sanidad en los toros

¿La cirugía taurina en la UVI?

  • Octavio Mulet, Domingo Jiménez y Enrique Crespo apuntan ‘las enfermedades’ de una especialidad singular

  • Un 30% de las cornadas no son atendidas por especialistas

Un cirujano taurino, en los momentos previos a una intervención quirúrgica. Un cirujano taurino, en los momentos previos a una intervención quirúrgica.

Un cirujano taurino, en los momentos previos a una intervención quirúrgica. / D. S.

Las odiseas que sufrieron Manuel Escribano y David Mora en la última temporada han vuelto a disparar las alarmas sobre la situación de la cirugía taurina en España;por cierto, a años luz en eficacia del resto de países con tradición taurina. Pero es cierto que hay algunas deficiencias que deben superarse para no retroceder al siglo pasado, en concreto hasta la muerte de Paquirri por cornada en Pozoblanco (1984), que supuso un punto de inflexión para que la Administración exigiera mejores dotaciones de las enfermerías.

Para conocer su estado de salud, hablamos con tres especialistas de máximo nivel: Octavio Mulet, cirujano-jefe de la enfermería de la Real Maestranza de Sevilla; Domingo Jiménez, cirujano-jefe en varias plazas andaluzas y el secretario de la Sociedad Española de Cirugía Taurina, Enrique Crespo. Ellos nos desvelan las principales preocupaciones con respecto a esta especialidad necesaria para salvar la vida a los toreros y a los aficionados en festejos populares.

Entre otros aspectos, alertan de desinterés por parte de los profesionales taurinos, especialmente de los matadores de toros y que es imprescindible un personal sanitario especializado. Únicamente el 30 por ciento de las cornadas son atendidas por especialistas –principalmente hay carencias en festejos populares–. Aunque no hablan de ello, sus honorarios no están a la altura de sus prestaciones, ya que un equipo médico solvente, con seis o siete personas, desde cirujano a enfermería, con ambulancia incluida, puede cobrar unos 600 o 700 euros.

Octavio Mulet explica: “Son fundamentales unas buenas instalaciones y un equipo médico especializado en cirugía taurina que se conozca de cara a trabajar bien. Por ello, en la Sociedad hemos apostado por una formación, a través de cursos, que avale a los cirujanos taurinos. La mayor preocupación la tenemos en la cobertura en las plazas de tercera y en los festejos populares. La Administración debe regular y exigir el cumplimiento de todo lo que contempla el Reglamento. Por otro lado, los toreros tienen una especie de superstición a la hora de interesarse por el estado de las enfermerías, que poco a poco va desapareciendo. Estas son algunas de las propuestas formales que estamos haciendo a la Administración para mejorar la situación”.

Domingo Jiménez asevera que “falta reconocimiento a nuestra labor por parte de todo el mundo. Siento que somos un área marginal. Los profesionales taurinos se preocupan de qué ganadería van a lidiar y de otros temas, pero nunca de esto. La solución sería que los equipos quirúrgicos estuvieran acreditados y compuestos por especialistas en cirugía taurina; que no valiese únicamente ser cirujano. Ramón Vila decía que había que estudiar la especialidad en la facultad y que se extendiera un título. Ya sabemos que eso es muy complicado, pero se debería exigir una acreditación en esta especialidad conseguida a través de un máster. En cuanto a las plazas de tercera, llevas más material del reglamentado. La Administración te exige que seas el responsable y es verdad que son exigentes en la composición del equipo médico”.

Enrique Crespo afirma: “Necesitamos cirujanos y anestesistas para plazas de tercera e incentivar a médicos jóvenes. Se han dado casos este año en el que las enfermerías estaban atendidas por buenos profesionales, pero sin cualificación en nuestra especialidad, que ni conocen la cirugía taurina ni al torero, que es un paciente especial. Queremos dar cursos a estos profesionales y a los jóvenes. Por otro lado, no hay oferta de quirófanos móviles. Hacemos un llamamiento a empresas para que inviertan en ello. Y queremos que los profesionales taurinos se impliquen. Si no quieren por superstición, tienen a apoderados que deberían hacerlo por ellos. Ahora únicamente lo hacen los maestros José Tomás y Cayetano. Si lo hicieran todos, cambiaría bastante. También sería conveniente un reglamento unificado en España, que solicitamos al Ministerio de Cultura”.

Desde luego, la cirugía taurina en España tiene un nivel muy superior al resto de países, pero es cierto que en 2018, casos como el de Escribano, atendido por un profesional no especializado, sufriendo una odisea hasta que le operaron o el caso parecido de David Mora, demuestran que en pleno siglo XXI padece muchas enfermedades que los propios galenos denuncian. Todos, empezando por los toreros, deben tomar cartas en el asunto para que no regresemos a aquellos años en los que la cirugía taurina estuvo en la UVI.

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