Fallas 2019 | Quinta corrida de la Feria de Valencia

Puerta Grande para López Simón

  • El diestro madrileño se convierte en el primero en salir a hombros en este ciclo fallero tras cortar una oreja a cada uno de sus toros

  • El Fandi, un trofeo y Ferrera, de vacío

Alberto López Simón, en su salida a hombros de la plaza de toros de Valencia. Alberto López Simón, en su salida a hombros de la plaza de toros de Valencia.

Alberto López Simón, en su salida a hombros de la plaza de toros de Valencia. / Juan Carlos Cárdenas / Efe

Alberto López Simón, que ha iniciado este año una nueva etapa con Diego Robles como apoderado, se alzó como triunfador de la tarde y obtuvo la primera Puerta Grande en Valencia, una plaza talismán para el diestro de Barajas en la que en las tres últimas temporadas ha salido a hombros. Todo sucedió en un festejo en el que David Fandila El Fandi consiguió un trofeo y Antonio Ferrera se marchó de vacío

.La corrida de Zalduendo, de desigual presentación, resultó noblota y sin apenas motor.

López Simón se entregó ante un buen lote. Se las vio en primer lugar con un ejemplar de buena condición, protestado de salida por su escaso trapío. El madrileño conectó con el público con un comienzo de faena a pies juntos, librando una cornada con un fallero como recurso. Después de una buena tanda diestra se descalzó sin venir a cuento. Labor voluntariosa, con unos circulares invertidos antes de impactar en la distancia corta en la que llegó a sentir como un pitón lamía su taleguilla. Lo más meritorio: una estocada de la que rodó el toro sin puntilla, decisiva para cobrar su primera oreja.

En el sexto, noble, López Simón basó su faena por el pitón derecho, el mejor del ejemplar de Zalduendo, destacando dos tandas que por la ligazón calaron en el tendido. Cerró con unas bernadinas. Tras la estocada, el toro se amorcilló y sonaron dos avisos porque el diestro se resistía a descabellar. Tras derrumbarse el astado, afloraron los pañuelos y fue premiado con otro trofeo, que sirvió de pasaporte para su salida a hombros en una actuación en la que primó la cantidad de muletazos sobre la calidad.

El Fandi, que concretó un tercio de banderillas pletórico de facultades y espectacularidad, cortó una oreja a su segundo oponente, un astado flojo, pero con movilidad y nobleza, que llegó a perder las manos tras un primer puyazo. El granadino prendió hasta cuatro pares de banderillas, los dos últimos hilvanados, cerrando con la moviola y parando al toro en carrera. Comenzó de rodillas, con una buena tanda diestra en una labor con oficio y mató al primer envite.

Con su anterior astado, con movilidad, flojo y sin clase, El Fandi se entregó en los tres tercios, desde un recibo con dos largas cambiadas de rodillas hasta un cierre con guiños a la galería, con algún rodillazo, molinete forzado y un desplante de rodillas.

Antonio Ferrera, con el peor lote, se marchó de vacío. Con el que abrió plaza, flojísimo y que llegó a defenderse por ello en la muleta, consiguió muletazos aislados limpios y de buen trazo.

El cuarto se aplomó pronto. Sin opción a la ligazón, Ferrera trazó un trasteo excesivamente largo dentro de los parámetros del oficio y la ortodoxia.

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