Toros La cantera y el espíritu popular

  • La Algaba, que apuesta este fin de semana por los alevines, abrió su ciclo con una becerrada y posterior suelta de vaquillas

Los becerristas, en el paseíllo de ayer en La Algaba. Los becerristas, en el paseíllo de ayer en La Algaba.

Los becerristas, en el paseíllo de ayer en La Algaba.

Cuando la temporada entra en su recta final, con la vista puesta en varias ferias de primer orden, como la de San Miguel en Sevilla, la localidad de La Algaba, fiel a su tradición taurina, abrió su ciclo de promoción, que se extiende hasta el próximo domingo y donde participarán una docena de alevines entre los becerristas que participaron ayer y los novilleros sin picadores que lo harán este sábado y domingo. Un ciclo que apadrina en esta edición el matador de toros gerenense Manuel Escribano.

En la jornada inicial los incipientes toreros y sus cuadrillas vivieron unos nervios especiales y responsabilidad que se reflejaban antes del paseíllo tanto a la hora de vestirse como en los momentos previos al paseíllo en los que encontramos a varios chavales rezando o concentrados antes del desfile de cuadrillas, con un cierto toque de espontaneidad, en el que becerristas, cuadrillas y alumnos de la Escuela de La Algaba componían las filas que se fueron estirando en el desfile.

En el festejo intervinieron los becerristas Guillermo Muñoz, Javier Ortega, Filipe Marthino y Alejandro Gordillo Gómez, que lidiaron añojos de Hermanos Hidalgo Rincón Sanz que ofrecieron un ameno espectáculo y en el que por supuesto no cabe crítica.El sábado se lidiarán erales de Astolfi por los novilleros sin picadores Isaac Escalera, Carlos Fernández, Ignacio Candela y César Fernández. Yel domingo, erales de Agustín Lunar por Miguel Uceda Vargas, Juan Alfonso, Javier Illanguas y Mariano Fernández.

Los alevines, como ha sucedido en las cuarenta y una ediciones que se han celebrado en la recoleta plaza de carros de La Algaba, se entregaron en la tarde de ayer, en la que llovió en el cuarto, en busca de hacerse un hueco en el siempre difícil mundillo taurino. Porque la localidad sevillana supone en lo taurino un viaje cercano a los orígenes de la Fiesta, con la suelta de vaquillas, en la que participan multitud de jóvenes que saltan al ruedo al término de cada espectáculo.Sin duda, en La Algaba se dan la mano la cantera y el espíritu popular.

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