David de Miranda. Matador de toros "Me encuentro preparado para torear en Madrid y Sevilla"

  • El diestro onubense, tras una gravísima lesión de cuello en 2017, emprende una nueva etapa en la que tiene como objetivo torear en plazas de primera

El torero David de Miranda sonríe a la temporada 2019, en la que según afirma buscará “sensaciones nuevas”. El torero David de Miranda sonríe a la temporada 2019, en la que según afirma buscará “sensaciones nuevas”.

El torero David de Miranda sonríe a la temporada 2019, en la que según afirma buscará “sensaciones nuevas”. / Marín

El matador de toros David de Miranda (Trigueros, 1993) es uno de esos ejemplos de superación sublime. El 27 de agosto de 2017 cayó de bruces en una espeluznante voltereta en la plaza de Toro, sufriendo fracturas de vértebras dorsales y gravísimas lesiones en el cuello, de cuyas secuelas todavía se recupera. Tras su reaparición triunfal en las pasadas Colombinas, emprende una nueva etapa en la que buscará entrar en plazas de primera.

–David, tras ese período sin apenas poder moverse, ¿qué supuso ese retorno y triunfo en la pasada Feria de Huelva?

–Fue un verdadero milagro, una pesadilla que he superado, aunque todavía tengo molestias. A veces se me contractura el cuello. Tengo un preparador físico, Pepe López, y he cambiado la planificación en la preparación. Antes hacía diez o quince kilómetros cada día para coger fondo. Ahora, he incorporado ejercicios en la piscina para mejorar del cuello.

–También roza el milagro que tomando la alternativa en agosto haya terminado con ocho corridas...

–Sí. La verdad es que sí. Tal como están las cosas, con media temporada pasada el que haya conseguido sumar esa cifra ha sido increíble.

–¿Cuál ha sido el balance?

–He toreado en Huelva, Valverde del Camino, Sabiote, Toro, Almazán, Cortegana, Almodóvar del Campo y Palos de la Frontera.

"Lo que siempre he buscado y lo que más me llena es torear despacio. Como torero nuevo me costará..."

–¿Qué fue lo más significativo?

–La reaparición. Fue una tarde muy especial, con Morante y con Manzanares. Era un sueño. Y además fue una tarde con triunfo y de mucha intensidad.

–Por cierto, ¿se resentía al entrar a matar?

–Pues sí. Lo que más me ha costado desde la reaparición ha sido entrar a matar. De hecho, el año pasado he perdido varios trofeos por la espada. Ahora, me resiento menos del cuello y he cogido confianza.

–¿Qué espera en 2019?

–Creo que se avecina una gran temporada en la que buscaré sensaciones nuevas. Estoy trabajando duro para llegar al doscientos por ciento dentro de las posibilidades y me gustaría entrar en plazas de primera para lanzar mi carrera. Todavía no he echado una temporada completa. Estoy con mucha ilusión. Continuaré con Jorge Buendía como apoderado. Tenemos una relación muy estrecha y formamos un gran equipo. Yo pondré todo lo que pueda y luego también estará la suerte.

–¿Está preparado para torear en Sevilla y Madrid?

–Pues sí. Me encuentro capacitado, preparado y mentalizado. Otra cosa son los despachos. Ojalá llegue mi presentación en Madrid, donde creo que hay posibilidades al ser una feria más larga. En Sevilla parece más complicado porque es reducida. No he confirmado en Las Ventas ni he debutado como matador en La Maestranza. Ojalá sea pronto.

–¿Cúales han sido los últimos tentaderos?

–He estado en Juan Pedro Domecq, Torrealta, Millares, Rufino y Buenavista.

"Aquel percance lo tengo ahí. Siempre lo voy a tener. Tengo cicatrices en el cuello... La vida continúa"

–Tras ese largo período inactivo ¿ha cambiado su toreo?

–Yo creo que no. La parte positiva es que me ha servido para recapacitar y madurar, para tener más seguridad. En eso sí he evolucionado. En cuanto al concepto, continúo con el mismo.

–¿Hacia dónde camina ahora?

–Lo que siempre he buscado y lo que más me llena es torear despacio. Ahora, como torero nuevo me costará. Con el tiempo conseguiré hacerlo con regularidad.

–¿Y ha cambiado su forma de ser?

–Creo que no. Me considero una persona sencilla y feliz. Hay que ser humilde. Creo que sigo siendo el mismo.

–En cuanto a las secuelas, ¿puede ya girar el cuello por completo?

–No. Pero para el día a día e incluso para torear no me limita.

–¿Ha olvidado el percance de Toro?

–Lo tengo ahí. Siempre lo voy a tener. Tengo cicatrices en el cuello... La vida continúa. Profesionalmente estoy fuerte, aunque quede en un rinconcito.

–¿Hasta qué punto le ha hecho madurar?

–Esta situación al límite te hace madurar antes. Eso se refleja en la vida y en la cara del toro.

–Su meta.

–A largo plazo, ser figura del toreo. Y en el día a día, disfrutar en mi preparación.

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