Bromas por el Día de los Inocentes

  • Los kioscos venden artículos de humor muy variados para tomar el pelo con motivo del 28 de diciembre

Bombas fétidas, cigarros explosivos, cacas de perro y confeti, mucho confeti. Para celebrar el día de los Santos Inocentes sólo hace falta mucha imaginación y sentido del humor. También es imprescindible recurrir a alguno de los muchos artículos de broma que se pueden encontrar en los kioscos de toda la vida, como el de Antonio Lozano, situado en Ronda de los Tejares.

"Viene gente de todo tipo, desde familias con sus hijos hasta los compañeros del banco de ahí enfrente para gastarse bromas los unos a los otros", reconocía el dueño de este establecimiento. Aunque ya no se celebra tanto el 28 de diciembre como antiguamente, muchas personas no están dispuestas a perder estas tradición y cada año acuden a su kiosco de referencia en busca de la novedad de este año.

"Una vez más, lo que se llevan con más frecuencia son las cacas, aunque los cojines de pedos y los huevos de imitación también tienen gran acogida", apostillaba Lozano. En la tienda de Rafi, en el Bulevar, también se vendían ayer artículos de broma, "aunque cada vez hay menos costumbre". A la pérdida de tirón popular se suma los efectos devastadores de la crisis, que en el sector del ocio se están ensañando especialmente. "Las ventas han caído más de un 50%", apostillaba Lozano.

Rafi también reconocía que en su tienda lo más vendido estos días dentro de los artículos de broma son las cacas de perro, aunque también se llevan gafas de culo de vaso, pelucas y nieve en forma de spray. "Lo de menos es el tipo de broma, lo divertido es ver la cara que pone mi madre cuando le tomo el pelo", narraba Andrés tras comprar un azucarillo con una mosca de plástico dentro. "La echo en el bote del azúcar y se lleva un susto de muerte", explicaba. Pero las bromas no es sólo cosa de niños y jóvenes; también hay muchos mayores que "disfrutan enormemente tomando el pelo", reconocía Lozano.

Para quien no le guste demasiado innovar también quedan recursos más tradicionales como las caretas, los billetes falsos o los petardos. "Aunque hay clientes que han comprado ya su artículo de broma, cuando más se vende es por la tarde, cuando las familias caen en la cuenta de que es el Día de los Santos Inocentes e inventa una broma de última hora", explicaba Antonio Lozano.

Lo cierto es que entre la estrechez económica y el cada vez menor tirón comercial de esta celebración, el 28 de diciembre ya no es lo que era, aunque para los más bromistas este día tendrá siempre un especial significado en su calendario.

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