Universidad: Erasmus, la beca que descubre Europa

  • El número de alumnos que participa en el programa crece un 35,1% en los últimos diez años

  • Italia es el destino preferido por los estudiantes de la UCO

Algunos dicen que es una experiencia que te marca de por vida y que, por ello, hay que disfrutarla -siempre que se pueda-. Es la beca Erasmus, ahora programa Erasmus, que ya cuenta con más tres décadas a sus espaldas. Desde su puesta en marcha, han sido miles los alumnos de la Universidad de Córdoba (UCO) los que han disfrutado de ellas; por cierto, los primeros que decidieron probar suerte y participar en este programa hace tres décadas fueron apenas cinco estudiantes cordobeses. Según los datos aportados por el director de la Oficina de Relaciones Internacionales (ORI) de la Universidad, Carlos García, durante este curso son 554 los estudiantes que han obtenido esta beca, un número inferior a los registrados el periodo 2016-2017, cuando fueron 598, lo que representa una caída del 7,3%.

La cifra de alumnos que han solicitado participar en este programa europeo ha tenido una evolución bastante dispar en la última década en el seno de la UCO. Así, en el curso 2008-2009 la cifra de becados con la Erasmus se elevó a 410, lo que representa un incremento del 35,1% en diez años. El en periodo 2009-2010, fueron 553 universitarios cordobeses los que disfrutaron de esta beca, mientras que en el 2010-2011 el número se elevó a 671. Uno de los incrementos más elevados en estos diez años se produjo en el curso 2011-2012, cuando fueron 803 los estudiantes que obtuvieron esta ayuda. Un curso más tarde, es decir en el 2012-2013, las becas Erasmus llegaron hasta 866 alumnos, que es la cifra más elevada registrada en este periodo. A partir de ese ejercicio, las becas Erasmus comenzaron a descender de manera paulatina. No en vano, en el curso 2014-2015 fueron 715, y al siguiente se redujeron hasta las 568, mientras que el pasado ejercicio académico fueron 598. Ante estas cifras, García asegura que "no estamos descontentos", si bien, reconoce que "sería deseable que aumentase" el número de estudiantes porque "siempre hay capacidad de mejora".

Pero, ¿cuáles son los destinos preferidos por los alumnos de la UCO para irse de Erasmus? Pues según el director de la ORI, Italia es el país preferido "por la facilidad del idioma". A continuación se encuentran Francia y Portugal, aunque Reino Unido "también es interesante". García subraya la importancia de este programa, ya que "la idea es el alumno pueda complementar su currículum en otros países". Reconoce que uno de los "puntos más complicados" es el reconocimiento de las asignaturas entre las universidades, porque "no es fácil establecer la equivalencia entre las asignaturas".

A pesar de ello, el director de la ORI confirma la expresión de que "al estudiante le cambia la vida cuando se va Erasmus". A su juicio, "es similar a cuando sales de casa por primera vez para estudiar pero a un país extranjero". Para García, uno de los requisitos imprescindibles que cualquier alumno tiene que tener a la hora de solicitar esta beca es el de contar con "cierto dominio del idioma al país que se va".

Normalmente, las estancias del alumnado de la UCO en los países de la Unión Europa son de cuatro meses o cuatro meses y medio, aunque García expone que también hay becas de nueve meses de duración. El dinero que reciben los estudiantes, por su parte, oscila entre los 300 euros -la cuantía mínima- para países como Polonia hasta los 550 euros para "los destinos más caros", anota. En la financiación de estas becas participan la propia Unión Europea y también la Junta.

Alicia Carrillo ha sido una de las alumnas de la UCO que ha participado en este programa, en concreto, el pasado curso. Estudiante de Ingeniería Agroalimentaria y del Medio Rural, la joven explica que solicitó la beca "para salir de Córdoba, ya que siempre he vivido y estudio aquí, así que me apetecía vivir en un lugar diferente y aprender cosas nuevas. Como destino escogí Leuven, en Bélgica". "Me decidí por ese sitio porque era una de las mejores universidades que tenía convenio con mi facultad. Descubrí que era una ciudad pequeña pero llena de estudiantes, muchos de ellos internacionales, un buen sitio para practicar inglés", recuerda. La joven asegura que la experiencia "muy agradable" y confiesa que no conoce a nadie "a quien no le haya gustado la experiencia Erasmus". Eso sí, también tuvo que enfrentarse a algún que otro problema en esta localidad belga. En su caso, anota, "lo más difícil fue encontrar un piso adecuado, solucionar todos los papeleos, y todas esas cosas que tienes que hacer antes de irte sin saber lo que vas a encontrarte; siempre se tiene un poco de miedo".

A eso, suma "las clases y los exámenes orales en inglés que fueron un reto, sin duda". En el lado positivo de su Erasmus, Carrillo se queda con "la cantidad de gente de distintos países y culturas que he conocido, que me han hecho tener una mente más abierta y pasármelo muy bien". Dice también que al principio "cada día era un reto", porque "tuve que aprender de todo porque era la primera vez que vivía sola, cocinar, limpiar, comprar todo lo necesario, averiguar cómo funcionaba la lavandería, hacer nuevos amigos, siempre con el plus de dificultad de que tenía que hacerlo en inglés". "Fue difícil abandonar la zona de confort y empezar de cero, pero cuando empecé a adaptarme fue muy bonito, me sentí muy fuerte", rememora.

La alumna también alude al prestigio de la Universidad en la que recibió la clases y sostiene que "los profesores saben mucho y están acostumbrados a dar clase con gente de otros países, así que cuando te acostumbras es casi igual que aquí, sólo que tienes que usar el traductor del móvil de vez en cuando". Una vez disfrutada la beca, concluye que ésta "te aporta cosas muy importantes para tu vida personal y laboral". "Se gana mucha independencia, madurez, seguridad en uno mismo, se abre la mente, se aprenden idiomas, y un montón de cosas más, que creo que son ingredientes claves para tener un buen futuro laboral", sostiene.

Carmen Alcaide es otra de las alumnas de la UCO que el pasado curso se fue de Erasmus. Ella estudió el grado en Ingeniería Agroalimentaria y del Medio Rural y, posteriormente, realizó el máster en Ingeniería Agronómica y decidió solicitar esta beca en el segundo año del máster. Una decisión que adoptó, según indicó, porque "siempre he tenido la inquietud de irme fuera, conocer otros métodos de estudio y a gente totalmente diferente". También ella "quería vivir una estancia en el extranjero, tanto por el idioma como por la repercusión que podría tener posteriormente en mi vida laboral", matiza. Carmen eligió Cranfield University, en Reino Unido, y expone que le pareció "un destino muy interesante tanto por su método de trabajo como por el idioma, además de por la opción que daban en este destino de estudiar otro máster, parte del cual serviría para convalidar lo que me quedaba de segundo de máster de aquí". También ella reitera que eso de irse de Erasmus "es una experiencia que me ha cambiado la vida, me ha abierto la mente y la forma de ver el mundo. Ha sido una experiencia muy positiva", a pesar de "sentir que no podía dar el 100% de mi por el idioma". También ella coincide con Alicia en que uno de los aspectos más positivos de la beca ha sido "la cantidad de personas que he conocido, con culturas, con vidas tan diferentes a la mía y tener la oportunidad de poder trabajar y aprender de ellos". Asegura que uno de los puntos más fuertes de este programa es el del aprendizaje de idiomas que permite y que otro punto a destacar es el hecho de "romper las barreras que tu mismo al estar fuera y no rechazar opciones que pueden ser muy interesantes".

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