Seguridad en un tramo de playa de barbate Los bañistas continúan jugándose la vida pese a las advertencias

Peligro, aguas turbulentas en el Cabo de Trafalgar

  • El alemán Özkan Arslan filma un documental en los Bajos de la Aceitera, el lugar donde se ahogó su hermana

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Buscaban un paraíso y encontraron fatalidad. Aquel mes de julio del verano de 2004, Naslihan y Perihan Arslan, hermanas gemelas, alemanas de Hamburgo, de 23 años de edad, llegaron a la costa barbateña procedentes de Córdoba, donde estudiaban español. Les apetecía un lugar tranquilo al borde del mar, alejado de macrohoteles lujosos y de aburridas colonias de turistas centroeuropeos. Un paraje bonito donde disfrutar de la naturaleza y del contacto con los lugareños. Unos amigos universitarios cordobeses les hablaron maravillas de Los Caños de Meca, de las bellísimas puestas de sol de Cabo Trafalgar, en Barbate, y del ambiente alternativo que allí se vivía en verano. Estudiante de Antropología Cultural, a Naslihan el sitio le pareció perfecto. Andalucía en general y aquel rincón aprentemente tan apacible le recordaban la Turquía natal de su abuelo, emigrante en los años 50 a la industriosa ciudad alemana. Sin embargo, no pudo disfrutarlo. Un fatídico martes 13 de julio se la tragaron las turbulentas aguas de los Bajos de la Aceitera: un peligroso acantilado submarino que en los días de levante fuerte actúa como un gigantesco desagüe capaz de engullirse una ballena con su fuerza descomunal. Nadie pudo hacer nada por evitarlo, pese a que un bañista, varios windsurfistas y dos motoristas acuáticos -que tuvieron que ser rescatados- lo intentaron en un primer momento. Tampoco Salvamento Marítimo, que desplegó un amplio dispositivo de búsqueda por mar y aire que, en medio de aquella tensión, algunos testigos y la familia de la víctima juzgaron que llegó tarde. Aquello desató un sentimiento de indignación e impotencia que reflejó en su día este periódico. El cuerpo de Naslihan apareció cuatro días después, decenas de millas al noreste del lugar del suceso, al través de La Caleta, en Cádiz.

A cuatro años vista de aquella tragedia, Özkan Arslan, hermano de la chica fallecida, guionista y realizador de la escuela independiente de cine FilmAcher, de Berlín, ha vuelto a Barbate, al escenario del drama para grabar un documental sobre aquello. Cuatro años después, los bañistas siguen arriesgando sus vidas en aquellas aguas, como pudo comprobar este periódico. "No pretendo culpar a nadie ni a ninguna institución de lo sucedido, sólo quiero reconstruir los hechos, saber lo que pasó, hacer un viaje emocional que nos permita encajarlo todo a mi hermana y a mí", asegura Özkan. Sin embargo, su proyecto va más allá: quiere hacer todo lo posible por que no vuelva a repetirse la historia. Lo demostró los días posteriores a la desaparición de su hermana, alertando sobre el peligro que entrañaba una zona mal señalizada. Y un año después, cuando, junto a su amigo, el abogado Bilal Alkatout, viajó hasta Trafalgar para colocar un cartel donde se podía leer: "¡Peligro de muerte! ¡Corrientes peligrosas! Don't risk your live. People swimming here have drowned". Lo colgó debajo de otro de "Prohibido el baño. Zona Peligrosa", con su correspondiente versión en inglés, que plantó la Junta a instancias del Ayuntamiento de Barbate. Fue Özkan quien lo pidió, por escrito y con insistencia.Ayer, el fotógrafo de este periódico no lo vio.

Este periódico dio en su momento las versiones de varios testigos presenciales del suceso, en las que imperaba la indignación por la demora, por que no hubiera una señalización adecuada y por la falta de un socorrista justo allí, aunque sí lo hubiera en las cercanas playas de Zahora y de Los Caños de Meca. Y la oficial, que hablaba de un guardia civil fuera de servicio que rescató a una de las gemelas, pero que no pudo hacer nada por la otra. Ayer, Özkan dio a este periódico la suya, que no es otra que la de la hermana gemela superviviente:

"Mis hermanas llegaron a ver el confuso cartel de aviso que había antes. Lo entendieron, pero como allí había mucha gente disfrutando de la playa y algunos bañándose con normalidad, no le dieron importancia. Eran alrededor de las 14:00. Perihan me contó que fue ella la que entró en el agua primero. Desde la orilla, un señor le indicó con gestos que tenía que regresar. Salió enseguida porque le picó algo, quizá una medusa. Naslihan le preguntó si el agua estaba buena y Perihan le contestó que sí. Naslihan se introdujo en el mar y Perihan se tumbó a leer un libro. Se quitó sus gafas de lejos . Sólo se dio cuenta de que algo pasaba cuando empezó a levantarse cierto revuelo. La gente miraba muy preocupada al mar, a donde señalaban con aspavientos. Alguien gritó algo que mi hermana no entendió: no sabe español. Algunos impidieron que se acercase a la orilla. Entonces cayó en lo que había ocurrido. Cuando llegó la policía [la Guardia Civil] le pidieron sus datos. Luego llegó una psicóloga que intentó ayudarla, le administraron unos tranquilizantes y la alojaron en un hostal". Tras el hachazo emocional, vendrían cuatro largos días de búsqueda.

Cuatro años después de aquello, Perihan se recupera con los profundos y frecuentes altibajos emocionales que provoca la pérdida inesperada y repentina de un ser querido. Con la cruel agravante de que era su inseparable hermana gemela. "Esto nunca se resuelve, nunca se cura del todo", dice con seguridad su hermano. Özkan está convencido de que si la zona hubiese estado debidamente señalizada y de que si en la playa hubiese habido un socorrista con una embarcación, su hermana habría salvado la vida. Comprende que para ahogarse bastan menos de cinco minutos. Pero no acaba de aceptar que el helicóptero y el barco de Salvamento Marítimo llegasen "tan tarde". Acompañado de un equipo de la FilmAcher, está entrevistando durante estos días en Barbate y la Bahía de Cádiz a todos aquellos que tuvieron alguna participación en los hechos que rodearon aquel drama. Si desean colaborar con su testimonio, pueden ponerse en contacto con Bilal Alkatout -habla buen español- en el móvil 00491 633 342 340.

Bajo el faro de Trafalgar, los familiares de uno de los desaparecidos han colocado una placa en su memoria y en la de todos los fallecidos en aquellas aguas, la mayoría de ellos, submarinistas.

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