Urbanismo quiere preservar los restos integrándolos dentro de zonas verdes

  • Plantea una modificación del plan parcial que haga viable la construcción de las viviendas

La Gerencia Municipal de Urbanismo acometerá un proceso de revisión de la ordenación del plan parcial Huerta de Santa Isabel Oeste (O-4 en la nomenclatura oficial) con el objetivo de preservar los restos arqueológicos aparecidos en el yacimiento del crecimiento de Poniente, según aseguró ayer el teniente de alcalde de Urbanismo, Andrés Ocaña. Aunque en última instancia la decisión final de los restos corresponderá a la Consejería de Cultura, el organismo municipal ha decidido acometer de forma constructiva la aparición de los restos y reordenar las piezas urbanísticas para que las zonas verdes coincidan con el yacimiento de forma que puedan integrarse en una zona de acceso público, dijo el edil.

Cuatro parcelas dedicadas a vivienda -fundamentalmente de protección oficial- son las afectadas por la aparición de los restos arqueológicos en los terrenos de Poniente. Sin embargo, se trata de una situación distinta a la de otros planes parciales puesto que lo que ha aparecido no es una continuidad de restos de arrabal sino un edificio exento que no se encuentra rodeado de más manchas de vestigios históricos, lo que ha hecho pensar a los equipos técnicos de la Gerencia en que la integración es posible. Ello, y el número de metros cuadrados de los planes parciales de la Huerta de Santa Isabel, permiten encajar arqueología y vivienda en un mismo espacio de generosas dimensiones como éste.

Los planes parciales gemelos Huerta de Santa Isabel Este y Oeste no son unas piezas urbanísticas cualquiera. Si el plan parcial O-7, también salpicado de restos, tenía un gran interés para la industria inmobiliaria, estas dos iniciativas urbanísticas son claves para las administraciones públicas. Entre ambos planes parciales suman unas 7.000 viviendas destinadas fundamentalmente a proporcionar un colchón a las personas que no pueden entrar en el mercado libre. Frente a otro tipo de actuaciones, los planes parciales de Huerta de Santa Isabel llegan al 70 por ciento de vivienda de protección oficial frente a otras piezas donde se limita al 25 por ciento del total. Las instituciones tenían la esperanza de que estas dos piezas proporcionaran la gasolina -el suelo- necesaria para el desarrollo de promociones por parte de sus promotoras (Vimcorsa, por parte del Consistorio, y EPSA, por la Junta) e incluso que formaran parte de paquetes de solares a licitar entre empresas privadas.

Otra peculiaridad de estos planes parciales es la presencia de instituciones públicas en su desarrollo, a la que atañen tantas o más obligaciones en la defensa del patrimonio histórico que a la iniciativa privada. Estas actuaciones urbanísticas son lideradas por dos empresas públicas. Procórdoba, por el Ayuntamiento, y la Empresa Pública de Suelo de Andalucía, de la Consejería de Obras Públicas, trabajan en el desarrollo de estas iniciativas de suelo. Originalmente, los planes parciales se pensaron con una gran franja central de equipamientos sociales y zonas verdes que desahogaran la creación de manzanas cerradas de viviendas. Ese modelo tendrá que ser revisado en aras a la preservación del suelo con valor arqueológico.

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