XI edición del mercado medieval La clausura

El Mercado Medieval "supera sus expectativas" con un "éxito total"

  • La concejala de Tradiciones Populares destaca que la cita ha encontrado ya un hueco en el calendario y en el espacio · Los comerciantes subrayan que el buen tiempo ha permitido mejorar las ganancias

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Con un "éxito total". La XI edición del Mercado Medieval clausuró ayer tres intensos días de animación y espectáculos temáticos con un "flujo continuo" de visiantes que ha hecho que se superen "todas las expectativas", en palabras de la concejala de Tradiciones Populares, Amelia Caracuel. Un pasacalles a las 22:00 puso el punto y final hasta el próximo año a una feria temática que se "ha consolidado" en el calendario festivo de la ciudad tras poco más de una década y que en esta ocasión ha logrado "que se integren los comercios y los bares de la ciudad".

"El entorno en el que se celebra el Mercado Medieval de Córdoba es fabuloso, y en esta edición hemos mejorado la organización abriendo pasillos más grandes para evitar embudos", destacó la edil. La eliminación de los tenderetes que en otros años se instalaban en la calle Armas también ha ayudado a "dar fluidez" al tránsito de personas entre La Corredera y las plazas de las Cañas y el Potro, lo que llevará al Ayuntamiento a repetir la fórmula.

El gobierno del PP también mantendrá la fecha de celebración y la duración del mercado, "pues ampliarlo a más días supondría que, al diseminarse las actividades, el conjunto se vuelva más light". Caracuel destacó el impulso que la feria medieval supone para la "dinamización" de la economía local por el aumento del número de turistas y por el hecho de que los 400 comerciantes, actores y animadores que intervienen pasan una semana en la ciudad, "con lo que ello supone para el sector hostelero".

La sensación entre los feriantes también ha sido satisfactoria pues la mayoría considera que se han cubierto sus expectativas. La clave, según apuntaron, ha estado en que este año ha acompañado el tiempo y la afluencia de público ha sido mayor. "El año pasado llovió un día y eso se notó en las ventas", aseguró Julio, uno de los responsables de la Taberna Arlazán situada en la plaza de las Cañas. "Esta vez hemos estado mejor, de todas maneras Córdoba es una plaza que siempre responde", añadió. El ambiente ha sido bullicioso durante los tres días del Mercado Medieval y los puestos casi siempre han estado llenos. "Ha estado la cosa muy bien, la gente ha respondido", apuntaron desde la Taberna Alemana, una de las más concurridas por su oferta de carne a la brasa. "Córdoba siempre se nos da bien, es un público que participa muy bien en el Mercado", apuntaron.

También los vecinos hicieron un balance positivo. La presidenta de la Asociación La Axerquía, Juana Pérez Girón, destacó que la eliminación de los tenderetes de la calle Armas ayudó a evitar los cuellos de botellas y subrayó la "buena organización". En el mismo punto hizo hincapié el presidente de los vecinos del Centro Histórico, Rafael Martí. El Mercado Medieval echó el telón a las 22:00 después de tres días de actividades y actuaciones ininterrumpidas. Los puestos abrieron a las 11:00 y un cuarto de hora más tarde ya podían verse las aves rapaces sobrevolando La Corredera y sus aledaños. El programa de animación incluyó, además de exhibiciones de cetrería, numerosos números teatrales, de música, magia y malabares. La plaza del Potro acogió de nuevo al público infantil, con teatros de marionetas, luchas entre caballeros y dragones, la magia del faquier Fakiker y la música del grupo luso Gambuzinos.

El buen tiempo animó de nuevo a miles de personas de la ciudad y la provincia a acercarse a La Corredera para dejarse llevar por la magia del mercado, probar algo de comida y pasear entre los puesto, con mil y una curiosidades, como bolsos manufacturados con cámaras de aire de ruedas de camión, velas olorosas o ambientadores artesanales, una propuesta de Fanales Aromáticos Elx. Hechos de parafina de diferentes colores y con aromas, "basta con rasparlos una vez al mes para que eliminar los olores de tabaco, humedad y desagüe del hogar", explicó la comerciante, Isabel Alonso.

Como si de un zoco se tratase, el mecado medieval amalgama en La Corredera todo tipo de olores, colores, sabores y texturas. Las especias de distintos rincones del mundo comparten espacio con todo tipo de infusiones; los aromas de la carne a la brasa conviven con los de las creperías de tradición afrancesada, mientras que las delicias de la repostería marroquí rivalizan con las tortas de chicharrones, una propuesta para estómagos fuertes tradicional de Castilla y León. "Eran las tortas de nuestros abuelos. Cuando no había tantos aparatos eléctricos, había que combatir el frío con comida contundente", contó Miguel Yáñez, de Oblegas Pedepa, de Valladolid. La harina de trigo, la manteca de cerdo y, por supuesto, el chicharrón, son los tres ingredientes básicos de este dulce que "normalmente se toma como desayuno aportando una buena dosis de energía o después del almuerzo, acompañado con una copita de anís".

Junto a las obleas, otros tenderetes ofrecían anchoas de Santoña, quesos de diferentes denominaciones de origen y embutidos para todos los gustos. Entre ellos los de la marca Arblanch, que desde el año 1941 trabaja en el municipio barcelonés de Vic los productos de la matanza. Su producto "estrella" es el salchichón payés, tradicional de aquellas tierras, explicó Javier Arjant. Dicen que las primeras referencias documentadas sobre estas longanizas catalanas datan del año 1456, aunque los expertos gastrónomos apuntan a un origen familiar en masías y casas particulares del siglo IV. En Arblanch la innovación le da la mano a la tradición, como lo demuestra la elaboración del salchichón con queso de cabra y roquefort, otra especialidad que pudo degustarse en el mercado.

Como si del resultado de un conjuro de hechicería se tratara, en La Corredera brotan raíces del traidor y flores de Jericó. El artífice de ello es Mateo Carrasco, de la empresa jiennense Plantacar. Cuenta la leyenda que estando Jesús orando en el desierto, la rosa de Jericó le perseguía tenazmente arrastrada por los vientos. Se detenía una y otra vez a sus pies. Al despertar el alba, la planta se abría con la humedad del rocío para ofrecerle las gotas de agua posadas sobre sus hojas. Así lograba sobrevivir. La planta es ahora un amuleto que se utiliza para bendecir los hogares ahuyentando las malas influencias y atrayendo la paz, el poder y la abundancia, explicó Carrasco.

Otra planta, el aloe vera, es la base de todos los productos de Aloeplant, una empresa almeriense que mostró en La Corredera todas las propiedades de este cultivo en pomadas, lociones o champús. "Externamente, es ideal para la piel. El aloe es regenerador, vitalizante, hidratante suave, calmante. E internamente favorece las funciones hepáticas, digestivas y pancreáticas. Es un excelente depurativo y estimula el sistema inmune", explicó el comerciante, Mario Ioneta. Casi un producto mágico crecido bajo el sol cálido de Almería.

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