El hospital investiga sobre las enfermedades derivadas de la apnea del sueño

  • El complejo hospitalario pretende identificar de forma precoz los riesgos que tiene la patología y mejorar su tratamiento

Somnolencia, paradas cardiorrespiratorias, problemas de circulación o arterioesclerosis. Éstas son algunas de las patologías que puede llegar a sufrir una persona que padece apnea del sueño -una alteración que se caracteriza por frecuentes paradas respiratorias durante el tiempo que se permanece dormido-, lo que puede llegar a poner en grave riesgo su salud si no se trata a tiempo. Precisamente para poder mejorar la calidad de vida de estos pacientes, el Hospital Universitario Reina Sofía va a iniciar este mes dos trabajos de investigación para la identificación precoz de alteraciones arteriales y riesgos cardiovasculares en enfermos con esta patología respiratoria.

Para el desarrollo de cada uno de los proyectos se elegirá una muestra representativa de 50 pacientes con sospecha clínica atendidos en el área de consultas de la Unidad del Sueño del Reina Sofía. A todos los seleccionados se les realizarán diversas pruebas para comprobar si padecen apnea, además de unos análisis completos y una técnica para medir la disfunción endotelial, que es la responsable de que se produzcan enfermedades como hipertensión, trombosis o hemorragias.

En concreto, el primero de los trabajos que se va a desarrollar persigue identificar si existe alteración en la circulación arterial de los pacientes con apnea y si puede mejorar con el tratamiento. El coordinador del proyecto será el responsable de la unidad de trastornos respiratorios del hospital, Bernabé Jurado. El segundo se plantea detectar las causa que pueden predisponer al paciente a desarrollar arterioesclerosis.

El síndrome de apnea de sueño afecta aproximadamente al 5% de la población. Este problema se caracteriza por un cuadro de somnolencia y trastornos cardiorrespiratorios y suele afectar a personas obesas, roncadoras, con antecedentes de hipertensión arterial. Para su tratamiento se emplea una técnica que produce un flujo constante de aire en una mascarilla nasal, que evita los cortes en la respiración. Su uso debe ser continuado y produce una gran mejoría a los enfermos.

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