Primera de abono de Algeciras David de Miranda inaugura la Puerta Grande en la Feria del aniversario

  • Galdós corta una oreja y Garrido se va de vacío

David de Miranda sale a hombros de Las Palomas. David de Miranda sale a hombros de Las Palomas.

David de Miranda sale a hombros de Las Palomas. / Jorge del Águila

Arrancó la feria del 50 Aniversario de Las Palomas con un primer toro sin pena ni gloria. Echó por delante al de Torrestrella, que aunque sin entrega, tuvo movilidad. José Garrido anduvo solvente con él pero a duras penas consiguió enjaretar algún muletazo lucido; siendo el pitón derecho el más potable sin permitir estar a gusto al torero. Lo más destacado, el tercio de banderillas, tras el que tuvo que saludar su cuadrilla.

De Torrestrella también fue el 2°, el más astifino aunque de menor peso, al que Joaquín Galdós recibió gustándose por momentos con el capote a pesar de la salida suelta del toro tras cada lance. Echó la cara muy arriba en el caballo y en banderillas. Condición que mantuvo durante la faena de muleta punteado y saliendo con la cara alta de cada muletazo. Si a esta condición se le suma la cortedad de viaje que desarrolló, poco más queda que apuntar. Galdós lo intentó, pero no pudo más que eso, voluntad y firmeza para acabar doblándose con él y cuadrarlo para matar. Lo hizo al segundo intento de estocada baja y pudo escuchar tibias palmas.

Gran toro el tercero, de Albarreal, y buena actuación, que le valió la primera puerta grande, de David De Miranda. Despertó el público con el recibo a la verónica de David, gustándose y rematando con dos medias de categoría. El toro desarrolló buena condición que el diestro supo ver. Los ecos de José Tomás suelen resonar en todo el universo taurino, y no sé si por esta razón o no, pero el torero se fue a los medios a dejar patente sus intenciones haciendo un quite capote a la espalda que sin duda calentó al personal. Brindó al público, y recetó desde la boca de riego cinco estatuarios rematando con el de la firma y el pase de pecho sin enmendarse. Toreó por ambos pitones con un corte muy personal que gustó y caló en los tendidos. La nobleza y recorrido de Doceflores, que así se llamaba el toro, encontró en la muleta del torero el acoplamiento ideal. Gusto y ganas derrochó el diestro y tras una estocada entrando a matar por derecho puso en sus manos las dos orejas del astado.

Buscando los tendidos de la solanera salió el cuarto tras un descanso que si bien es característico de nuestra ciudad, y algunas otras, hace una auténtica cuesta arriba volver a meter en calor al respetable. Como decía, suelto y mansurroneando salió el cuarto con el que quedó inédito Garrido con el capote, y casi con la muleta también. Si el toro mostró escasas o nulas condiciones, el torero tampoco mostró un férreo interés por buscarle las cosquillas al toro. Macheteó rápido por la cara abreviado la faena y provocando el enfado de los tendidos. Acertó al primer intento con la espada dejando una estocada baja que tumbó con rapidez al de Torrealta. Parte del público aplaudió inmerecidamente al toro en el arrastre en señal de protesta hacia el torero, que escuchó pitos.

Salió Perezoso, de Torrealta y lo recibió garboso Joaquín Galdós rematando con una bella media a pies juntos. De trámite el tercio de varas, como viene siendo habitual. Vio opciones Galdós que decidió brindar a David De Miranda su faena. Arrancó en el tercio doblándose con el toro, cuajando la primera gran serie de derechazos de esta guisa,muy torero con una rodilla en tierra. Buena condición de Perezoso, noble, repitiendo y con recorrido, solo había que llevarlo hasta atrás para rematar los muletazos. Firmó una destacable actuación el torero hasta que se vino abajo el toro, y tras dejar una buena estocada cortó una oreja.

Catedrático, sexto de la tarde y de Torrestrella, tampoco permitió más que algún lance a pies juntos airoso. Se repuchó en el caballo el toro saliendo suelto y anduvo corretón en banderillas. Sin celo en los trapos se fue apagando el toro sin que aquello cogiera vuelos... más que algún natural. Inexplicablemente, la banda se arrancó a tocar Nerva. Se tiró a matar enfrontilado y por derecho el torero y recibió una valiosa ovación.

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