Los restos de una fiesta efímera

  • La mayoría de las casetas quedarán desmontadas en un par de días, mientras que los feriantes inician el viaje a otras ciudades como Algeciras o Puerto Real

El Arenal volvió a convertirse en una explanada polvorienta. Sin el jaleo de la música de las casetas y sin las luces de las atracciones, el recinto ferial no era ayer más que el espejismo de una semana de bailes y juerga. A mediodía, algunas casetas sólo conservaban el esqueleto de la fiesta; otras, como resistiéndose a entrar en la rutina, eran el escenario de una batalla perdida por la vuelta a lo cotidiano. Vasos por el suelo, botellas de alcohol vacías, manchas de barro, tablaos torturados por los tacones... Los obreros iniciaron una carrera a contrarreloj para devolver El Recinto a su realidad diaria: una enorme mancha de albero salpicada a veces por los peroles y animada los fines de semana por el mercadillo y el fútbol.

Carpas vacías, farolillos por el suelo y muros de ladrillo echados abajo tras el final de una celebración efímera. La mayoría de las casetas desaparecerán en tan sólo un par de días gracias al esfuerzo de decenas de operarios. "Tardamos alrededor de 15 días en organizarlo todo, pero recoger es un visto y no visto", contaba ayer, con el cansancio acumulado de toda la semana, Olga Caballero, la responsable de la caseta Entrevarales. En este recinto no han causado estragos ni la lluvia ni la recesión económica: "Para comer y beber no hay crisis, sino todo lo contrario", aseguró. A unos metros, el recinto de Las Bodegas de Sercolu, completamente vacío, dejaba entrever por qué ha sido este año una de las casetas ganadoras. Su magnificiencia, sin embargo, quedará reducida en pocas horas a un montón de tablones y tornillos.

Los feriantes también iniciaron ayer el viaje de regreso a otras fiestas. El Oeste, por ejemplo, hará escala en la feria de Algeciras en los próximos días. Pero antes queda el trabajo de desmontar el enorme mecano de la atracción: "Es cuestión de cinco o seis horas. Es un trabajo mecánico y ya estamos acostumbrado", aseguró el responsable de este negocio, Enrique Tadeo. Los empresarios echaron ayer mano a las cajas para hacer un balance de la semana, con resultados negativos: "El agua no has hecho la puñeta, porque aunque ha venido mucha gente a la Feria se han quedado en las casetas. Y también está el problema de la economía. Ya no hay dinero ni para pagar las hipotecas", lamentó. La localidad gaditana de Puerto Real será el destino de la atracción Rodeo, otra de las que se ha visto perjudicadas por la lluvia, reconoció su responsable, Juan Rodríguez: "En las cinco horas que tardamos en desmontar, estará todo olvidado".

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