Salud

Cuidar al niño desde la diversión para reducir el drama del hospital

  • Profesionales, asociaciones de pacientes, voluntarios y padres aúnan fuerzas en la creación de espacios y actividades infantiles en los centros hospitalarios · El objetivo es velar por la salud emocional del niño humanizando la estancia

80%

Un niño hospitalizado pasea por el pasillo del servicio de pediatría golpeando, suavemente, la percha del suero a modo de balón. Quizás, por inercia empuja el sueño de que aquello realmente sea una bola, y el pasillo el camino hacia una portería. Y es que el aburrimiento por el paso de los días en la residencia, el cansancio, la angustia contenida de los padres suman en el entorno emocional del ingreso hospitalario. Además, pese al esfuerzo de los profesionales sanitarios por transmitir tranquilidad, los más pequeños perciben cada inyección o acto terapéutico como una agresión que no entienden. Para desdramatizar el impacto que la enfermedad y la hospitalización provocan en los menores cada vez más aparecen espacios y programas lúdicos en los centros. El objetivo es humanizar la estancia con el fin de tratar a la enfermedad y al enfermo.

Tal es el caso, de la Ciberaula situada en el Servicio de Pediatría del Área Hospitalaria Virgen Macarena, Sevilla. Un espacio que parece un submundo dentro de la planta: lápices de colores, pequeñas mesas, plastilina, libros. Un extenso calendario de actividades ocupan la semana con talleres de magia, payasos, cine, etc. Además, se celebran fiestas con motivo de algún evento excepcional como las navidades o la feria. "Aquí los niños pueden olvidarse por unas horas de sus dolencias, pueden ser niños", explica Marta Serrano pedagoga y coordinadora del programa Diver-Pediatría de la ciberaula. En ella colaboran un centenar de voluntarios abalados por asociaciones de pacientes, como la Asociación Andaluza de Lucha contra la Leucemia Rocío Bellido. Según su presidente, Antonio Bellido, cuya hija superó la leucemia y hoy tiene 20 años, "al niño sólo puedes acercarte desde el juego porque esa es su realidad. Cuando están muchos días ingresados se aburren, lo pasan muy mal". En las enfermedades oncológicas que exigen ingresos periódicos, hay variantes que tienen un grupo de edad concreto de incidencia, son "típicamente infantiles", como la leucemia aguda linfoblástica, de la que el 80% se dan en niños de entre 2 a 15 años. Por ello, para los menores que tienen patologías severas una área ludica adecuada a sus necesidades infantiles tiene un gran valor.

Rosa Garrido acude a la ciberaula con su hija Claudia de 5 años que está hospitalizada por sufrir ataques epilépticos. "Claudia es una niña muy activa y se agobia de estar todo el día en la habitación. A ella le gusta este lugar y yo me encuentro tranquila de ver que está contenta. Ahora estábamos viendo algunos juegos juntas", dice la madre. En este sentido, Inmaculada García de la Corte coordinadora de Voluntariado y Eventos del Hospital Universitario Virgen Macarena, describe, "hay padres que en el tiempo que sus hijos están en los talleres pueden descansar y bajar unos minutos a tomar un café. Y hay otros, que asisten a la actividad con su hijo. Algunos, compartir este tiempo de juego les permite reforzar un vínculo que normalmente no pueden desarrollar en sus hogares por falta de tiempo".

Manoli Cruz tiene 34 años y es administrativa. Ella es una voluntaria, acude cada martes de 16 a 19 horas aproximadamente a enseñar manualidades. "Lo primero que hacemos es animar a los menores para que vengan al taller. Llegan con sus sillas de ruedas, tratamientos...y su percepción cambia. Porque a diferencia de las habitaciones, este espacio tiene más luz, más colorido". Manoli cuidó durante muchos años a sus familiares mayores, y cuando éstos fallecieron decidió dedicar un tiempo a ayudar a otras personas. "Elegí una actividad altruista con niños porque ellos son seres humanos muy especiales, es una gran satisfacción estar con ellos", comenta.

Y es que en estas iniciativas, los ciudadanos comprometidos y responsables pueden aportar algo. Lara Buchanan es estadounidense y ha venido a Sevilla por tres semanas para aprender castellano. Aconsejada por su tutora de viaje acude periódicamente como voluntaria a la ciberaula. "Yo estudio en New York medicina, y mi padre es pediatra. Quiero aprovechar mi viaje a Andalucía y conocer sus distintas caras: la cultura, el idioma, la gente, la salud...". Ella bromea acerca de la paciencia que los niños del hospital tienen con su pronunciación del español. "Es una relación en la que aprendes mutuamente, das y recibes", dice. Según la estudiante norteamericana, le interesan los derechos humanos aplicados a la salud. "Existen programas lúdicos infantiles en los centros hospitalarios de mi país pero tienen muchas reglas, por eso no todo el mundo tiene acceso a ellos. Como voluntaria estas semanas aquí puedo apreciar la riqueza de los servicios sanitarios desde un prisma europeo".

Ejemplo de riqueza también se aprecia en la 7º planta del Hospital Regional Carlos Haya, donde está la ludoteca. "Abierto todos los días de 10 a 12.30h y de 16 a 19.3h", puntualiza satisfecha Margarita Sánchez coordinadora de la Comisión Lúdico Cultural del Hospital Materno Infantil. Si bien por las mañanas tres auxiliares de enfermería tutelan la entrada libre de los niños para que lean, jueguen o se conecten a la red; por las tardes, dependiendo del día, acude una asociación a hacer una actividad concreta. "Los lunes, marionetas; los martes, fomento de la lectura; los miércoles, payasos; los jueves, cine; y los viernes, deporte", detalla Margarita. Este proyecto lleva realizándose dos años, "la ludoteca nació con el objetivo de organizar en un calendario las actividades de ocio que desde las asociaciones de pacientes nos proponían hacer para los niños ingresados", dice la coordinadora malagueña. Según ella, sería positivo que este tipo de propuestas se amplíen a otros colectivos hospitalizados, como puede ser la tercera edad, o "la juventud". Todo sea para conseguir un tratamiento integral que contemple el cuerpo y el estado de ánimo en la recuperación de la salud.

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