La ampliación prevista del aeropuerto invadirá una zona de interés ecológico

  • El Gobierno tendrá que pactar medidas compensatorias con la Junta que, en principio, ascienden a seis millones de euros · Las parcelaciones quedan excluidas de las ayudas para insonorizar las viviendas al no contar con licencia de obras

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AENA, la entidad responsable de la ampliación del aeropuerto, tendrá que pactar una serie de medidas medioambientales compensatorias con la Junta de Andalucía, ante los problemas ecológicos que generará la ampliación del aeródromo, según se establece en el informe para la declaración de impacto ambiental, que puede consultarse desde ayer en las dependencias de la Subdelegación del Gobierno. Principalmente, los problemas se generarían por la invasión de un Lugar de Interés Comunitario (LIC), una figura de fuerte valor medioambiental, que en este caso protege las dos orillas del tramo medio del río Guadalquivir.

La clave del problema es que la obra del aeropuerto y las operaciones de los aviones no son compatibles con toda la vegetación existente en ambas márgenes del Guadalquivir, que pese a todo no tendrá una incidencia de relevancia a efectos de las especies a desbrozar (tarajales, fresnos y olmos). El informe de impacto ambiental reconoce que se producirá un impacto "severo" en esta zona puesto que se tiene que eliminar toda la arboleda de ambas márgenes ya que se encuentra en la zona de servidumbre aérea de los aviones. Su eliminación es, pues, un problema de seguridad para el desarrollo de aterrizajes y despegues. Además, el proyecto redactado asegura que, una vez desbrozado este enclave, se debe realizar un talud de escollera en la zona del cauce más cercana a la pista para garantizar la estabilidad del terreno y evitar que en el futuro crezca nueva vegetación que entorpezca el desarrollo de las operaciones. Todas las alternativas propuestas en su día para ampliar la pista vulneraban la zona LIC colindante aunque el proyecto más agresivo era el que propuso el Ayuntamiento de construir una pasarela sobre el río para llevar la nueva pista a la margen izquierda del Guadalquivir. El objetivo era mantener el campo de vuelo actual como una zona de operaciones del aeródromo remodelado.

En principio, el informe de impacto ambiental no deja claro cuál será el alcance de las medidas compensatorias puesto que deja el tema en manos de unas negociaciones específicas entre AENA y la Consejería de Medio Ambiente de la Junta. El documento oficial conocido ayer establece una serie de medidas compensatorias inicialmente cifradas en seis millones de euros. Sin embargo, estos cálculos son, cuando menos, poco precisos ya que todos los detalles del plan medioambiental de la ampliación del aeropuerto no estarían, ni mucho menos, amarrados.

Una de las cuestiones que queda por conocer es la incidencia de la afección sonora al entorno, que tendrá una fuerte incidencia para los vecinos del entorno. El informe de impacto ambiental asegura que la incidencia no será de relevancia, aunque el propio análisis reconoce que todos los datos han de ser revisados sobre el tráfico real. Una curiosidad es que se han utilizado los datos de ruido de aviones como el que usará Taer Andalus, especialmente diseñados para reducir la contaminación auditiva en el entorno donde operan y para aterrizar en pistas especialmente cortas.

El informe manifiesta que AENA se hará cargo de insonorizar las viviendas del entorno "siempre que cuenten con licencia de obra con carácter previo a la declaración de impacto ambiental". Ello deja fuera a todas las parcelaciones del entorno, lo que obligará a los propietarios a hacerse cargo de estos gastos, que ascienden -según las estimaciones- a 10.000 euros por vivienda. En cualquier caso, AENA tendrá que redactar un plan específico para dar respuesta a las quejas del entorno. Mantiene el informe de impacto ambiental que se producirá, durante el desarrollo de las obras, molestias "de alta intensidad" a los vecinos de la zona cuyas viviendas no sean demolidas. Sin embargo, se califica de "moderado" puesto que el polvo y el ruido concluirán cuando acabe la obra de ampliación. El documento reconoce que la presencia tan cercana de núcleos habitados supone un problema para el desarrollo de la actuación, independientemente de las expropiaciones que se tienen que desarrollar.

Sí se considera de relevancia para el equipo redactor del informe de impacto ambiental la afección que se producirá sobre suelos fértiles de la vega del Guadalquivir. Más de un 70 por ciento de las necesidades de terreno proyectadas en la ampliación del campo de vuelos, según se lee en el informe, pertenecen a terrenos fértiles, de gran productividad y capacidad agrícola. Los efectos sobre le zona se consideran "permanentes, irreversibles e irrecuperables". El documento también da algunas pistas del proceso seguido para elaborar el proyecto. En una de las alternativas barajadas, se llegaba a tener que derribar 150 viviendas y edificios asociados a ellas en un total de 166.000 metros cuadrados.

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