El obispo dice que la Unesco quiere que en 20 años la mitad de la población sea gay

  • El prelado achaca el dato a un comentario del presidente del Consejo Pontificio para la Familia, el cardenal Ennio Antonelli

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El obispo de Córdoba, Demetrio Fernández, afirmó en su homilía de la festividad de la Sagrada Familia celebrada en la Catedral, que "la Unesco tiene programado para los próximos 20 años hacer que la mitad de la población mundial sea homosexual". Este dato lo atribuyó al presidente del Consejo Pontificio para la Familia, el cardenal Ennio Antonelli, quien se lo comentó "hace pocos días en Zaragoza". No es la primera vez que este cardenal se ve envuelto en una polémica relacionada con esta materia, ya que en enero de hace dos años se vio obligado a aclarar unas declaraciones suyas en el acto de apertura del Congreso de Teología Pastoral de México en las que, entre otras cosas afirmó que la homosexualidad "no es un componente necesario de la sociedad" o que "es un hecho privado".

Según Demetrio Fernández, la teoría del purpurado italiano pasa en que "según la ideología de género, uno no nacería varón o mujer, sino que lo elige según su capricho, y podrá cambiar de sexo cuando quiera según su antojo". Para el prelado cordobés, este hecho sería "el último logro de una cultura que quiere romper totalmente con Dios, con Dios creador, que ha fijado en nuestra naturaleza la distinción del varón y de la mujer".

Esta ideología de género no es nada lejana para el obispo, sino que "ya está presente en nuestras escuelas" a través de distintos programas que van implantando la ideología de género.

Esta homilía en la celebración de la Sagrada Familia abordó también otros asuntos en los que la Iglesia mantiene una postura crítica frente a algunas instancias oficiales. Entre ellos, el obispo defendió que "la familia consiste en la unión estable de un varón y una mujer" en un matrimonio "que es fuente permanente de gracia y es irrompible; es decir, indisoluble".

Sobre la sexualidad, el prelado dijo que cuando "es entendida como un juego de placer, este proyecto de Dios sobre el hombre se arruina", porque "el placer que acompaña a la relación sexual no puede convertirse en valor absoluto de las relaciones entre el varón y la mujer". "Cuando lo único que se persigue es el placer, la satisfacción de uno mismo, el otro se convierte en objeto y el amor se convierte en egoísmo".

Fernández enlazó este asunto con lo que calificó como "la mentalidad anticonceptiva de nuestra época". Afirmó en la homilía que "en muchos ambientes y en muchos corazones la aspiración es a disfrutar lo más posible de la sexualidad humana como fuente de placer, evitando a toda costa el nacimiento de un nuevo hijo en el seno de la familia". Detalló a continuación los diversos métodos anticonceptivos y dijo que la esterilización masculina o femenina "convierten al varón y a la mujer en un simple objeto, perdida ya su dignidad de persona humana".

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