La inevitable tentación de comprar a toda costa

  • Los consumidores reconocen que durante el periodo de rebajas adquieren productos innecesarios sólo por gastar

Acudir a las tiendas el primer día de rebajas es una tradición para muchos, pero no todos están al alcance de ser el comprador perfecto que se hace con la ganga soñada. Además del calor propio del primero de julio, los clientes tienen que sortear una serie de dificultades comenzando por las colas, empujones, preguntar por la talla, el precio rebajado, entrar en los probadores con siete prendas... Para salvar todos estos obstáculos hay que ser un verdadero fanático de las rebajas y en Córdoba -como en el resto de España- los hay. Ayer, sólo había que darse una vuelta ayer por el centro de la capital para ver las calles llenas de personas y los comercios colapsados. La jornada empezó para María Jesús a las 09:30 en la puerta de Blanco, en la calle Cruz Conde. Ya entonces había gente esperando y para las 10:00 -hora de apertura del comercio- había un centenar de personas aguardando en la puerta. La entrada a la tienda era una locura y ya a las 10:30 había que subir a la primera planta y echarle paciencia para hacer cola hasta la caja registradora. "Yo llevo aquí una hora y sólo he avanzado un metro", decía Marta entre desesperada y resignada. "Estoy aquí porque ya había visto un vestido para una boda y me lo tengo que comprar porque es este fin de semana", decía para argumentar su larga espera.

Prácticamente la misma situación se vivía en la mayoría de los comercios de la zona. Colas kilométricas, prisas y carreras y probadores sumidos en el caos entre la ropa que llegaba y la que dejaban los clientes. "¿Te gusta este vestido?, cuesta 30 euros, pero es que antes costaba 50", decía Rocío a su amiga en otra tienda de ropa. Precisamente, éste es el gancho para captar al consumidor. Da igual que el artículo que se quiera adquirir sea necesario o no, pero es que "vale 20 euros menos".

A mediodía la locura derrochadora se contuvo y los comercios presentaban un aspecto más tranquilo. "Ésta es la mejor hora para comprar, sobre todo un día como hoy", aseguraba Ángela mientras buscaba "unas sandalias blancas" en una zapatería del Centro. Los descuentos siempre son un aliciente para atraer a los consumidores que, con esa excusa, se echan a la calle para comprar. Otros adquieren sólo lo necesario pero la mayoría reconoce que en este periodo "me compro ropa que luego devuelvo o ni siquiera me pongo". Como Estrella, que ayer se lamentaba de su inevitable deseo de comprar. Da igual que este año los bolsillos estén más apretados que otras campañas y que las vacaciones estén ya aquí. Tampoco importa que el termómetro marque 40 grados. Comienzan las rebajas y hay que comprar.

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