Toros Ferrera creyó, creó y venció

  • El diestro pacense sale a hombros en Las Ventas tras una gran actuación en su gesta ante seis toros

  • Destacaron dos toros de Victoriano del Río y uno de Domingo Hernández

Antonio Ferrera, en su multitudinario salida a hombros de Las Ventas. Antonio Ferrera, en su multitudinario salida a hombros de Las Ventas.

Antonio Ferrera, en su multitudinario salida a hombros de Las Ventas. / Javier López (Efe)

El veterano Antonio Ferrera, triunfador del pasado San Isidro y que está realizando una temporada excelente, se encerró con seis toros en Las Ventas que ofrecía una gran entrada, tres cuartos del aforo cubiertos en festejo fuera de abono. En el paseíllo, vestido de blanco y oro, con mariposas bordadas en las bandas y un capote de paseo con la inscripción “Creer es crear”. Fuerte ovación y Ferrera, como si tuviera prisa, se metió al callejón y esperó que sonaran clarines y timbales para comenzar de inmediato su gesta.

Antonio Ferrera, arropado por el público, muy atento como director de lidia –ayudó en un quite salvador e improvisado con una toalla a su banderillero Valdeoros, que había perdido pie en el sexto–, con sentido de la medida, derrochó solvencia en la brega, desplegó una rica variedad capotera, sacó al toro del caballo –único diestro que lo hace en estos tiempos– y logró pasajes de gran calidad con la muleta. Todo ello, bruñido de torería añeja. Salió merecidamente a hombros.

El que abrió plaza, de Alcurrucén, en el tipo de la casa, bien armado, manso y con complicaciones, esperó con peligro en banderillas y atizó dos tornillazos a Ferrera en el brazo derecho. El diestro realizó un trasteo eficaz, medido y con entrega. Mató de media y fue silenciado.

Ferrera recibió al segundo, de Parladé, serio, alto, con unas tijerillas y lo sacó del caballo con dos largas afaroladas y una media excelente. El pacense rezumó torería en una faena a más ante un toro noble, al que le faltó algo de recorrido, destacando fundamentalmente en una serie con la izquierda con muletazos profundos y otra con la derecha con pases suaves y un sorprendente cambio de mano. Era faena de premio que el torero no ganó por la espada, ya que precisó de dos pinchazos –arriba–, estocada y dos descabellos.

Con el tercero, de buenas hechuras, el pacense toreó hacia atrás con el capote sobre las piernas. Raúl Ramírez realizó el salto de la garrocha, no lucido al quedarse el toro debajo. Ferrera tragó mucho con un burel peligroso que buscaba al torero.

El cuarto, de Victoriano del Río, con ¡595 kilos!, muy astifino, largo, derribó a Pedro Prieto y esperó en banderillas. Sin embargo, en la muleta, embistió bien. Ferrera realizó una faena desigual en la que lo más brillante fue una serie al natural. Toreó sin la ayuda con la diestra. El epílogo estuvo cargado de toreros remates. El público estaba con él, que de nuevo falló con los aceros, con un primer envite en la suerte de recibir.

Ferrera consiguió un trofeo del quinto, de Domingo Hernández, un ejemplar descarado, con nobleza y justo de fuerzas con el que anduvo de nuevo variado con el capote y realizó una faena con chispazos de gran intensidad, especialmente en una serie diestra con ligazón. Impregnó de suavidad los muletazos en varios pasajes por ambas manos. En esta ocasión mató de estocada y fue premiado con una oreja.

Saltó el sexto, de Victoriano del Río, bien presentado y de gran juego y Ferrera, aunque acusaba físicamente su entrega, fue a por todas. El torero recibió al toro a portagayola con una larga cambiada de rodillas. Se marcó una larga afarolada espléndida. Sacó al astado del caballo con un farol de rodillas y dibujó una media verónica maravillosa. Prendió un par de banderillas bien ejecutado y se adornó con quiebros. Brindó la faena al público –único brindis de la tarde–. Y comenzó de hinojos y con la diestra una faena de gran altura artística con dos tandas diestras de escándalo, con ligazón y pases con profundidad. Con la izquierda completó una serie al natural con la que puso al público en pie. Mató de media y dos descabellos. Cortó una oreja y salió a hombros de una legión de jóvenes. Entre los capitalistas, el director de Asuntos Taurinos, Miguel Abellán.

Ferrera, que supo mantener viva la llama de la pasión en los tendidos, creyó, creó y venció en Las Ventas, consiguiendo su tercera Puerta Grande.

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