Economía de guerra Los oficios relacionados con la construcción y el consumo son los que lo tienen más difícil

La crisis por dentro

  • Profesionales afectados por la situación económica actual relatan cómo están siendo afectados y qué medidas ponen en marcha para tratar de salir del bache

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Con la crisis aparecen nuevos fenómenos. Ya hay entidades crediticias que ofrecen seguros de paro. Tal como suena. El cliente paga su cuota y, en caso de quedarse sin empleo, recibe su sueldo íntegro. Otro detalle: la caída del sector inmobiliario queda bien reflejada en las subastas en internet de viviendas. El precio de partida suele ser inferior en un 30 o 40% a su valor de mercado y se la lleva, sencillamente, el que ofrece más dinero, sea mucho o poco.

Son sólo dos de los efectos de la crisis. Pero hay más y se viven en primera persona. El cordobés José Manuel Martínez, obrero de la construcción, pasó a engrosar las listas del paro el pasado 3 de noviembre, por primera vez en tres años. "He estado cinco años a tope; salía de un sitio, muchas veces porque no respetaban el convenio, y no tardaba más de 10 o 15 días en encontrar otro trabajo. Y siempre trabajé en Córdoba, salvo una vez, en Málaga". Así se expresa este encofrador de Posadas, al que le ha quedado "un paro medio qué, de casi un año" y que espera volver a trabajar en lo suyo. Si no, se planteará volver al campo. De hecho, es afiliado al SOC, y ahí están sus orígenes.

Allí sigue, en el campo, Juan Sánchez, que regenta con sus cuatro hermanos una cooperativa agrícola, de algodón, girasol para semilla y maíz, en el poblado de Nueva Jarilla, muy cerca de Jerez. "Tenemos un terreno de cien hectáreas y lo hemos ido consiguiendo a base de comprárselas a gente que se fue a trabajar a la construcción". ¿Vuelven los que se fueron? "Aquí no viene nadie", concluye, rotundo. Y él sí nota la crisis. Si el año pasado el abono estaba a 30 pesetas, ahora está a cien. Si el maíz estaba a 40, ahora está a 25. "Eso hace mella en cualquier economía", se lamenta Sánchez, que admite que si no fuera por la subvención de pago único de la Unión Europea "con los precios que hay habríamos abandonado el campo ya".

Mientras, en un ámbito más urbano, el paraguas de la construcción desaparece y profesiones de servicio se resienten: cementeras, madereras, empresas de transporte, de fontanería, de pintura... Y también todas aquellas que tienen que ver con la venta de pisos: gestorías, notarías, entidades de tasación... Luis Miguel Escolar es presidente de la Federación Andaluza de Autónomos. Regenta una empresa de intermediación inmobiliaria en Cádiz. "Si te cuento cómo me va me hecho a llorar; creo que mantener la oficina abierta aún es un éxito. Estamos viendo casos de gente que reserva la vivienda de obra nueva y luego rechaza hacer la escritura. Y los bancos están mucho más duros: tiene que ir a avalar hasta la abuela o un amiguete".

Es un hecho que los bancos han cortado el grifo y eso ha retraído el consumo. "Se están suprimiendo los gastos imprescindibles y eso está afectando mucho, por ejemplo, a las empresas de decoración; ahora se prefiere mandar un correo normal o usar internet antes que usar el servicio de mensajería rápida", afirma Escolar.

José Manuel Flores es, además de presidente de los autónomos de Sevilla, corredor de seguros, un sector que nota con fuerza el descenso de la actividad. "La gente no se mete en operaciones de futuro, porque vive muy al día; si para conseguir un cliente antes hacíamos cuatro visitas ahora multiplica eso por cuatro". Flores, que representa a Alico, una multinacional norteamericana, ha visto reducido el volumen de su negocio en un 20%. "Mucha gente está rescatando el dinero de sus planes de jubilación para afrontar sus gastos familiares", dice Flores, que añade que, excepto los obligatorios, todos los seguros están afectados, especialmente los de vida. ¿Qué hacer? "Nosotros funcionamos a comisión, así que cuando éstas disminuyen no hay más remedio que incrementar la actividad". Es decir, trabajar más. Para él, además, la crisis tiene un efecto positivo. "Ahora vuelve a haber demanda de empleo. Encontrar a un comercial era antes muy difícil, y ahora estamos recibiendo bastantes currículos. Parece ser que la calle está mala".

Otro de los termómetros de la crisis es el sector publicitario. Se podría pensar que, al ser un gasto menos imprescindible para las empresas, está seriamente afectado. Sin embargo, Curro de la Hera, responsable de la empresa sevillana Duocreativos, matiza esta afirmación. "Los dos primeros trimestres del año han sido regulares, sobre todo porque teníamos muy buenos clientes de la construcción y en algunos casos nos han dejado con las facturas colgadas y en otros han bajado la inversión; ahora está la cosa mejor, las empresas ven que acaba el año y no venden, y si quieren diferenciarse del resto tienen que invertir en publicidad". Duocreativos se está reciclando: ha incrementado su actividad comercial y está recogiendo trabajos de diseño de firmas de más tamaños que necesitan subcontratar para así reducir gastos en seguridad social y personal. También ofrece trabajos más a la carta a sus clientes. Ya no se trata tanto de gestionarles toda la imagen corporativa como de incidir en aquello que realmente necesitan.

Es otro de los efectos de la crisis: las nuevas ideas para salir de ella.

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