Detienen en Santander a un vecino de Almería dentro de una operación antidroga

  • El almeriense conducía un 'coche lanzadera' para alertar al segundo vehículo donde transportaban la droga, escondida en la rueda de repuesto

Efectivos del Grupo de Estupefacientes de la Policía Nacional  desmanteló el pasado miércoles, día 16 de julio, un grupo que se dedicaba al tráfico de drogas, radicado en Suances, y detuvieron a cuatro personas a las que ocuparon 11 kilos de hachís. Los cuatro detenidos pasaron a disposición judicial en la mañana de hoy.

Según la información facilitada hoy por la Jefatura de Policía, los tres detenidos vecinos de Suances, eran ayudados por el cuarto arrestado, vecino de Almería, que conducía un 'coche lanzadera' para alertar al segundo vehículo donde transportaban la droga, escondida en la rueda de repuesto.

Entre los detenidos se encuentra R.A.L. de 27 años, responsable del grupo, que tiene un bar en Suances. En su domicilio los agentes realizaron un registro donde encontraron una balanza y diversa documentación relacionada con el tráfico de drogas.

También ha sido detenida KA.M.M, de 28 años de edad, y compañera del anterior, quien ya había estado detenida en el año 2001 por infracción a la Ley de Extranjería.

El tercer detenido es E.L.B. de 38 años, quien ponía su vehículo a disposición del 'jefe' del grupo, y realizaba labores de «lanzadera», conduciendo por caminos secundarios al vehículo que trasladaba la droga. Tiene antecedentes por malos tratos y estafa.

Finalmente en la operación ha sido arrestado R.S.B, de 42 años de edad, domiciliado en Almería, quien hacía las funciones de 'correo' de los proveedores de la droga, y en cuyo coche era trasladada la misma. Éste carece de antecedentes.

En concreto, en la operación se han aprehendido 11 kilos de hachís, repartidos en 30 tabletas de 'polen de hachís' y 79 de hachís.

La Policía también se ha incautado de una balanza; documentación y otros efectos para el tráfico de drogas; dos vehículos (un Peugeot 207 y un Citroën Picasso); teléfonos móviles; 425 euros, y dos papelinas de cocaína.

INVESTIGACIÓN

Según explicó la Jefatura de Policía, el Grupo de Estupefacientes investigaba desde hace tiempo la actividad de un vecino de Suances, porque sospechaba que era el responsable de un grupo dedicado al tráfico de hachís y cocaína de esa localidad y en la zona del Besaya.

Los agentes supieron así que R.A.L., propietario de un bar en Suances, distribuía la droga a través de distintas personas y en esas operaciones también participaba un taxista de la villa suancina. 

La investigación logró averiguar que el grupo estaba realizando los preparativos para recibir un alijo de drogas con motivo de las fiestas, y los agentes del Grupo de Estupefacientes estrecharon las vigilancias y "apuraron" el dispositivo policial.

Así, a primera hora de la tarde del pasado miércoles, día 16, comprobraron que el Citroën conducido por E.L.B venía haciendo de 'lanzadera' a un Peugeot 207, conducido por un individuo desconocido por los agentes, y les pararon a la altura de Viveda (en la carretera de Suances).

Cuando les trasladaron a la Jefatura Superior, identificaron a R.S.B. que es un 'correo' de la organización que provee la droga y, en la rueda de repuesto de su Peugeot, intervienieron los 11 kilos de hachís. 

Poco después otros policías se desplazaron a la estación de autobuses y, a las 20.00 horas arrestaron al 'jefe' del grupo, R.A.L, y a su compañera KA.M.M., que venían desde Madrid en autobús. Cuando les registraron, intervienieron dos papelinas de cocaína escondidas en las zapatillas que R.A.L. lleva en la mochila. A continuación registraron su domicilio, situado en la calle 25 de Agosto de Suances, donde intervienieron una balanza, efectos y documentación  típicos del tráfico de drogas.

Las gestiones y los interrogatorios posteriores aclararon que el 'jefe' de la banda contactó en Madrid con la organización que le provee de la droga y, mientras un correo de la misma trasladaba el estupefaciente, E.L.B, hombre de confianza del jefe, le conducía por carreteras seguras para evitar los posibles controles policiales.

Mientras tanto, R.A.L. y su compañera viajaban en autobús, aparentando no tener que ver nada con el asunto y, como se hace habitualmente, "sin tocar la droga", misión que se encarga a terceras personas, explicó la Policía. 

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