Adiós a un año sin final feliz

  • Cayetana despide 2008 con un sabor agridulce en los labios. La relación con Alfonso Díez parece que sigue adelante pero, por otro, sus primeras intenciones de boda, finalmente, no han podido verse materializadas tal y como hubiera sido deseo de la duquesa.

“La duquesa está triste… ¿qué tendrá la duquesa?”. Si Rubén Darío hubiera conocido a Cayetana de Alba con total seguridad habría cambiado a la princesa de sus versos por esta otra noble que, apenada por sentires del corazón, se encuentra a punto de decir adiós a un ciclo crucial en la actual etapa de su vida. Un período cimentado sobre dos cuestiones que, en relación a la duquesa, han preocupado, y mucho, tanto a la opinión pública como, sobre todo, a sus descendientes: la salud y el amor.

Respecto al primer asunto, fue la boda en Jerez de su nieto, Javier Martínez de Irujo, la que hizo saltar las señales de alerta pues, tras la ceremonia –que tuvo lugar el 20 de septiembre-, “Tana”, como llaman en su círculo más cercano a Cayetana, tuvo que ser atendida a causa de un atragantamiento con una horchata que, según pudo saberse, encharcó sus pulmones y provocó un fallo cardiaco. Esta situación, en torno a la que se vertieron muchas versiones, puso de manifiesto el delicado estado de esta señora de 82 años poseedora de una inusitada fuerza de voluntad.

De hecho, a pesar de sus evidentes problemas de movilidad –que precisarían una arriesgada intervención sin garantía de éxito-, por encima de los trastornos mentales que se apuntó que padecía, enfrentándose incluso a los comentarios de sus propios vástagos –dando a entender la frágil situación de su madre-, ésta ha mantenido sus compromisos sociales acudiendo a actos, quedando con sus amigas y hasta viajando a Italia en compañía de su querido Alfonso Díez, personaje de quien empezó a saberse públicamente el verano pasado.

Fue entonces cuando, en lo tocante a lo sentimental, la duquesa vio cambiar su destino pues, aunque conocía a este funcionario de la Comunidad de Madrid desde hacía más de tres décadas, hacía mucho que ambos no coincidían. Así, el flechazo surgió y, con él, la polémica. Portadas de revistas, infinidad de minutos de televisión dedicados a la cuestión y dimes y diretes hicieron el resto. La matriarca de los Alba manifestó su intención de volver a pasar por el altar y hasta se reunió con la reina Sofía para pedirle su venia pero la oposición general –en especial la de su linaje al completo- pudo más… hasta el día de hoy. Y es que de sobra conocida resulta la rebeldía de nuestra protagonista quien, en relación a Díez, llegó a declarar que lo consideraba la persona que más la ha llenado después de enviudar de su segundo marido, Jesús Aguirre.

Mientras, la Navidad transcurre tranquila y, en Nochebuena, los herederos de esta saga se han reunido en el Palacio de Liria, escenario donde toda la familia celebró una tradicional cena, Misa del Gallo incluida, de la que se ha informado vía comunicado y en la que los grandes ausentes fueron Genoveva Casanova –que, desde su separación de Cayetano Martínez de Irujo evita el cara a cara con él- , Gonzalo Miró –cuyas desavenencias con su “suegra” también han dado mucho que hablar- y, por supuesto, el controvertido Alfonso Díez.

No obstante, la duquesa guarda un as en la manga y es probable que la bienvenida al 2009 la comparta con sus dos mayores pasiones: Sevilla, en cuya residencia de Dueñas intenta pasar la mayoría de su tiempo, y ese nuevo compañero junto al que Cayetana ha vuelto a plantearse ilusionantes proyectos. El capítulo final de esta historia, al fin y al cabo, aún está por escribir.

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