.

Luis Oliver y Jesús León, durante la rueda de prensa que ofrecieron el pasado miércoles. / jordi vidal

El proceso de compra-venta del Córdoba se ha convertido en una partida de ajedrez entre Carlos González, máximo accionista actual a través de Azaveco SL, y Jesús León y Luis Oliver, socios de Aglomerados Córdoba SL. Tras años sin recoger siquiera esa posibilidad, la voluntad del primero en estos momentos es vender, y no cabe duda que la intención de los segundos es adquirir, cuanto antes mejor para tener tiempo de retocar el proyecto en este mercado de invierno. Pero ahora mismo las posturas parecen lejanas -hay quien, desde el entorno de la propiedad, considera que hasta insalvables- tras lo acontecido el pasado miércoles, con la paralización del acuerdo alcanzado el pasado 20 de diciembre en la notaría y la posterior rueda de prensa de los actores de la sociedad compradora. El plazo límite es la Junta General Extraordinaria del próximo día 22, pero quizás entonces sea demasiado tarde.

La única vía que aparece en el horizonte, cercano o lejano, para desenquistar el proceso es el aval personal de Jesús León a la operación, ya sea con su propio patrimonio o, lo que sería más normal, con alguna de sus empresas. "Cuando compré, avalé toda la operación a Prasa con mi patrimonio. Si van a pagar, que lo hagan con avales personales", apuntó ayer González en la Cadena Ser, para acto seguido insistir en que "cuando presenten las garantías (de pago), haremos la operación". El problema, según explicaron ambas partes el miércoles, está en el segundo plazo, fijado para junio y por una cantidad de 5 millones de euros. El todavía máximo accionista no termina de ver claro el entramado dispuesto por León y Oliver, pues "los talones corresponden a sociedades sin actividad" y los "préstamos entre esas sociedades y Aglomerados pignoran las acciones del Córdoba, por lo que si no cumple con esas dos compañías, el club pasa a esas sociedades".

González admite que, si no fructifica la venta, el equipo no podrá fichar en el mercado invernalFlorin descartó su salida del Deportivo en enero, cerrando la puerta para ampliar el límite salarial

Ante esta situación, el empresario madrileño es tajante: "Lo que no voy a hacer es no garantizar el cobro de la venta, que es lo que yo hice cuando compré". Todo advirtiendo que el club está ahora mismo "en posición de venta", dejando claro que su voluntad actual es que todo concluya tal y como estaba previsto hasta este miércoles. Ahí confluye también la voluntad de comprar de León y Oliver, que siguen digiriendo el parón inesperado del miércoles que ha supuesto un frenazo a todo su plan de reactivación del proyecto. Un planteamiento compartido por alguno de los empleados del club, que son conscientes de que la única forma de relanzar al equipo en este mercado de invierno es un cambio de propiedad.

Y ahí sólo está abierta la vía de Aglomerados Córdoba SL, toda vez que ya el pasado mes de noviembre fue descartada la propuesta presentada por José Miguel Garrido (ex presidente del Albacete) en nombre de Only One Way y no hay ninguna encima de la mesa. Es más, de no concluir ahora con éxito este proceso, el culebrón se pararía como pronto hasta el verano.

Porque, tal y como argumentó Carlos González, el Córdoba actual está atado de pies y manos, dado que tiene superado en un millón el límite salarial impuesto por la Liga de Fútbol Profesional (LFP). El dirigente descartó ayer una ampliación de capital que tendría que liquidar ese déficit para luego contar con un 25 por ciento de la cantidad aportada y sólo dejó la puerta abierta a una inyección por la venta de Florin por parte del Deportivo, un extremo que el internacional rumano descartó ayer mismo: "Ha quedado claro que voy a seguir aquí. Hemos estado hablando con Tino (Fernández) -presidente albiazul- también y no hay ninguna duda: yo quiero estar y él quiere que esté aquí y ojalá sean muchos años. No hay ninguna opción de que salga, pese a haber tenido ofertas hasta hace tres o cuatro días", una de ellas del Brighton por encima de los diez millones.

Una situación de bloqueo que León y Oliver apuntaron que podrían desbloquear para fichar por una cantidad en torno al millón y que ya ayer, en caso de que el miércoles hubiera fructificado el trato, habría traído hasta la ciudad a varios fichajes. Ahora, todo tendrá que esperar, al menos unos días, para que la semana siguiente pueda retormarse una negociación que parece que sólo tiene un camino posible, siempre y cuando la parte compradora acceda a satisfacer las garantías de pago que exige la familia González. Ambas partes parecen condenadas a entenderse, pero ¿lo harán a tiempo?

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