Los eventuales del SAS han dicho basta

  • El caos organizado con la renovación de los contratos de 8.500 profesionales sanitarios moviliza a un colectivo que ha aguantado durante años leoninas condiciones en sus contratos

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Durante años, los eventuales del SAS habían acatado, de manera diligente y casi muda, las condiciones de trabajo del Servicio Andaluz de Salud: contratos de cortísima duración concatenados durante años, criterios poco transparentes en el manejo de la bolsa, discrecionalidad reconocida y permitida por los principales sindicatos presentes en la Mesa Sectorial para la colocación de personas al margen de la bolsa... Todo ello sumado, dependiendo del área o el servicio, al estrés y la presión que sufren muchos de estos profesionales que trabajan con el más frágil de los materiales: la vida humana.

¿Qué ha ocurrido para que esta situación, asumida durante décadas por este pequeño ejército de trabajadores del sector público salte ahora a la luz? Básicamente que el caos sostenido ha hecho crack con motivo de la renovación, el pasado 31 de enero, de los contratos a todos los eventuales del SAS, que además desde hace dos años vieron recortados su sueldo -y jornada- al 75% como medida para la contención del gasto público puesta en marcha por Griñán. La primera promesa electoral de Susana Díaz fue que todo este personal -8.500 según cifra la Consejería de Salud- recuperaría el salario al 100% a partir del 1 de marzo... Pero la promesa se ha vuelto en contra.

El resultado del crack fue que el sábado 31 de enero por la noche había centenares de profesionales sanitarios que no sabían si tenían que acudir a su puesto de trabajo -el mismo en el que habían estado desarrollando su trabajo en los último meses cuando no años- o si estaban en la calle sin previo aviso; y profesionales que, sin previsión alguna, debían elegir entre un puesto en un nuevo centro incluso de una provincia distinta a la de residencia o rechazar ese contrato que le ofrecía el SAS in extremis con la consiguiente penalización en los puntos que, en teoría, son los que determinan que se firme un contrato. Este desbarajuste sin precedentes en la gestión de los recursos humanos del SAS provocó que el domingo 1 de febrero, decenas de profesionales sanitarios de todas las categorías, unidades y hospitales públicos trabajaran sin contrato pese a que sus nombres estaban reflejados en las planillas de turnos y descansos de sus respectivos centros. La Consejería asegura que sólo ha cuantificado medio centenar de incidencias.

Tras el caos, del que alertaron todos los sindicatos representados en la Mesa Sectorial de Salud, la reunión de la Comisión Central de Seguimiento de la Bolsas del SAS -a la que acudieron representantes de UGT, CCOO, CSIF, Satse y Faspi junto a la dirección del SAS- concluyó, entre otros puntos, que "la magnitud de la bolsa única hace que su gestión pueda en algunas ocasiones conllevar incidencias no deseadas" y que "la totalidad de las sustituciones que se oferten se realizarán por el mismo procedimiento que se venía haciendo con el personal eventual", según lo acordado en 2012, es decir, sindicatos y SAS siguen dando por buenos los criterios de selección de la bolsa, en la que actualmente hay inscritos unos 370.000 candidatos.

Sin embargo, para Manuel Martos, asesor jurídico de la Asociación de Eventuales del SAS, "ni se trata de meras incidencias" ya que se trata de "contrataciones en fraude de ley mantenidas en el tiempo", "ni se contratan sustituciones" puesto que "una sustitución es por un periodo concreto de tiempo", explica el abogado de este colectivo que libra la batalla contra el SAS en los juzgados y que el pasado jueves se reunió en el Colegio de Enfermería de Sevilla con más de unas 40 personas afectadas por estos "eternos contratos" para eventuales que aplica el SAS. "Con la que se ha montado en Sevilla, estos debería estar hasta arriba de gente, pero es tanta la precariedad que llevan aguantando que muchos están atemorizados de las represalias, por si no los vuelven a llamar", justifica.

"Después de siete años en el mismo servicio y en el mismo centro, me veo entre la espada y la pared, entre coger la plaza que me ofrecen lejos de casa o quedarme aquí sin nada. Voy a solicitar una permuta, pero sólo me la dan por cuatro meses", explica una de las enfermeras presentes en la reunión.

"A mí me han hecho contrato de un mes como cocinera en un hospital para cubrir una baja por una jubilación... ¿Van a renovarme mes a mes sabiendo que al que sustituyo no va a volver? No tiene sentido", refiere a su lado otra afectada.

"Es el mayor desastre que yo recuerdo. La organización de los recursos humanos de cada centro se ha gestionado como reinos de Taifas. Han cogido a la gente sin estar en la bolsa y cada centro ha organizado según su criterio", apunta otro enfermero a su lado.

Desde el anonimato, relatan casos de mobbing, represalias de los directivos de cada centro cuando el personal ha registrado reclamaciones en las ventanillas disponibles... Pero han dicho basta. O al menos, este colectivo ha entendido que "todas las quejas y situaciones que se plantean caso a caso son barbaridades jurídicas y se pueden pelear en los juzgados", apunta Martos, que en primera instancia ha ganado ya tres casos al SAS por despido nulo.

"Miras alrededor y huele todo a tanta podredumbre que repugna, da asco... Por eso hay que para esto", incide Eissa Jaloud, vicepresidente de Aesas y médico en el Hospital de Valme, en Dos Hermanas.

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