Sevilla 1-0 villarreal · la crónica

El 'Tourmalet' es el Barça y... el Sevilla

  • El equipo de Jiménez derrota al Villarreal con menos goles en el marcador de los que se mereció y suma siete puntos ante los rivales de su Liga · Tras el control del arranque, el segundo periodo fue netamente sevillista

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Prueba superada por parte del Sevilla de Manolo Jiménez. Para los amantes de los tópicos, el conjunto nervionense ascendió el que se ha dado en llamar como el Tourmalet de la Liga con una calificación cercana al notable. Con la merecida victoria que cosechó ayer frente al Villarreal, ya son dos los triunfos en ese póquer de encuentros, pues también hizo doblar la rodilla al Real Madrid, cayó contra ese Barcelona que camina fuera de concurso y tal vez la única decepción, desencanto lo denominó José María del Nido, le llegó en la visita del Valencia y más por las formas que por el fondo, pues llegó a sumar también un punto en su casillero.

Ésa era la importancia del duelo que medía ayer al Sevilla con un Villarreal ya clasificado para los octavos de final de la Liga de Campeones. Se trataba, básicamente, de corroborar el nivel real por el que se mueve el conjunto que le han dado a Manolo Jiménez para que lo adiestre. Y los nervionenses superaron la prueba con solvencia, mucha solvencia, pues no sólo se pueden congratular por ese 1-0 que registró al final el marcador, sino que el único pero cabe colocárselo en que se hicieron acreedores a acumular más rédito en el marcador. No lo consiguieron por la sencilla razón de que fallaron en la suerte suprema del remate.

De haber acertado tanto Kanoute como Luis Fabiano en las oportunidades que tuvieron, la tranquilidad ya hubiera sido absoluta y seguro que el Sevilla estaría celebrando un resultado muchísimo más holgado. Pero eso, sin duda, pertenece al fútbol de ciencia ficción, el resultado fue el que fue y Megía Dávila registró en el acta que daba fe de lo acontecido un 1-0. Aunque conviene aclarar que igualmente pertenecería al reino de lo irreal apelar a qué camino hubiera seguido el encuentro de no haber visto Llorente la segunda cartulina amarilla, tan rigurosa como justa. Entre otras cosas porque no es la primera vez que un partido entre estos dos mismos equipos acaba con un futbolista menos por parte sevillista y el mejor ejemplo es el último que se jugó en tierras levantinas. Aquel día otro árbitro madrileño, Velasco Carballo, envió a la ducha a Daniel justo antes del intermedio y eso fue aprovechado por el Villarreal para ganar.

Y eso fue justo lo que hizo el Sevilla en el día de ayer, ganar. A partir de ahora se puede volver a debatir, como todas las semanas, si este equipo, el de Jiménez, toca más la pelota o lo hace menos de lo debido; si debe jugar con dos delanteros con Renato por detrás; si es un lujo arrancar un partido con el delantero centro titular de la selección de Brasil, sí de Brasil, en el banquillo; si un futbolista tan gris como Duscher debe ser o no indispensable entre los once elegidos; si es necesario un centrocampista de poderío que una todas las líneas en lugar de las exquisiteces de Romaric; si Konko vale o no como sustituto de Daniel; si esto o si lo otro. Todos los argumentos pueden ser admitidos según los diferentes puntos de vista, también dependiendo de la multitud de entrenadores que existen dentro de una afición, y más aún entre la sevillista. Pero lo cierto es quien toma las decisiones es un hombre que nació en El Arahal, al que lo pusieron ahí tanto Del Nido como Monchi y los números indican que gana muchísimo más que pierde. Con el triunfo de ayer, una estadística establecía que su equipo suma casi el 70% de los puntos que disputa. Eso es muchísimo.

Viendo el desarrollo de este Sevilla-Villarreal, no es extraño que así suceda. Palop vivió una noche de lo más plácida a pesar de que enfrente estaba un equipo imbatido fuera de casa. Ni siquiera un disparo a puerta fue capaz de efectuar ese conjunto de Pellegrini que tantos piropos ha acumulado por ¿su fútbol ofensivo? Si se parte de esa premisa, de no permitirle al adversario que llegue ni una sola vez con peligro a tu propia portería de no mediar un rebote inesperado, pues está claro que ya está garantizado la mitad del trabajo. Del resto deben encargarse los encargados de desequilibrar, léase Kanoute, Luis Fabiano, Renato o cualquiera que pase por allí en un determinado momento. Ayer le tocó a Renato, como tantas y tantas veces, para darle la razón a su entrenador en la apuesta por él como enganche.

Con eso le bastó, y le sobró, al Sevilla para conseguir el triunfo y para demostrar que está en ese póquer de equipos que mandan en esta Liga. ¿Visión resultadista? Tal vez sea así, pero la alegría en el fútbol depende de los resultados, el Sevilla ya no disfruta de Daniel y, sin embargo, tiene más puntos que cuando gozaba de él. Ayer, incluso, debió celebrar un resultado mucho más holgado ante otro de los que integran el Tourmalet.

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