Las inmobiliarias ofrecen rebajas del 15% y sorteos de hipotecas contra la crisis

  • Los descuentos han dejado de ser puntuales y son una práctica habitual para poder captar clientes · Las promociones no consiguen reanimar el sector

Ante la necesidad hay que agudizar el ingenio y las inmobiliarias han empezado a inventar nuevas técnicas de marketing para hacer frente a una crisis que cada vez es más evidente. Las promotoras tienen dificultades para vender pisos y los propietarios tampoco se pueden deshacer de sus casas. Corren tiempos difíciles para este sector y hay que hacer todo lo posible para aumentar las ventas. En los escaparates de las inmobiliarias, como si de una tienda de moda se tratara, se pueden ver los carteles anunciando rebajas. Esta es la estrategia que ha seguido por ejemplo Gesfincor, que ha establecido descuentos sobre el precio de la vivienda entre un 10 y un 15% con el objetivo de captar clientes. Esta medida contempla que el propietario de la casa que acuda a esta inmobiliaria para que le ayude a vender el edificio tiene que comprometerse a bajar el precio este porcentaje, una reducción de la que se beneficiará el futuro comprador.

La crisis del sector ha propiciado que de las grandes expectativas de plusvalías se esté pasando, incluso, a las ventas por debajo de precio de compra y a la necesidad de nuevas técnicas para animar el mercado. Es una tendencia que se ha generalizado en el sector en los últimos meses, como se ha puesto de manifiesto en el Salón Inmobiliario Internacional de Madrid, celebrado recientemente, donde los mayores atractivos han sido los saldos en grandes promociones y las nuevas estrategias comerciales de captación de inversores. Precisamente en el marco de esta feria, el Grupo Prasa presentó su propuesta que consiste en ofrecer un sueldo durante un año a los compradores de sus viviendas. En concreto, la compañía entregará 12 cheques nominativos -a cobrar mes a mes- correspondientes al 3% del valor de compra-venta dividido entre 12 y restando las correspondientes retenciones. Así, una persona que tenga que pagar una hipoteca mensual de 1.100 euros, recibirá un sueldo de Prasa de 800 euros, con lo que su nueva cuota mensual se quedaría en sólo 300.

Las rebajas son la primera forma de atraer clientes y una de las más usadas por las empresas, sean del sector que sean, dada su efectividad. No hay más que ver las colas que se forman cada 7 de enero y 1 de julio, coincidiendo con el inicio de los descuentos en el apartado textil. Es una de las opciones más efectivas porque las personas ven una reducción real sobre el precio y, el hecho de que se más barato, hace al producto más apetecible. No obstante, hay muchas más técnicas que ayudan a superar la crisis. En Inmocórdoba acompañan al catálogo de pisos en venta una revista con los regalos que pueden elegir según el importe de su compra, en caso de que se lleve a cabo, todos ellos valorados en alrededor de 300 euros. Electrodomésticos, cámaras de vídeo o consolas son algunos de los productos que se pueden conseguir de manera extra a la vivienda, un aliciente para avivar las ventas que no pasan por su mejor momento.

Pero las opciones van más allá. La promotora Inmobiliaria Uno está dispuesta a pagar hasta 300 euros mensuales de la hipoteca del cliente durante los primeros cinco años, todo para poder vender una vivienda. El Grupo Eninver se atreve incluso a pagar el crédito hipotecario en su totalidad, como se puede observar en uno de sus anuncios para promocionar la construcción de una nueva zona residencial en Almodóvar del Río. "Eninver devolverá el importe de la hipoteca asignada inicialmente por la entidad financiera al beneficiario del sorteo ante notario entre los 44 compradores de las viviendas de la promoción Carbula", reza la publicidad; un ejemplo de la mala situación que atraviesa el sector, que incluso está dispuesto a vender a coste cero, al menos para no perder dinero. Otro establecimiento de Fernán Núñez, por ejemplo, sortea un coche entre todos los compradores de las casas de una urbanización. La inmobiliaria Barin, por su parte, abona los honorarios notariales, tanto para el comprador como para el vendedor, que se derivan de la compraventa de una vivienda.

Además de todos estos intentos de los establecimientos para recuperar el mercado, el sector ha optado también por fomentar el alquiler, un negocio con un margen de beneficio mucho menor pero que está registrando un repunte por la carestía de los pisos y las nuevas ayudas del Gobierno para los jóvenes en régimen de arrendamiento, como las subvenciones de 210 euros para alquiler.

Los últimos datos del Ministerio de la Vivienda relativos al primer trimestre de este año muestran que los pisos nuevos bajaron en la provincia un 0,4% con respecto a los últimos tres meses de 2007. Frente a esta bajada, los inmuebles de segunda mano experimentaron un incremento del 4% y el precio del metro cuadrado se sitúa ya en 1.497 euros, 60 euros más que hace seis meses. En este apartado Córdoba encabeza la lista de provincias que acumula un mayor aumento, junto con Huelva y, en el extremo contrario se encuentra Granada, donde la cantidad que se paga por metro cuadrado ha bajado cuatro décimas y se sitúa en 1.431 euros.

El precio de la vivienda en Córdoba capital se encuentra ahora en 2.337 euros, pro encima, como siempre del resto de municipios de la provincia. El coste llega hasta los 2.846 en el caso de las viviendas con menos de dos años de antigüedad, mientras que en los pisos de segunda mano el promedio de venta se mantiene en 2.213 euros. Sin embargo, en municipios como Lucena el precio del metro cuadrado se sitúa en 1.605 euros y en Puente Genil en 1.294.

La crisis del ladrillo es una realidad y otra de las muestras es que las empresas secundarias a esta sector están notando sus efectos secundarios, como es el caso de las firmas de pintores, escayolistas, instaladores de fontanería, electricidad o carpinteros.

Las empresas de la madera, que dan trabajo a cerca de 8.000 personas en Córdoba, aseguran que el columen de negocio de este año se reducirá, al menos un 30% con respecto a la cifra del año pasado. Las indsutrias dedicadas a la instalación d efontanería, saneaminto, gas y calefacción también están notando un descenso de la actividad, así como los relacionados con los materiales de construcción. Una reacción en cadena que está provocando que estos sectores dependientes están empezando a notar la paralización del mercado de la adquisición de viviendas.

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