La lluvia alivia el déficit hídrico de toda la provincia salvo en la zona de La Vega

  • La Consejería de Agricultura asegura que las precipitaciones del otoño han sido aceptables o buenas, pero que no han provocado las ansiadas escorrentías para que se llenen los embalses cordobeses

NUNCA llueve a gusto de todos y mucho menos donde todos lo necesitan. El otoño está dando sus últimos coletazos en la provincia y de momento con un ránking pluviométrico "aceptable o bueno" para la Consejería de Agricultura. Según el último parte de coyuntura agraria de la Delegación de Agricultura en Córdoba, salvo en la comarca de La Vega del Guadalquivir, donde el déficit hídrico se da por superado o es incluso insignificante.

A diferencia de los dos últimos años, en los que las lluvias sólo fueron generosas con la zona occidental de la provincia, entre los meses de septiembre y noviembre las comarcas agrarias más beneficiadas han sido las de la Campiña y la Subbética. El parte de coyuntura agraria destaca que en Córdoba sólo hay dos estaciones meteorológicas de la Consejería en las que se detecta un gran déficit de lluvia: Guadalcázar y Palma del Río. En la cabeza de comarca de La Vega del Guadalquivir sólo han caído en estos dos meses 101 litros por metro cuadrado, cuando la media de los últimos cinco años se sitúa en 152. En Guadalcázar se han contado 119 litros por metro cuadrado, cuando entre 2003 y 2007 la media arroja 186 litros por metro cuadrado.

Por el contrario, este otoño las borrascas han buscado más las zonas de serranía y campiña, castigadas en los últimos años por una inusual sequía que han provocado que el pantano de Iznájar se encuentre en mínimos históricos. Villaviciosa de Córdoba es el municipio en el que más ha llovido en lo que va de otoño. Su estación meteorológica ha recogido 272 litros por metro cuadrado, cuando la media de estos cinco años no llega ni a los 121. En la Subbética ha ocurrido más de lo mismo. Lucena ha recogido hasta 234 litros por metro cuadrado (superando sus 116 de media) y Carcabuey, 225 (con una media de 139 en el último quinquienio).

El informe de coyuntura agraria destaca que además este otoño ha llovido como más le beneficia al campo: sin trombas de agua ni lluvias torrenciales. El año pasado, entre el 60 y el 80% de toda el agua del otoño cayó en sólo tres días: del 20 al 22 de noviembre. En ese periodo se registraron fuertes daños tanto en la agricultura como en las ciudades. Los ríos se desbordaron y destrozaron numerosos caminos rurales. Además, las fuertes escorrentías dibujaron grandes barrancos en los olivares.

Sin embargo, no ha llovido lo sufiente como para que lo noten los embalses. El informe de coyuntura agraria admite que "ha habido poca escorrentía", ya que la tierra estaba demasiado seca y demostraba que numerosos cultivos leñosos sufrían ya de estrés hídrico. Sin embargo, este preocupante fenómeno vegetal se ha quedado salvado durante la pasada semana, en la que llegaron a caer hasta 46 litros por metro cuadrado en Lucena y 43 en Nueva Carteya.

A partir de ahora, la clave está en los últimos coletazos de este otoño y en la primavera. Si esta última es tardía, como ocurrió este año, los agricultores tendrán motivo para la preocupación, ya que aunque llegan lluvias de una forma aceptable, no son suficientes como para llenar los embalses y garantizar los excepcionales riegos de verano.

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