carmen balbuena. secretaria general de la uco

"La UCO ha dado pasos importantes en los últimos años, pero aún no ha tocado techo"

  • Defiende que su trabajo es "intenso" y "hacia dentro" en la institución académica y confía en que José Carlos Gómez Villamandos repita su candidatura a rector de la Universidad

Carmen Balbuena Carmen Balbuena

Carmen Balbuena

Llegó a la Universidad de Córdoba (UCO) con una plaza de profesora asociada en 2005. Doctora en Filología Alemana, desde hace casi cuatro años, Carmen Balbuena (Sevilla, 1971), es la secretaria general de la institución académica. Dice que si tuviera la oportunidad de empezar de nuevo su trayectoria profesional "volvería a dar cada uno los pasos que he dado porque he encontrado una recompensa muy gratificante a nivel personal" e insiste en que "sin duda, elegiría este mismo camino". Confiesa también que siempre será del "equipo Villamandos".

-¿Cómo llegó a la UCO?

-Llegué tras el concurso de una plaza de profesora asociada en 2005. A continuación, tuve la oportunidad de promocionar en 2010 y ser profesora titular. El universitario tiene que ser consciente de que esto es una carrera de fondo, que además exige trabajo, dedicación y sacrificio. No es imposible, pero sí gratificante. El trabajo bien hecho, al final, siempre tiene recompensa. A los jóvenes que trabajan conmigo les digo que no es algo imposible. Hay gente muy joven que está haciendo la tesis doctoral y otros que acaban de ingresar en el departamento y les digo que trabajen si están convencidos porque se puede conseguir. También hay casos de muchas personas que se han acreditado en muy poco tiempo como ayudante doctor o como contratado doctor, pero detrás hay un trabajo bien hecho. El universitario no es un camino fácil, pero tampoco imposible.

-Hace cuatro años, el ahora rector de la UCO, José Carlos Gómez Villamandos, se puso en contacto con usted para que formara parte de su equipo. ¿Por qué decidió integrarse en su candidatura?

-Cuando me llamó José Carlos Gómez Villamandos era la secretaria de la Facultad de Filosofía y Letras y tal vez él tenía referencias de cómo era mi labor en el apartado de gestión universitaria. Cuando me propuso formar parte de equipo rectoral -en ningún momento supe qué lugar iba a ocupar en ese equipo- realmente no tuve ninguna duda. La decisión fue muy fácil.

-Pero su decisión implicaba dejar su cargo en Filosofía y Letras y parte de la docencia, ¿tan claro lo tenía?

-No voy a negar que la primera sensación fue de vértigo. Estás acostumbrada a tu facultad, tienes tu relación casi personal con muchos compañeros y de repente te ves, aunque sea en tu imaginación, en algo de mayor envergadura. No me refiero a un temor al trabajo, sino a una mayor responsabilidad porque te tienes que dedicar a todos los centros de esta Universidad. Ese sentido de responsabilidad te produce vértigo en primer lugar. Pero también estaba segura de que con la dirección y el timón que iba a llevar el que hoy es nuestro rector, el camino era perfectamente transitable. Y así ha sido.

"La Universidad no es una torre de marfil, es mucho más que una serie de aulas, edificios y bibliotecas"

-En unos meses, la Universidad entra en periodo electoral, ¿se ve los próximos cuatro años al frente de la Secretaría General de la UCO?

-Yo me veo colaborando aún y donde haga falta para que mí Universidad siga siendo importante, tanto desde el punto de vista investigador como docente. Soy muy consciente desde el minuto uno de que los cargos de gestión tienen fecha de caducidad. Y es el rector el que tendrá que decidir si esa fecha de caducidad llega ahora o más adelante. Pero, esté donde esté, siempre seré del equipo Villamandos.

-El rector no ha confirmado aún si opta a su reelección, tan sólo ha dejado abierta la posibilidad. ¿Cree que Gómez Villamandos debe presentarse a las elecciones y revalidar su cargo al frente de la UCO?

-Sí, además es que yo lo espero y mis compañeros también. Entendemos que sí -que se va a presentar-, como el resto del equipo. Además, hay proyectos que se ha iniciado y que no han concluido todavía y hace falta más tiempo para madurarlos y para mejorarlos.

-¿Cómo han sido estos cuatro años como secretaria general de la Universidad?

-Han sido cuatro años de mucho trabajo, de aprender a priorizar muchísimas cosas y me refiero, en este caso, a cuestiones profesionales, familiares y personales e investigadoras propias. Pero si volviera hacia atrás haría lo mismo. Mi balance es absolutamente positivo.

-Dar fe de los actos de la Universidad, la custodia del Libro de Actas o ser responsable de los registros académicos son algunas de sus funciones, pero realmente, ¿qué es el secretario general de la Universidad?

-Desde mi punto de vista, el secretario general de la Universidad trabaja intensamente y hacia dentro. Es un trabajo estresante y, además, hacia dentro porque en él confluyen muchas cuestiones con el negociado correspondiente. La Secretaría de la Universidad te permite tener una visión muy global de lo que es la institución.

-Y esta labor ¿incluye también trabajar con el alumnado?

-Sí, de manera tangencial. Como secretaria general también soy secretaria del tribunal de compensación y una vez que se reúne y estimamos o desestimamos las solicitudes, una de las cosas que más suceden en estas paredes son llamadas de alumnos para saber qué ha pasado. Ha habido estudiantes que se han pasado por aquí para que les asesore y poder continuar el camino. No es una función propiamente mía, pero sí tangencialmente.

-¿Cómo es el día a día al frente de este órgano académico?

-Monótono no es. Es cierto, que hay algunas cuestiones que llegan cada cierto tiempo. Por ejemplo, cuando hay consejo de gobierno sé que hay que convocarlo, algunas comisiones con cierta periodicidad, pero eso casi que forma parte de algo que se da por sabido. Pero por la puerta del despacho puede entrar cualquier tipo de tema. Es verdad que también tengo una labor muy cercana y con bastante colaboración con los servicios jurídicos de la Universidad.

-¿Y a qué se debe esta colaboración?

-Por los servicios jurídicos de la Universidad pueden pasar desde la firma de un convenio que tenga alguna cuestión que creamos que no responda a los parámetros que tengamos establecidos a expedientes disciplinarios, informativos o a cualquier consulta que cualquier miembro u órgano de la Universidad de Córdoba me formule que no sea al uso y haya que pararse. Es de todo, menos aburrido.

-Los estatutos de la UCO también contemplan que es responsable del cumplimiento del protocolo y de los actos solemnes. Estamos en el siglo XXI y algunas de esas tradiciones resultan decimonónicas, ¿no hay hueco para la innovación en este aspecto?

-Es necesario conservar las tradiciones, pero teniendo siempre presente en el momento histórico y de la vida en el que estamos. Eso nos ha llevado a introducir alguna innovación como la presentación de la memoria en la inauguración oficial del curso, que resultaba un poco más árida. Creo que, sin dejar de cumplir la ley y hacerlo tradicional, hemos innovado poniendo una memoria audiovisual, que creo que da más visibilidad de lo que se hace en la Universidad. Ese es el espíritu que intento impregnar en la Secretaría General. Hay cosas que obviamente no puedes variar por ley, pero otras en la que sí puedes hacer creativo; creo que un secretario general también puede ser creativo.

-Y ¿en qué se puede ser creativo o innovar más?

-Por ejemplo, en los actos de entrega de los premios Tomás de Aquino o en las tomas de posesión. Administrativamente, se toma posesión cuando se accede a un cuerpo docente o a una escala de función. Desde que nosotros llegamos toman posesión incluso los ayudantes doctores porque es un acto simbólico de bienvenida a la Universidad de Córdoba. El profesorado creo, además, que lo agradece.

-En el último consejo de gobierno de 2017, presentó el primer plan contra el acoso laboral en la UCO, ¿por qué era necesario su desarrollo y aprobación?

-No era necesario porque haya un caso que así lo requiera, pero sí es verdad que desde que este equipo entró a formar parte de la gestión de la UCO hemos desarrollado diversas normativas en diversos ámbitos. Por ejemplo, en la conciliación familiar, en el acoso por razón de género, que ya estaba, pero que se le ha prestado una mayor atención. o en una nueva relación de puestos de trabajo. Nos hemos preocupado mucho de tener no sólo una gestión en la práctica, sino también en tener un amparo normativo y legal para que este tipo de cuestiones se puedan solventar en caso de que hubiera problemas. En el caso del acoso laboral había un vacío que estimábamos que había que cubrir. Ojalá que no haya que emplear este protocolo que se ha aprobado, pero realmente creemos que no puede faltar en una institución como es la Universidad de Córdoba.

-En los últimos cuatro años, la UCO ha ido consolidando su presencia internacional y ganando peso en los rankings de investigación. A su juicio, ¿en qué momento se encuentra ahora mismo la Universidad?

-En mi opinión personal y, como profesora, en los últimos años la UCO ha dado pasos hacia delante e importantes, pero aún no ha tocado techo. Creo que es muy capaz de seguir con proyectos nuevos. Además, no sólo es un mérito del equipo de gestión, sino de mucha gente que trabaja cada día en la Universidad. No es un mérito único. Digamos que nosotros podemos tener la misión de pilotar la nave, pero si no hubiera un profesorado y un personal laboral y de administración de servicios que se implica y trabaja con nosotros, realmente no hubiéramos podido conseguir llegar donde estamos. Hay motivos para que nos felicitemos todos, pero creo que la visión más certera la podría dar nuestro rector.

-Aún así, ¿qué aspecto es el que le preocupa más de la Universidad?

-Es difícil decidirse porque me preocupan cada una de sus parcelas. Si falla una de las partes tiene consecuencias. Si tuviera que elegir una, tal vez, me inclinaría por el relevo generacional y, tal vez por la percepción que se pueda tener de la Universidad por parte del profesorado joven y por la sociedad en la que estamos porque nos debemos a ella.

-Hace referencia a la manera en la que la sociedad percibe a la institución académica. ¿Considera que Córdoba está orgullosa de su Universidad?

-Se están consiguiendo muchas cosas. Hay dos cuestiones importantes. Por un lado, cómo nos ve la sociedad no universitaria y, en ese sentido, se está avanzando. La Universidad no es una torre de marfil, es mucho más que una serie de aulas, edificios y bibliotecas. Por otra parte, cómo nos ven nuestros egresados, qué sentimiento tienen cuando salen de la Universidad de Córdoba. Me consta que muchos alumnos están orgullosos de ella.

-En el caso de los rankings, la UCO siempre lidera las áreas de Ciencias, ¿qué les pasa a las Humanidades?

-Las Humanidades han despegado y mucho. Hay proyectos importantes de investigación que se han conseguido en los últimos años en la Facultad de Filosofía y Letras; hacemos esfuerzo por esa integración en la sociedad. Es decir, que la sociedad no perciba que el que estudia Letras es un profesor o una persona que está en la biblioteca. Hay iniciativas muy buenas de transferencia y se ven cada cierto tiempo. Creo que las Humanidades tenemos que seguir trabajando y engancharnos al carro, pero lo primero es desligarse de ese sentimiento de que los de Letras tenemos poco que hacer en investigación. Para mí es el principio.

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