LA CONSULTA DEL DERMATÓLOGO

La memoria de la piel

  • Especialistas advierten de los riesgos del exceso de sol y aconsejan tratamientos para la sequedad y manchas en el rostro después del verano. La caída del pelo es normal en esta época y se recupera con unas vitaminas

Ponerse moreno sin dejarse la piel es posible. Y para conseguirlo, el sentido común es fundamental. Después del verano las consultas del dermatólogo se llenan de preocupaciones por la aparición de manchas en la piel, una de las afecciones más frecuentes por la exposición al sol sin protección, al igual que la sequedad cutánea. Como dice el refranero español, “es mejor prevenir que curar” y estas visitas son una buena ocasión para insistir con recomendaciones que pocos siguen y que deberían mantenerse como hábitos durante el resto del año.

Según comentan los dermatólogos, la piel se seca mucho tanto por el sol como por el salitre y el cloro de las piscinas. “En este caso, hay que hidratar bien la piel y utilizar jabones suaves y adecuados para este tipo de afecciones, aunque pueden quedar huellas”, explica el doctor José Carlos Moreno, del Hospital Reina Sofía de Córdoba.

Las manchas son otras de las preocupaciones de los pacientes, especialmente, por su relación con el cáncer de piel, pero “afortunadamente no todas las manchas son malignas”, asegura el doctor Moreno. Existen muchos tipos de manchas, pero las más frecuentes que surgen a causa de la sobreexposición solar se denominan lentigos solares. Según el doctor Ángel Vera, dermatólogo del Hospital Carlos Haya de Málaga, estos cambios en la pigmentación de la piel “suelen aparecer en el rostro, el escote, las manos y los antebrazos y sólo se eliminan con láser”.

El sol también puede provocar un rebrote del acné en aquellas personas que estén bajo tratamiento. “Al contrario de lo que dice la cultura popular, los jóvenes que se tratan el acné no deben exponerse al sol sin una buena protección; en este caso el sol no es bueno para el rostro”, advierte el doctor Ángel Vera.

Profesionales como el doctor Vera y el doctor Moreno confirman que las personas cada vez son más conscientes de los peligros que supone tomar el sol sin protección. “Los adultos se cuidan más pero los adolescentes sólo piensan en ponerse morenos y se pasan las horas en la toalla: vuelta y vuelta”, apunta el dermatólogo José Carlos Moreno. Pero, no hay que olvidar que la piel tiene memoria. Los daños que no se preven de joven pasan factura de mayor. El doctor Moreno se lo explica a sus pacientes con una metáfora: “La piel es como una hucha que tiene un límite. Las radiaciones del sol se acumulan desde la infancia hasta la vejez y cuando la hucha llega a su límite se producen daños irreversibles”. La capacidad de esta alcancía viene predeterminada genéticamente. Las personas más blancas de piel, rubias y con los ojos claros son las más vulnerables.

El cabello también puede cambiar como consecuencia del sol. “Con los rayos solares el pelo crece más rápido, pero al mismo tiempo pierde fuerza y se cae, aunque se recupera sin problema”, explica el doctor Moreno. “Con unas vitaminas se soluciona”, continúa y recomienda el uso de jabones específicos y mascarillas.

Otra parte del cuerpo que es conveniente cuidar son los pies. Las durezas son comunes en verano, ya que se utilizan zapatos descubiertos y de suela estrecha. Estas durezas y las grietas que surgen pueden tratarse con crema hidratante y exfoliante. Otra afección común son las micosis o infecciones por hongos. Con frecuencia aparecen entre los dedos de los pies por la acumulación de humedad que se produce cuando se anda con los pies mojados. En este caso hay que acudir a un podólogo para medicarse y, en casa, lavarse y secarse muy bien los pies.

El bronceado puede embellecer, pero el lorenzo no perdona.

Algunos consejos:

Cremas autobronceadoras sí, rayos ultravioletas no

Los dermatólogos afirman que las cremas autobronceadoras son inofensivas, salvo en personas alérgicas. Sin embargo, no a todo el mundo le queda igual de uniforme, todo depende del tipo de piel. Lo que sí consideran muy peligrosos son los rayos ultravioletas, ya que añaden al cuerpo humano más radiación de la necesaria. La radiación penetra aunque la persona esté morena.

Cómo tratar los roces y las ampollas de los pies

El roce con las tiras de las sandalias, los zapatos estrechos y el caminar descalzo por la piscina pueden provocar ampollas en los pies. Bajo ningún concepto hay que reventarlas, ni siquiera con una aguja desinfectada, una práctica muy extendida. Hay que utilizar algún antiséptico como el yodo y esperar a que se seque. En el caso que se rompa sola, hay que cuidar la herida para evitar infecciones.

Las cremas para las manchas solares: eficacia o engaño

Existen dos tipos de manchas solares: los lentigos solares, que se eliminan con láser, y los melasmas que se agravan con el sol pero su causa es hormonal. Suelen aparecer en mujeres embarazadas, con menopausia o bajo tratamiento hormonal. Éstas son más difíciles de quitar y lo único que consiguen los cosméticos es reducir su color marrón. La mayoría de estas manchas son irreversibles.

Trucos caseros para conseguir una hidratación eficaz

Cleopatra también ha pasado a la historia por sus excentricidades. Sus trucos de belleza se mantienen en el siglo XXI. El más conocido consiste en bañarse una vez a la semana añadiendo al agua medio litro de leche entera.Y lavarse todas las noches la cara con agua de rosas. Los exfoliantes también pueden ser naturales y baratos: basta con mezclar crema hidratante con azúcar.

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