josé manuel navarro. director del cordobaroque ensemble

"Creo que vamos a hacer cosas de mucha calidad"

  • El violinista, de amplia trayectoria internacional, es el máximo responsable de un proyecto que pretende reforzar los lazos de la ciudad con la música antigua, especialmente la barroca

José Manuel Navarro, ayer. José Manuel Navarro, ayer.

José Manuel Navarro, ayer. / josé martínez

Una de las noticias culturales más estimulantes de los últimos meses en Córdoba ha sido el nacimiento del CordoBaroque Ensemble, que ofreció su primer concierto a finales de junio. En el proyecto participan profesores, alumnos y exalumnos del Conservatorio Profesional Músico Ziryab. Su director es José Manuel Navarro, violinista que trabaja con prestigiosas formaciones de música antigua.

-¿Cómo surge este proyecto y qué alcance se plantea?

-El proyecto surge en realidad en el momento en que vengo a vivir a Córdoba, hace ya 11 años. Ya me planteaba que me encantaría hacer algo en esta ciudad. Yo me especialicé en música antigua en París, donde estuve viviendo cinco años, y después viví unos años en Madrid. Soy cordobés, aunque me crié en Sevilla y estuve muchos años fuera de Andalucía. Cuando volví, ante el vacío existente en el ámbito de la música antigua, me planteé que había que hacer algo aquí, viendo también que la interpretación historicista está in crescendo en toda Europa y en todo el mundo. Empezamos a hacer una orquesta en el Conservatorio Profesional Músico Ziryab, hace ya siete años, proyecto que tuvo una acogida estupenda. Aparte de la calidad musical que conseguimos, fue un encuentro muy conciliador, porque reunimos tanto a alumnos como profesores y gente que vino a colaborar desde fuera. Todo el mundo se entendió muy bien y aquello me animó a seguir con ese trabajo durante siete años, hasta que, viendo que se iba haciendo cada vez más grande, consideramos que había medios para hacer algo menos formativo, más profesional, con vistas a rellenar ese hueco que creemos que existe en esta ciudad. Marta Sampere y yo teníamos esta idea pero fue fundamental la iniciativa de Jorge Villa, violinista afincado en Córdoba.

-El objetivo es tocar música barroca evocando los sonidos de la época...

-Ese el objetivo. En realidad, la interpretación historicista para mí es más una visión de la música que el hecho de anclarse en un repertorio concreto. Es verdad que lo interesante es ofrecer una música que no se suele escuchar, con utilización de instrumentos originales y reconstruyendo en la medida de lo posible lo que pudo ser un concierto en esa época. Pero la visión es más global: es intentar ver cada música con los ojos más fieles que sea posible a los medios con los que contaban en la época. La visión historicista va desde el Renacimiento hasta Beethoven, que es música antigua también. De hecho, en el Conservatorio hicimos con la orquesta la Primera de Beethoven y sinfonías de Haydn y funcionaron muy bien. Y esto no me lo quito de la cabeza, si bien es algo a medio plazo porque conseguir una orquesta para hacer música sinfónica con criterios históricos es algo muy complejo. En principio trabajamos un repertorio de los siglos XVII y XVIII, pero ya veremos hacia dónde vamos.

-El proyecto surge con una mentalidad muy flexible y una vocación de versatilidad...

-Sí, totalmente. No queremos que sea un proyecto que se limite a un repertorio concreto. Empezamos así por los medios con los que contamos y porque queríamos empezar ya. Ante la urgencia queríamos hacer un proyecto asequible y factible. Pero no nos quitamos de la cabeza hacer repertorios más tardíos, incluso una orquesta más grande o integrar músicos de otras formaciones cordobesas.

-¿Cuántos miembros son?

-En el primer concierto participaron 13 personas. Pero la orquesta puede contar perfectamente con más de 30 músicos. En esta ocasión no hemos contado con vientos: ha sido una orquesta de cuerdas pequeña.

-¿Qué tienen previsto para los próximos meses?

-Tengo la agenda tan llena..., y la orquesta depende de mí. Queríamos arrancar y lo que nos interesa es ir haciendo un trabajo poco a poco, seguir haciendo cantera en el Conservatorio. Yo estoy pensando en programas nuevos, pero me voy de Córdoba en septiembre y vuelvo en diciembre, voy a estar tres meses de gira. La idea es hacer uno o dos proyectos al año y que sean nuevos para hacerlos en otros lugares además de Córdoba, que vayan enriqueciendo la formación y el trabajo de la orquesta.

-¿Cómo ve el panorama musical cordobés?

-Desde que vivo aquí lo he visto crecer. Hay quien es muy pesimista. Yo soy realista y creo que el panorama musical está mal en general. Pero Córdoba es una ciudad que ha ido creciendo. Desde que yo vivo aquí se han ido formando orquestas, han crecido los núcleos musicales... Yo quiero ser optimista a través de la ilusión, y la realidad es que en esta ciudad hay muchísimos músicos, mucha gente queriendo hacer cosas. Y cuando hay un caldo de cultivo así, quiero confiar en que antes o después, aunque sea con mucho esfuerzo, algo va a salir. Hay esperanza de que se puedan hacer cosas interesantes. Soy realista y no tengo prisa, y creo que los compañeros que llevan otras agrupaciones viven también de la ilusión y de ir haciendo poco a poco.

-¿Cómo está el panorama nacional e internacional de formaciones centradas en el repertorio barroco?

-En comparación con otros países, creo que faltan cosas por hacer. También es verdad que se invierte poco dinero y los promotores prefieren no arriesgar mucho y apostar a lo seguro. Y no quiero quitar mérito a ningún grupo: yo soy miembro fundador de la Orquesta Barroca de Sevilla y espero envejecer con ella. Pero se debería dar oportunidad a las agrupaciones que empiezan. También se recorta mucho en la cantidad de músicos, días de ensayo..., incluso en grupos que ya están consagrados. Esto va en detrimento de la calidad musical. Las producciones que antes duraban cinco días ahora duran dos o tres, y con menos músicos. No hay la inversión que existe en otros países como Francia, donde toco mucho y cuyo panorama conozco bien.

-¿Percibe interés por la música antigua entre los jóvenes músicos?

-Lo veo creciente. En el momento en que acceden a una buena información la quieren absorber como una esponja. El movimiento historicista empezó como una revolución y todavía está llegando a algunos sitios, mientras que en otros está volviéndose incluso dogmático. A algunos sitios ni ha llegado: en Córdoba estaba Cinco Siglos pero poco más. A Sevilla sí hace muchos años que llegó, en los conservatorios se imparten instrumentos antiguos como la viola de gamba, el laúd, la flauta de pico, el órgano... Aquí eso no ha llegado. Es un inconveniente y también una ventaja porque hay mucho trabajo por hacer. Pero, por ejemplo, la recepción que ha tenido nuestro trabajo ha sido magnífica y creo que es algo que poco a poco tiene que ir creando más vida.

-¿Se plantean alguna grabación a medio plazo?

-Sí, sobre todo porque el resultado de los conciertos ha sido mejor del que esperaba. Yo sé lo que es poner en marcha un grupo y lo dificilísimo que es conseguir un sonido de grupo, y sobre todo cuando empezamos a utilizar todos los instrumentos antiguos. Pero quiero ir poco a poco. Me interesa que el grupo suene bien antes que vender un producto comercial. Confío en la ilusión de la gente y creo que vamos a hacer cosas de mucha calidad.

-Más allá de CordoBaroque, ¿qué proyectos tiene en la agenda?

-Tengo muchísimas cosas y proyectos de lo más variopinto, prácticamente un año de agenda. Yo hago un repertorio muy amplio; por ejemplo, dentro de poco me voy a Roma a tocar música del siglo XIV con viela. En octubre tengo un proyecto de Schubert en quinteto con cuerdas de tripa. Y me voy casi un trimestre entero con el contratenor Philippe Jaroussky y su grupo, Artaserse. La verdad es que prefiero no mirar la agenda: la voy viviendo. Pero sí estoy buscando huecos para hacer proyectos con la orquesta en Córdoba: en la primavera del año que viene tenemos que hacer algo.

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