"Lo de desnudarse no es para tanto"

El cuerpo "serrano" de este malagueño va estampado en las carpetas de las adolescentes de todo el país. Las series de televisión lo lanzaron al estrellato y ahora ha decidido ampliar sus horizontes volviendo a los orígenes. En la actualidad representa la obra Don Juan, el burlador de Sevilla, un montaje teatral del director Emilio Hernández que lo ha traído de vuelta a los escenarios de Andalucía. En esta entrevista Perea nos desvela su visión del eterno seductor que supo dibujar Tirso de Molina.

-Coincidirá conmigo en que Don Juan ha pasado a la historia por su faceta más superficial pero, ¿qué es lo que le llevó a usted ponerse en su piel?

-Pues me convenció todo lo contrario a aquello de lo que se suele hablar. Este personaje no sólo fue un canalla y un conquistador, sino un hombre que reveló contra los valores de la alta burguesía. Es un mito que mantiene vigente una visión muy interesante de la política, así como otros temas candentes: la libertad sexual, los malos tratos y un largo etcétera.

-Según lo describe, el personaje de Tirso de Molina se perfila como un revolucionario del Siglo de Oro. Aprovechando que ahora lo emula sobre los escenarios, díganos qué cosas cambiaría usted de nuestro tiempo.

-A ver... ¿Qué podría cambiar del mundo? Es que hay tantas cosas que necesitan una reforma, que no soy capaz de decidirme, así que voy a ser diplomático y te diré que lo más importante para mí es mantener mi entorno cuidado y estable. Ahí es donde puedo hacer grandes cosas todos los días.

-Eso es cierto, pero también hay que reconocer que ha logrado hacer algo muy importante por el teatro y es darle un motivo a las adolescentes para que se acerquen a ver esta obra dramática.

-Si te digo la verdad, a mi me gustaría pensar que no vienen sólo por 'Marcos', pero también es verdad que a los quince años, a todos nos ha costado acercarnos a los libros, porque uno tiene la cabeza en otra cosa. Así que, si mi imagen sirve para que los chavales vengan al teatro, bienvenido sea.

-Los medios de comunicación han mostrado por activa y por pasiva las imágenes del desnudo que usted protagoniza en una de las escenas. ¿No cree que es excesivo que se le de tanta importancia a que un actor se quite la ropa?

-A la prensa le gusta agarrarse a ese tipo de cosas, pero lo de desnudarse no es para tanto. Si tengo que quitarme la ropa por exigencias del guión, trato de hacerlo de la manera más cuidada posible y ya está.

-¿Y qué me cuenta de su relación con Lluvia Rojo?

-El seductor es Don Juan, yo sólo te puedo decir que me llevo estupendamente con mis compañeros de reparto.

-En el Camino de los ingleses tuvo la oportunidad de trabajar a las órdenes de Antonio Banderas, ¿Qué recuerdo se lleva de él?

-Sólo tengo buenas palabras para mi paisano porque es un apasionado del cine y una bellísima persona.

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