Una mujer se suicida agobiada por las deudas sobre su vivienda

  • Los vecinos aseguran que debía unos 120.000 euros y que tres días antes de su muerte recibió una orden de embargo l Policía, Subdelegación y Ayuntamiento no tienen constancia de ello

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María Victoria le dio ayer el desayuno y el Lexatin a su madre, de 96 años y enferma de alzheimer. Dejó varias cartas sobre su cama, le entregó otra al portero para que la echara al buzón y luego se tiró por el balcón de su casa. Esta mujer -soltera, de 56 años- se suicidó sobre las 9:20 agobiada por las deudas. Vivía con su madre en un cuarto piso, en el barrio de Los Corazones, justo detrás de la Comisaría Provincial. 

Según los vecinos, debía alrededor de 120.000 euros y una entidad financiera le reclamaba el pago. Los habitantes del bloque afirmaban que tres días antes de su suicidio había recibido una orden de desahucio. Otros aseguraban que se trataba de un embargo. Tanto la Subdelegación del Gobierno como la Comisaría Provincial apuntaron que no tenían constancia de orden de desahucio o de embargo sobre la vivienda. Tampoco al Ayuntamiento le constaba. En el servicio de notificación de la Ciudad de la Justicia no se había tramitado contra la mujer ningún desahucio por impago de la hipoteca. 

Conchi García aseguró que había recibido una carta de embargo y que se había suicidado por "el agobio" de las deudas. Lo cierto es que María Victoria se vio acuciada por deudas y por una depresión y no encontró otra salida que quitarse la vida. Hace algunos años, esta mujer estuvo a punto de perder el empleo en el estanco del polígono El Viso en el que trabajaba porque su propietario iba a desprenderse del negocio. Para no quedarse sin trabajo, decidió comprarle el establecimiento. Tuvo que pedir un préstamo que avaló con su piso. El estanco empezó a ir mal y ahí comenzaron sus problemas. Al final, hace unos tres años tuvo que cerrarlo. Se quedó sin negocio y sin empleo. 

Las deudas y los problemas de salud de su madre, Ana María, la hicieron caer en una depresión. "La depresión le vino por los problemas económicos y porque se iba a quedar sin su piso. Decía 'yo no tengo mi piso, mi piso lo tiene el banco'. Con el piso embargado, sin trabajo y con la madre en la cama, cayó en una depresión. Tenía una deuda gorda con el banco, pero le daba vergüenza contarlo", dijo ayer Josefa Palomo, una vecina que como la fallecida llevaba 34 años viviendo en el bloque y que aún estaba conmocionada por el suceso. Javier Hernández, otro vecino, recordó que hace un año ya hicieron una recogida de fondos para ayudarle a pagar la hipoteca. Reunieron unos 1.800 euros. "Hipotecó su casa para comprar el estanco, pero no le fueron muy bien las cosas", comentó. 

Los problemas económicos le generaron una depresión. Los vecinos afirmaban que en el último tiempo había dado un cambio. Ella, que iba siempre bien arreglada, empezó a descuidarse. Estaba depresiva. El martes pasado había ido al médico. Era consciente de su mal estado psicológico porque llegó a comentar que debía estar ingresada.

Pero pese a su depresión, María Victoria dejó todo bien organizado para cuando faltara. Hizo un escrito detallando la medicación que tomaba su madre y las patologías que padecía. En ese texto precisó que su madre -que llevaba unos siete años con alzheimer- había desayunado, que había tomado el Lexatín y que sus medicamentos estaban encima de la mesa de la cocina. Incluso indicó en que residencia de Puerto de la Torre quería que la ingresaran.  

La mujer, aún en pijama, se arrojó por el balcón su casa, una cuarta planta. Se subió a una escalera para que no la amortiguaran los toldos del tercer piso. Rafael Páez, el vecino del 1º B estaba desayunando cuando escuchó el porrazo y alertó a la Policía. "Fui el primero que la vi y le eché una sábana al portero para que la tapara", relató.  El portero, Juan José Fernández, no notó nada cuando 10 minutos antes de su suicidio, María Victoria le dio un sobre grande, marrón, para que lo echara al buzón. "Se le ha juntado la enfermedad de la madre y que se quedó sin trabajo, con las cartas del banco de que se tenía que ir de la casa", contó el portero. 

La entidad financiera con la que mujer había firmado la hipoteca indicó que no tenía deuda con ellos y que no habían instado ningún desahucio. Además, aseguraron que la mujer debía a compañías de préstamos que facilitan créditos rápidos. Todos los vecinos del bloque quedaron conmocionados con su muerte. Al lugar se desplazaron de inmediato Policía Nacional, Local y 061. Pero los sanitarios solo pudieron certificar su muerte y sobre las 11:00 se procedió al levantamiento de su cadáver.

María Victoria dejó varias cartas. Una para la cuidadora que se encargaba de su madre antes de que tuviera que prescindir de ella. Otra para los vecinos que encontró la Policía en la mesa del salón. Otra, la que arrojó desde su cuarto piso al portero para que la echara en el buzón y que nadie sabe a quién iba dirigida.  

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