La hipnosis para dejar de fumar

  • El cordobés Ángel Castillo asegura que esta técnica puede curar la ansiedad y dolores musculares

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Para dejar de fumar hay quien recurre a la lectura de libros escritos por alguien que ya superó la adicción, otros que sustituyen los cigarrillos por el paquete de chicles y otras golosinas y quienes se refugian simplemente en el ahorro económico que les supone para despedirse definitivamente de este hábito. Sin embargo, parece ser que ninguna de estas vías constituye una garantía total para abandonar para siempre el tabaco. Así lo ponen de manifiesto, al menos, los especialistas en la práctica de la hipnosis. Éste el caso del cordobés Ángel Castillo, quien asegura que tan sólo basta con una o dos sesiones y la predisposición a dejarlo para que la operación sea exitosa. El ambiente tranquilo, el lugar cómodo con sillones relax y la luminosidad adecuada -preferiblemente tenue- sirven de ayuda para alcanzar el ansiado objetivo.

Castillo, que lleva algo más de un año ayudando a personas a dejar el tabaco, se detiene en explicar que la hipnosis que aparece en la televisión "tiene poco que ver" con el trabajo que él y otros hipnotizadores realizan. "Lo que estamos acostumbrados a ver en la televisión está preparado o simplemente cuenta con una prehipnosis". Acto seguido y, tras relajar a sus clientes, inicia la sesión. Conversa un rato con ellos, los relaja y, poco a poco, va llegando a esa fase situada a caballo entre el sueño y la realidad -aún consciente- en la que se actúa con más eficacia. "Si la persona llega a dormirse no vale la hipnosis y, por tanto, no podríamos lograr el objetivo".

Para justificar la efectividad de la hipnosis para abandonar el tabaco, este especialista compara el proceso humano con el de un sistema informático. "Nuestra mente es como un ordenador que recibe datos, sólo que el 90% se almacena en el inconsciente y el resto sirve para aprender, como ocurre cuando montamos en bicicleta o nadar. Puedes hacerlo mejor o peor, pero una vez que has aprendido cosas como éstas no se nos olvidan". Castillo destaca en este sentido que "el hábito de fumar se graba igualmente" y concreta que lo que hay que hacer en este tipo de situaciones es "precisamente actuar en esa base de datos en la que se ha grabado el hábito de fumar y tratar de borrar el archivo para no volver".

La sesión no es excesivamente larga. En apenas dos o tres horas a Castillo le da tiempo de informar del proceso que se va a seguir y comenzar la hipnosis hasta llegar a esa fase en la que existe una mayor facilidad de "borrar" el hábito de consumir cigarrillos. También insiste el hipnotizador en que los clientes no deben ir forzados por nadie y que tienen que hacerlo por iniciativa sin presiones. Tampoco pueden acudir a estas sesiones las personas que sufren algún tipo de depresión. "Si siguen las instrucciones y no nos engañan, que también ha ocurrido, el éxito esta casi garantizado". Tras atender a muchas decenas de fumadores, este cordobés afirma que en torno al 90% de las personas que han pasado por su consulta han dejado de fumar. "Las 24 siguientes a la cita son importantes, pero una vez superado este tiempo se puede decir que la personas ya ha dejado de fumar", concreta el especialista.

Aunque la mayor parte de los clientes que acuden a su consulta lo hacen para abandonar el hábito del tabaco, Castillo señala que la hipnosis se puede aplicar también a patologías como la ansiedad o los dolores musculares. El himnotizador destierra también uno de los mitos atribuidos a este trabajo y manifiesta que "la hipnosis, en contra de lo que muchos se empeñan en decir por ahí, carece de efectos secundarios y sólo sirve para ayudar".

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