Fallas 2019 | Tercer festejo de la Feria de Valencia

Nivel alto de San Román y Collado

  • El mexicano, herido en el gemelo derecho y el valenciano, que consigue el único trofeo tras cornada interna, dan una buena imagen

  • Interesante novillada de la ganadería sevillana de El Parralejo, marcada por la movilidad

Román Collado fue herido cuando entraba a matar a su segundo novillo, al que cortó una oreja. Román Collado fue herido cuando entraba a matar a su segundo novillo, al que cortó una oreja.

Román Collado fue herido cuando entraba a matar a su segundo novillo, al que cortó una oreja. / Juan Carlos Cárdenas / Efe

El tercer festejo de Fallas –segunda y última novillada– fue accidentado, con una cornada por el novillo que abría plaza, que dejó fuera de liza a Diego San Román; un tercero, que se partió una mano y una cogida dramática a Borja Collado, que quedó colgado de un pitón una eternidad en la suerte suprema y salió vivo de milagro.

La ganadería sevillana de El Parralejo, bien presentada en conjunto y de desiguales hechuras, dejó una buena nota en una de sus plazas, Valencia, donde ha triunfado en varias ocasiones con ejemplares de vuelta al ruedo. De juego dispar, con el denominador común de la movilidad, destacó el primero, que fue ovacionado en el arrastre.

Ese primero, colorao, ojo de perdiz, muy encastado, con movilidad y fea pelea en varas, fue sumamente exigente. Precisaba un torero con agallas y lo tuvo enfrente:el mexicano Diego San Román, quien con quietud y variedad sorprendió con el capote. Con la muleta también apostó muy fuerte. Comenzó de rodillas toreando con la diestra. No se arredró y prácticamente fue arrollado. Logró una buena serie diestra y por ese lado sufrió un pitonazo en el gemelo derecho. El de Querétaro continuó en el ruedo sin cojear, entre tanto la sangre le llegaba hasta la zapatilla. La obra, por actitud y aptitud, era de premio, pero falló con la espada y únicamente pudo recoger una ovación camino de la enfermería, donde fue operado y no pudo salir como deseaba a lidiar a su otro oponente.

Borja Collado triunfó con buen toreo y jugándose el pellejo a la vez. Al quinto, otro novillo exigente, que derribó en varas, lo recibió con una larga cambiada de rodillas en la que se tiró a la piscina para no ser cogido. Buenos apuntes con el capote, con el que desplegó variedad durante la tarde. Con la muleta realizó una faena con algunos muletazos con gusto, especialmente al natural para cerrar con unas manoletinas de infarto. Se tiró con fe en la suerte suprema y quedó colgado de un pitón, a la altura del abdomen, durante una eternidad. Cayó el novillo tras el espadazo y fue premiado con una merecida oreja, que paseó sin chaquetilla y con signos de la paliza tremenda que había recibido. En la enfermería le descubrieron una pequeña cornada en la zona inguinal.

En su primero, Borja Collado tuvo muy mala suerte. El animal, con clase, se partió la mano en el comienzo de faena y tuvo que cortar el trasteo. Con anterioridad, en el segundo, se marcó un quite por limpias y brillantes gaoneras que resultó lo más destacado de la tarde en el toreo de capa.

Miguelito tuvo que estoquear tres novillos y, con coraje y todavía el oficio tierno, no llegó a aprovechar del todo al manso y manejable segundo, con el que sufrió un susto a la hora de matar. Caló en el público y dio una vuelta al ruedo. El valenciano realizó una labor bulliciosa ante su segundo, que pese a tres volteretas, tuvo buen fondo y con el que no llegó a acoplarse. Ycon el que cerró plaza, que iba a su aire, se entregó –lo recibió hasta con cuatro largas cambiadas de rodillas–, pero no pudo conseguir frutos.

Espectáculo muy entretenido y desgraciadamente accidentado, con buena materia prima de El Parralejo y dos toreros que sacaron nota y fueron heridos:el queretano Diego San Román y el valenciano Borja Collado.

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