El rastrillo personal de ETEA

  • La institución jesuita organiza un mercadillo solidario con objetos donados por alumnos y profesoresl hasta mañana El mercadillo permanecerá abierto hasta mañana y todos los beneficios se donarán a Cáritas diocesana.

Es lo que tiene la Navidad. Los buenos sentimientos se multiplican y la solidaridad se hace patente. Tanto, que muchos se desprenden de sus propias cosas, sólo por el simple hecho de ayudar a los que menos tienen o a una organización no gubernamental. Los que se han apuntado en esta ocasión han sido los profesores, alumnos y personal laboral de ETEA. Todos ellos han organizado un rastrillo solidario, con objetos de segunda mano, que dio comienzo ayer y con el que quieren ayudar a Cáritas.

Artículos de decoración para la casa, ropa, alfombras, cuadros, bolsos, libros, velas, collares o juguetes son sólo algunos de los objetos que se pueden encontrar en este mercadillo solidario organizado por la comunidad de ETEA. Uno de los encargados de la iniciativa es el jesuita Miguel Castro, quien explicó que la organización del rastro comenzó hace unos meses con la recogida de juguetes y artículos entre todos los miembros de la facultad. "Nos movemos por solidaridad", reconoció y añadió que con esta actividad "queremos implicar a mucha gente". Recordó también que ésta es la segunda ocasión en la que la comunidad jesuita organiza este mercadillo solidario y que han decidido repetir por los buenos resultados que obtuvieron el año pasado.

"La gente se ha volcado con el mercadillo", destacó Helena Hidalgo, antigua alumna de ETEA que sigue vinculada a la institución, mientras atendía uno de los puestos por la mañana. "Aquí se pueden encontrar cosas para todas las edades e, incluso, la gente se está llevando los regalos de Navidad", subrayó la joven. Para Hidalgo, licenciada en Administración y Dirección de Empresas en la institución jesuita, este tipo de iniciativas "están muy bien" y, sobre todo, "en época de crisis". La estudiante mostró su sorpresa al encontrarse con, incluso, artículos totalmente nuevos y que han llegado a sus manos con "con etiquetas de la tienda".

Sin embargo, el rastrillo no es la única iniciativa solidaria puesta en marcha estos días en ETEA. Los alumnos también han organizado el sorteo de un ordenador y una cámara de fotos a través de papeletas, que sólo cuestan un euro. Los beneficios que se recauden de este sorteo también se destinarán a Cáritas.

Álvaro Gimeno también echó una mano ayer al frente del mercadillo, que atendió una treintena de estudiantes de ETEA, para lo que se dividieron en grupos. Gimeno, que cursa tercero de la licenciatura de Administración y Dirección de Empresas en el centro adscrito a la Universidad de Córdoba, explicó que en Navidad "la gente intenta compartir siempre". El joven también hizo un llamamiento para que cualquier persona de la capital se pase hasta mañana, cuando concluye esta iniciativa, por las instalaciones de ETEA y se lleve algún objeto del mercadillo.

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios