Las agresiones a los profesionales sanitarios bajan casi un 16% en un año

  • Salud registra 144 incidencias a lo largo de 2017, de las que 27 fueron de carácter físico

  • El Colegio Oficial de Médicos pide que este tipo de actos se consideren como delitos

Un grupo de profesionales del área sanitaria acuden a su lugar de trabajo. Un grupo de profesionales del área sanitaria acuden a su lugar de trabajo.

Un grupo de profesionales del área sanitaria acuden a su lugar de trabajo. / el día

Las agresiones a los profesionales sanitarios en Córdoba se han reducido en un 15,7% en el último año. Al menos, es lo que ponen de manifiesto los datos ofrecidos por la Delegación de Salud de la Junta en Córdoba, que cifran en 171 los casos de agresión registrados a lo largo de 2017, frente a los 144 de 2016. De manera consecuente, los episodios de agresiones físicas también han descendido en el mismo tiempo. Así, mientras que en 2016 fueron 33, el año pasado se contabilizaron 27, lo que supone una merma del 18,1%.

Estos datos se hicieron públicos con motivo de la celebración del Día Nacional contra las Agresiones en el Ámbito Sanitario y contrastan con los aportados por el Colegio Oficial de Médicos, entidad desde la que señalaron que las agresiones al personal de este sector se duplicaron en Córdoba en 2017. La secretaria del Colegio de Médicos e integrante del Observatorio de Agresiones de la Organización Médica Colegial, Rosa María Marín, detalló que en Córdoba se registraron 11 episodios de violencia de este tipo, mientras que en España la cifra se elevó a los 515 y Andalucía sumó 122. Con ello, la comunidad andaluza sufre el 23% de las agresiones de España, un porcentaje superior a la media, si se tiene en cuenta que su población apenas supera el 18% del total del país. En el caso de Córdoba, el Colegio Oficial de Médicos lamentó el elevado aumento de este tipo de agresiones en el citado ejercicio, ya que en 2016 se registraron cinco, mientras que el año pasado se elevaron hasta 11.

El Colegio de Médicos explicó que por ámbitos, de ejercicio médico, la atención primaria es la que más padece este tipo de episodios (42%), seguida de las urgencias en atención primaria (24%), las urgencias hospitalarias (13%) y la atención hospitalaria (21%). La mayoría de las agresiones consisten en amenazas (45%) e insultos (40%), mientras que las lesiones representan un 15%.

Al respecto, Marín recordó que, desde el Observatorio de Agresiones de la Organización Médica Colegial de España "estamos pidiendo que las amenazas, insultos e injurias sean considerados delitos al mismo nivel que las agresiones físicas y que, por tanto, se juzguen como atentado a la autoridad y, de hecho, estamos trabajando con una sentencia en la que una jueza ya lo ha argumentado así". "Otra de las medidas que queremos que se implemente es la consideración de autoridad del médico también cuando ejerce su profesión en el ámbito privado, pues creemos que el acto médico es igual en el sistema público y en la consulta privada", destacó.

La secretaria del Colegio de Médicos recordó que "la prevención también es importante y, en este sentido, creemos que la sobrecarga asistencial que sufrimos hace que aumente el tiempo de espera del paciente, lo cual contribuye a que no se satisfagan sus expectativas y a que se pueda crear una situación de conflicto que desencadene en agresión". A su juicio, "disponer de más medios y recursos, sobre todo humanos, ayudaría a evitar esos condicionantes que no benefician en nada la atención médica".

En cuanto a las repercusiones de las agresiones a profesionales sanitarios, Marín señaló que "aunque cada persona puede reaccionar de una manera diferente, la verdad es que en todas se genera un sentimiento de desconfianza e inseguridad laboral y, en los casos más graves, puede llegar a provocar pánico, ansiedad, depresión". En esta línea, reconoció que algunos compañeros han llegado a requerir ayuda del Programa de Ayuda Integral al Médico Enfermo (Paime), lo cual, obviamente, no mejora la calidad de la atención médica". "Las agresiones no sólo perjudican a quien las padece directamente, sino que afectan a todo el sistema de salud", recordó.

Estos datos se suman a los que hace una semana presentó Satse, que denunció que más de 1.000 trabajadores de la sanidad pública andaluza han sufrido algún tipo de agresión en 2017. En Córdoba, la cifra alcanza las 145 agresiones, de las que 28 fueron físicas.

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