El letrado del hombre que apuñaló a un joven en Cáritas dice que no hay pruebas

  • Los forenses que analizaron el cuerpo de la víctima aseguran en el juicio que la agresión estaba dirigida al corazón, por lo que la acción "no fue accidental"

El abogado del acusado de matar a su compañero de piso de acogida de Cáritas en Pozoblanco apeló ayer a la falta de pruebas para declarar su absolución. El fiscal y la acusación particular, por su parte, insistieron en sus conclusiones finales que existen evidencia de que el acusado, para el que piden 15 años de prisión, fue el responsable de la muerte del hombre natural de Georgia el 16 de agosto de hace dos años.

Las declaraciones de los forenses que analizaron el cuerpo de la víctima fueron clave en la jornada de ayer de la vista oral, que quedó a la espera de que el jurado popular emita su veredicto definitivo. Según los médicos, el cuerpo de la víctima, que murió prácticamente en el acto, presentaba una herida inciso-punzante de, "al menos", nueve centímetros de profundidad y 1,8 de anchura. Según su versión, la persona que mató al hombre llevó a cabo la acción con fuerza para poder llegar al corazón, "lo que demuestra que no fue accidental, sino intencionada". También argumentaron que las lesiones que tenía la víctimas estuvieron provocadas por la caída cuando se desplomó al suelo, por lo que son posteriores a la herida que provocó la muerte del joven. "La lesión fue mortal de necesidad", concretó uno de los forenses, quien precisó que lo excepcional en estos casos es que no se produzca la muerte, incluso cuando la asistencia médica sea prácticamente inmediata. El forense también se refirió al arma con la que supuestamente se produjo la agresión, un instrumento "muy afilado" que derivó en un corte limpio.

Antes de los forenses, declararon los guardias civiles que detuvieron al acusado en la casa de acogida, y manifestaron que se encontraron al acusado encerrado en su habitación y con una mochila preparada "con la posible intención de salir cuanto antes de la casa". A pesar de que todas las piezas del puzzle "encajan", tal y como reconocieron el fiscal y la acusación particular, lo cierto es que los efectivos intervinientes no encontraron el objeto punzante con el que se produjo la agresión, ni nadie vio el supuesto homicidio, ya que en el momento en el que ocurrieron los hechos no había nadie más en el interior de la casa.

Según la versión del Ministerio Público, los hechos ocurrieron sobre las 23:00 del 16 de agosto de 2006, cuando el acusado se hallaba en el interior de una casa de Pozoblanco, donde también se encontraba la víctima. En un determinado momento, se inició una discusión entre ambos que provocó que la víctima abandonara el domicilio, si bien regresó pasados unos minutos. Por su parte, el acusado se acogió a su derecho de no declarar, aunque ratificó la declaración de la fase de instrucción, donde negó todas las acusaciones.

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