Sociedad

Los insultos y malas respuestas de hijos a padres aumentaron en el confinamiento

  • El 58,3% de los progenitores admiten que en sus hogares se elevaron las malas contestaciones, un porcentaje de familias que casi duplica a las que así lo manifestaban antes de la crisis sanitaria

Historias de adolescentes en el confinamiento Historias de adolescentes en el confinamiento

Historias de adolescentes en el confinamiento / Rosell

Los insultos de los hijos hacia sus padres durante el confinamiento a causa del Covid-19 se han cuadruplicado y las malas contestaciones multiplicado por dos, según una encuesta realizada a padres de adolescentes que alerta del riesgo de que se consoliden esas actitudes entre aquellos que antes no lo hacían.

El estudio Adolescentes, familias y Covid-19: ¿convivencia o supervivencia?, realizado mediante entrevistas a 1.500 padres de jóvenes de entre 14 y 18 años, entre agosto y septiembre, por Amalgama7 y la Fundació Portal, suspende a los adolescentes en buen comportamiento durante el confinamiento por la crisis sanitaria.

El 58,3% de los padres entrevistados reconocen que sus hijos aumentaron las malas contestaciones, un porcentaje de familias que casi duplica a las que así lo manifestaban antes del Covid, que era el 30%. Pero, además, un 11,9% confiesa que sus hijos llegaron al insulto durante el confinamiento, frente al 3,8% que lo indicaba en el mes de febrero.

"La propuesta es controlar el insulto o la mala respuesta leve, porque, cuando se empieza a subir un peldaño, aumentan (los insultos) y es más difícil de resolver; hay que evitar que esto ocurra", sobre todo en la etapa de 14 a 16 años, explicó ayer a Efe Jordi Royo Isach, director clínico de la entidad de atención terapéutica y educativa de jóvenes y sus familias Amalgama7 y vicepresidente del Clúster de Salud Mental de Cataluña.

El autor del informe gradúa la respuesta del adolescente: leve o enfado sin intención, moderado o con la intencionalidad de herir y grave, cuando no sólo tiene esa intención sino que va acompañado de amenaza.

"Si permites el insulto leve, progresa a moderado y luego al agudo o grave", advirtió el experto; por ello, argumentó que la respuesta de los padres debe ser "firme" para frenar esa progresión.

El informe destaca que el 23,2% de los adolescentes que en tiempos anteriores a la pandemia no contestaban mal a sus padres actualmente han consolidado este comportamiento, y más de un 6% de jóvenes que no insultaban han afianzado ahora los insultos dentro del núcleo familiar.

"Cuando se ha aprendido un tipo de respuesta, es más fácil volverla a expresar que no hacerlo", indicó Royo Isach. Por ejemplo, cuando el adolescente ha incorporado palabras como "puto", al final la usa para todo ("puto trabajo", "putos padres"...) y "parece que no tiene marcha atrás y que no se sabe expresar sin ella".

Que el adolescente deje de colaborar en las tareas familiares incide en esta progresión, también los malos hábitos alimenticios, que registra ahora un 5,5% más que los que no los tenían.

Consumos como de tabaco, alcohol y derivados del cannabis (marihuana, hachís), que se redujeron durante el confinamiento principalmente por el menor acceso, ahora se han disparado, indica el estudio.

En España, viven adolescentes en el 10,9% de los hogares: 2.030.000 viviendas y 2.348.837 jóvenes de 14 a 18 años.

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