Historia del desencanto

  • Una asociación denuncia en la Fiscalía la sobrecarga de trabajo en el Carlos Haya por si fuera un delito contra la salud pública y convoca huelga indefinida a partir de mañana

Nunca se había palpado tanto desencanto entre los trabajadores. Jamás los centros sanitarios habían estado tan revueltos. La huelga de los antiguos Médicos Internos Residentes (MIR) está en suspenso, pero en el Carlos Haya, el principal hospital de Málaga, no hay tregua. Junta Médica, una organización nacida el pasado verano al calor del malestar de los profesionales por los recortes, ha convocado una huelga indefinida de facultativos contra "el desmantelamiento" del complejo hospitalario. Se llevará a cabo de lunes a jueves. Empieza mañana. El centro ha cambiado su olor característico, el de cualquier hospital, por otro bien distinto: el de la batalla.

La asociación ha abierto además otro frente con la Administración sanitaria: el judicial. Hace poco más de una semana -en el noveno día de huelga de los MIR- puso en conocimiento de la Fiscalía la "sobrecarga" de trabajo de los profesionales por si fuera constitutivo de "un posible delito contra la salud pública". Junta Médica también ha elevado escritos a la gerencia del centro en el que declinan toda responsabilidad por las demoras en la atención, reclamaciones que pudiera haber de los usuarios e incluso por las "consecuencias en materia de seguridad" en la asistencia.

Al malestar entre la plantilla por la merma de sus ingresos, se suma ahora la incertidumbre por la fusión de las gerencias de los hospitales Carlos Haya y Clínico, una iniciativa impulsada por la Consejería de Salud para ahorrar en puestos directivos y que se planteó como un cambio meramente administrativo, pero que los trabajadores sospechan que va encaminada en realidad a la integración asistencial de algunos servicios. La gerente del Carlos Haya, Carmen Cortes, ya ha reunido a jefes de unidades clínicas de ambos hospitales para que trabajen en esa dirección. Los sindicatos reclaman información sobre este proceso, pero el hermetismo de la Administración es absoluto.

No todas las voces son críticas con la fusión asistencial. Hay profesionales que resaltan que con los aparatos millonarios que utiliza la Medicina moderna, no se pueden duplicar servicios, sino que los equipos deben rentabilizarse. Como ejemplo, ponen los robot de los laboratorios capaces de procesar cientos de muestras en pocos minutos. Pero en este proceso de fusión que los trabajadores ven con cierto recelo, hay decisiones de la Administración sanitaria más incomprensibles como la fusión de las gerencias de los hospitales Costa del Sol, en Marbella, y el de Andújar, en Jaén; centros que están situados a unos 300 kilómetros de distancia.

Como en el resto de Andalucía, los contratos se renuevan de mes en mes y al 75% en la amplia mayoría de los casos. Un estudio comparativo del Sindicato de Enfermería de la contratación del pasado verano en los principales centros sanitarios de Málaga concluía que había caído a la mitad con respecto al mismo periodo de 2011. La situación se repite en otras categorías. Y con menos personal, se puede hacer menos. El Centro de Alta Resolución de Especialidades de Málaga, por ejemplo, se ha cerrado ya por las tardes. Los profesionales denuncian que las listas de espera se disparan. La Administración lo niega.

El personal tiene menos ingresos, más trabajo y contratos más precarios. Al descontento se suma la falta de expectativas laborales para cientos de trabajadores. Según Satse, cada año emigran unos 50 enfermeros de la provincia. El Colegio Médico de Málaga cifra en 20 los facultativos que se fueron al extranjero solo en el primer semestre de 2012. Con el grifo de las contrataciones cerradas, no es de extrañar que la respuesta de los MIR cuando se les pregunta qué harán al acabar la residencia sea casi siempre la misma: emigrar.

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