El Guadalquivir de Romero Barros

  • El periodista Jesús Cabrera dedica la obra del mes del Bellas Artes al lienzo 'Orillas del Guadalquivir'

Cuando Rafael Romero Barros, padre de Julio Romero de Torres, pintó Orillas del Guadalquivir la ciudad no era ya la que se esmeró en plasmar en su lienzo. El autor recreó "una Córdoba ideal, la que a él le habría gustado contemplar", revivió ayer el periodista Jesús Cabrera durante su explicación de la última obra del mes organizada este año por el Museo de Bellas Artes. Romero Barros, iniciador de la saga de los Romero de Torres, nació en la localidad onubense de Moguer en 1835.

Llegó a Córdoba en 1862 para dirigir el Museo Provincial de Pintura y en los años sucesivos fundó la Escuela de Música, la Escuela Provincial de Bellas Artes y organizó y dirigió el Arqueológico. Fue un autor prolífico, con numerosos artículos publicados en la prensa local y creador de polémicas. "Descubrió la Sinagoga y salvó de la piqueta la parroquia de San Nicolás de la Villa", relató Cabrera.

Copiando la tendencia de la época de trazar grandes vías de comunicación, en la Córdoba de aquel momento se ideó una avenida para conectar la estación de trenes, enlace de la ciudad con el resto del mundo, con la Mezquita, en una especie de vínculo del futuro con el pasado que requería irremediablemente la destrucción de parte del Casco Histórico. Romero Barros lideró una "campaña mediática" que lo impidió.

Este amor por la historia es evidente en su vista del Guadalquivir, donde pueden intuirse a los lejos el mirador del convento de Santa Cruz, la parte alta del palacio de los marqueses del Carpio de la calle de la Feria y alguna torre mirador tan características de la Córdoba de hace varios siglos. Cuando Romero Barros pintó el cuadro, sin embargo, la perspectiva que plasmó era ya imposible, pues el tramo del paseo de la Ribera entre Campo Madre de Dios y la Cruz del Rastro ya se había construido. "Romero Barros pintó la Córdoba ideal que a él le habría gustado ver, hizo una composición idílica del entorno", interpretó Cabrera.

Orillas del Guadalquivir está datada en 1885. Se trata de una tabla al óleo de pequeñas dimensiones -apenas 15x18 centímetros- firmada por detrás y que contiene una dedicatoria a un amigo. Generacionalmente -explicó el periodista-, el padre de Romero de Torres Torres pertenece a un momento en que se rompe la visión oficial de Córdoba repetida desde Felipe II, con la vista de la noria de la Albolafia, el Puente Romano y la torre de la Mezquita. La aparición de la fotografía y de los grabadores difundieron otras vistas, una tendencia en la que habría que incluir al pintor onubense

Gracias a Romero Barros -profundizó-, tenemos las únicas imágenes de lo que era en aquel momento la Sierra cordobesa, con parajes como la huerta de la Arruzafa o la de San Antonio. "Una imagen muy diferente a la actual, sin rastros de chalés", describió. Orillas del Guadalquivir cierra el ciclo dedicado por el Bellas Artes al 150 aniversario de la exposición de la colección en el hospital de la Caridad y de la llegada de Romero Barros a la ciudad.

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