La familia del empresario de Sanlúcar espera una llamada de rescate

  • El hermano de Rafael Ávila cree que los raptores esperan a que "se calme" el revuelo desatado por la desaparición · Siguen sin noticias después de diez días

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"Es lo que pensamos. Los secuestradores están aguantados hasta que se calme la cosa", musita al otro lado del teléfono José Manuel, el hermano de Rafael Ávila Tirado, el empresario sanluqueño de 45 años desaparecido desde la noche del día 2 de este mes. Aunque sabe que se agarra a un clavo ardiendo, le sirve de terapia a él y a su familia para poder tirar para adelante y seguir aguardando unas noticias que hasta ayer, cuando se cumplían los diez días desde la desaparición de su hermano, no llegaban.

Por la mañana, continuaba sin novedad alguna la investigación que lleva a cabo la Policía Nacional y bajo la supervisión del Juzgado de Instrucción número 4 de Sanlúcar, y no la habría tampoco a lo largo de todo el día. Pese a ello, José Manuel, al igual que toda la familia, está convencido de que "la Policía está haciendo todo lo que puede" para dar con el paradero de su hermano. Y cree que los supuestos secuestradores no contactan porque "no se esperarían el gran revuelo" ni la repercusión que el caso está teniendo.

Y no sólo en los medios. En la localidad, no se habla de otra cosa. Los vecinos siguen aún conmocionados por esta extraña desaparición. No son pocos los que, atendiendo a la petición de colaboración de la familia, han comenzado a desfilar por Comisaría denunciando "cosas extrañas" que creen haber visto en estos días, cuenta José Manuel, quien lamenta que de momento no ha habido ningún testimonio que haya dado pistas fiables.

La familia está muy agradecida a los que se están volcando. Y muy indignada con los que están dando rienda suelta a todo tipo de pábulos, implicando en turbios negocios a gente del entorno. Se ha llegado a indicar que la familia se estaba planteando contratar a detectives privados al no haber avances en la investigación policial. La información coge de improviso al hermano de Rafael, que asegura que no se habían planteado esta posibilidad. "La verdad es que como esto nos viene muy grande...". Medita la idea, la masca, y termina diciendo que "a lo mejor no sería descartable contratar a detectives. Podría ser algo a tener en cuenta".

Aunque se mantienen abiertas todas las hipótesis, los familiares sólo ven factible el secuestro. Y no ocultan que si tuvieran que afrontar el pago de un rescate, lo pasaría mal para conseguir dinero "porque la cosa no está para tirar cohetes".

Desde que la familia se desvinculó hace dos años de la constructora Avisur, su relación con el sector ha disminuido notablemente. Rafael se dedica sólo a adquirir fincas para rehabilitar o pequeños terrenos, encargándose José Manuel de la construcción. Y ahora, el desaparecido sólo tiene en cartera una pequeña promoción de cuatro viviendas. "Trabajamos bajo mínimos, con préstamos para ir pagando, así que no es el mejor momento para nada", apostilla José Manuel.

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